V Congreso de Antropologia Social

La Plata - Argentina

Julio-Agosto 1997

Ponencias publicadas por el Equipo NAyA
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La Unidad Doméstica en una investigación de antropología educativa.

CONGRESO ARGENTINO DE ANTROPOLOG+A SOCIAL
Comisión: Antropología y Educación
Elisa Cragnolino.
Becaria FOMEC. Investigadora del Centro de Investigaciones Facultad de Filosofía y Humanidades.
Universidad Nacional de Córdoba.
E mail: Elisag@filosofia.uncor.edu.ar

INTRODUCCION:

En el presente trabajo se explícita la perspectiva utilizada en una investigación en curso que, al proponerse analizar a la educación como uno de los mecanismos de reproducción social en familias de origen campesino, concentra buena parte de sus esfuerzos analíticos en la Unidad Doméstica. Forma parte , en este sentido, de un conjunto de trabajos que intentan acercarse a los problemas educativos descentrando la mirada de "la escuela" y abriéndola a otros espacios.

Comparte también la preocupación de pedagogos y cientistas sociales quienes desde distintas posiciones señalan la necesidad de introducir en el análisis de las problemáticas educativas enfoques que permitan dar cuenta de las múltiples y diversas articulaciones que lo educativo tiene con otras dimensiones de la realidad social, ayuden a desentrañar las complejas relaciones histórico sociales en las cuales estas practicas y relaciones educativas se producen y hagan posible pensar a todos los sujetos que están implicados en ellas.

Dentro de esos sujetos reconocidos hoy por la investigación educativa se encuentra "la familia". Este interés analítico coincide además con una política que, en el marco del ajuste estructural y bajo las consignas de "la participación" y la "descentralización" renuncia a buena parte de las obligaciones que tradicionalmente el Estado había asumido en materia educacional y las traspasa a "la comunidad", "a los padres". La familia asume así un protagonismo diferente y en este nuevo contexto es objeto también de la mirada antropológica. (1) En nuestra investigación "Educación y Estrategias de Reproducción Social" intentamos, precisamente, un acercamiento a las problemáticas de la educación desde esta perspectiva: la de la familia y lo hacemos desde una propuesta teórica particular: aquella que la considera como "estrategia de reproducción social".

Analizando casos de familias de origen campesino, residentes en el norte cordobés y en la ciudad de Córdoba nos proponemos explicar y comprender las formas que asumen las estrategias educativas (formales y no formales) y su peso relativo dentro del conjunto de los mecanismos de reproducción cotidiana y social.

Nos interesan las prácticas concretas y cotidianas que estos grupos movilizan alrededor de la educación y la manera en que estas se relacionan con otros mecanismos de reproducción social, en especial el trabajo y la migración.

Nos preocupan también las representaciones de estas prácticas en relación a su vida y futuro; su visión de las instituciones educativas, de los maestros, los capacitadores y de ellos mismos como alumnos o padres de los estudiantes.

Pero en este análisis la mirada sobre la familia se transforma en mirada sobre el grupo doméstico. Aunque usamos indistintamente estos términos (familia y unidad doméstica), en rigor nuestra unidad de análisis es esta última. Distinción que implica no solo cuestiones de lenguaje sino que tiene connotaciones de orden analítico- metodológico.

En las próximas páginas presentaremos esta perspectiva utilizada en nuestra investigación.

DE FAMILIA A UNIDAD DOMESTICA:

Al plantear a la educación como uno de los mecanismos de reproducción social, la perspectiva de análisis se encuentra no en el sujeto individual sino en la Unidad Doméstica, el ámbito o espacio social donde tiene lugar el proceso de reproducción cotidiana. Esta se nos presenta como la unidad de análisis ineludible para explicar el marco y sentido de las practicas educativas y las representaciones de la población analizada.

La literatura antropológica (en un inicio lo hizo la antropología social británica) ha analizado y discutido la temática de la organización social de la familia y la reproducción y enfatizado la conveniencia de precisar los límites que separan los conceptos de familia y unidad o grupo doméstico. Digamos al respecto, solamente, que la primera tiene un substrato biológico ligado a la procreación. Entendida como "institución" en el sentido de Malinowsky supone la referencia a "un grupo social concreto, que existe como tal en la representación de sus miembros, en función de la reproducción (biológica y social), por la manipulación, de un lado, de los principios de la alianza, la descendencia y la consanguinidad, y por el otro, de las prácticas sustantivas de la división social del trabajo" (Durham, , 1983). La unidad doméstica tiene en cambio como eje la realización de procesos de producción, distribución y consumo necesarios para el mantenimiento y reproducción de sus integrantes corresidentes. (2)

La distinción analítica entre grupo de residencia, unidad de producción y unidad de consumo es una constante en la bibliografía sobre el tema, pero coincidimos con Bazalote y Radovich (1992) cuando plantean que no consideran conveniente incluir el carácter reproductivo como un cuarto elemento definitorio. Señalan, en este sentido, que la matriz reproductiva está presente en cada uno de los ámbitos anteriores y que implica "una determinada forma de concebir el mundo, de relacionarse con la naturaleza, de organizarse social y políticamente y ejercer la vida cotidiana"(1992: 28)

Si bien la familia constituye la base de reclutamiento de las unidades domésticas, el grado de coincidencia entre ambas e incluso la amplitud del grupo corresidente (en términos de lazos de parentesco) constituyen materia de definición social, y por lo tanto, son variables en el tiempo y en el espacio.

Al formar parte de sistemas sociales diferentes nos encontramos en nuestro campo empírico con que no necesariamente todos los integrantes de un grupo doméstico están vinculados por relaciones de parentesco y tampoco la totalidad de los miembros de una familia integran un mismo grupo doméstico.

Esta última situación es la que nos permite, en nuestra investigación, trabajar con miembros de una misma familia que residen en espacios sociales diferentes y que constituyen otras unidades domésticas en esos ámbitos: en la zona rural del departamento Tulumba en el Norte de Córdoba, en un pequeño pueblo llamado San José de la Dormida en el mismo departamento y en la ciudad de Córdoba.

Es decir si bien nuestra unidad de análisis es el grupo doméstico, la familia es la que nos permite articular estos tres espacios geográficos y sociales diferenciados. Y esto por que consideramos en una primera etapa del trabajo a un grupo de Unidades Domésticas. que son todas de origen campesino pero que hoy residen en el pueblo y se han descampesinizado, en una segunda etapa a miembros de esas familias que en la actualidad continúan viviendo en el campo y reproduciéndose como Unidad Doméstica campesina y en una tercera etapa a miembros de las familias dormideñas que han migrado a la ciudad y actualmente residen en Córdoba donde han constituido nuevos hogares que podrían caracterizarse como Unidades Domésticas de sectores populares urbanos.

De este modo es posible el análisis de las estrategias educativas de grupos domésticos pertenecientes a distintos contextos: rural, semi-urbano y urbano; amplitud de contextos que permite indagar acerca de como inciden estos distintos ámbitos sociales en la definición e implementación de las estrategias educativas.

Y esta apelación a las diferencias contextuales es para nosotros una cuestión analítica central: el tipo de estudios que proponemos requiere la especificación del ámbito social, económico y político en el que se desarrolla la problemática ya que la organización doméstica y la vida de la familias es parte de procesos complejos de producción y reproducción social que varían sustancialmente según estas condiciones del sistema social global. Las estrategias de reproducción son, en parte, respuestas a esas condiciones contextuales.

El ámbito doméstico se delimita por el conjunto de actividades comunes o compartidas ligadas al mantenimiento cotidiano de un grupo social corresidente, que se conforman y cambian en su relación con las demás instituciones y esferas de la sociedad . Esto implica tomar distancia de los planteos naturalistas y dualistas que hacen referencia al ámbito doméstico como una esfera aparte y en los que se identifica lo doméstico con lo privado, en contraposición con el ámbito público del poder y la producción social.

(3) Este planteo ahistórico ignora la variación en el contenido y organización de las instituciones domésticas y a través de su naturalización se convierte en un medio para la justificación de la jerarquía y la subordinación "del género".(4)

LA UNIDAD DOMESTICA EN EL ESPACIO SOCIAL:

Ubicar a las Unidad Doméstica en el espacio social implica decribir y analizar como se conforma ese espacio y como estas se ubican en los sistemas de relaciones correspondientes a los distintos campos : el económico, el social, el político y dada la problemática de nuestra investigación, especialmente el educativo.

Esto supone indagar lo más exhaustivamente posible sobre lo que denominamos condiciones objetivas externas e internas a las unidades:

1. Las condiciones objetivas externas a la Unidades:
- La estructura productiva, en especial la situación y dinámica del mercado de trabajo y consumo. Como nuestro campo empírico está constituido por familias campesinas nos interesa también la estructura agraria y la evolución del mercado de tierras y del ganado en la zona estudiada.

- la infraestructura comunitaria, atendiendo a los diferentes servicios existentes.

- las instituciones presentes y las políticas, programas y proyectos estatales y de entidades no gubernamentales (Iglesias, ONG, etc.) que atiendan la problemática habitacional, alimentaria, laboral, de capacitación, de salud, de la familia popular.

En relación a estos últimos nos interesa indagar no solo la existencia de políticas y servicios dirigidos a las familias sino la accesibilidad de los destinatarios , lo que supone considerar la cercanía o distancia social real con respecto a los bienes y servicios. Y esta misma consideración vale para el análisis de la oferta educativa.

Dada nuestra problemática de investigación, la educación como Estrategia de Reproducción social, nos preocupa especialmente analizar como las políticas educativas se materializan en la zona de estudio a través de instituciones, acciones y relaciones específicas. Nos interesa en este sentido reconstruir y analizar la oferta educativa considerando: tipo y servicios brindados; áreas de formación (vinculaciones con el mundo del trabajo); inserción en la comunidad: proximidad y accesibilidad; características de las actividades formativas y post- formativas implementadas; metodologías empleadas; estructura de participación propuesta.

En el contexto de la "crisis del Estado de Bienestar", nos importa observar como el progresivo retiro del Estado en cuanto a las funciones que históricamente había asumido en materia de educación y la llamada "crisis de la educación y del Sistema Educativo" influyen en las estrategias implementadas por las familias.

2. Las condiciones objetivas internas:
Para ubicar socialmente a las Unidades Domésticas debemos también reconocer cuales son los recursos (capitales en términos de Bourdieu) que poseen efectivamente los grupos, su distribución en las diferentes especies (capital económico, social, cultural, etc.) y el peso relativo de cada uno de ellos.

- En relación a los recursos económicos y materiales mencionamos especialmente la fuerza de trabajo disponible (vendida en el mercado de trabajo o usada en la producción doméstica y predial) y los ingresos derivados de la utilización de la misma, las transferencias formales del Estado y de otras instituciones como la Iglesia y las informales que provienen de las redes de intercambio y ayuda mutua, la vivienda y el equipamiento doméstico, el equipamiento para el trabajo extradoméstico y predial; el lote o el predio, los animales domésticos y en las unidades campesinas el ganado y los insumos para la producción.

- El capital social consiste en la red de relaciones más o menos institucionalizadas de parentesco y amistad que puede ser movilizada en beneficio de la unidad y que pueden aportar bienes, servicios y también información (conocimiento sobre acceso a servicios médicos, subsidios, becas de estudio, etc.) - El capital cultural- educativo, que puede existir bajo tres formas: objetivado bajo la forma de bienes como libros por ejemplo; institucionalizado a través de certificaciones y títulos escolares o incorporado bajo la forma de disposiciones durables relacionadas con determinados conocimientos, saberes prácticos, habilidades, etc.. (Bourdieu (1979 ) "Los tres estados del capital cultural) Esta referencia a lo cultural incorporado nos permite avanzar hacia otras consideraciones.

3 .Las condiciones simbólicas:
Para ubicar socialmente a las Unidades debemos considerar no solo las dimensiones objetivas sino también las simbólicas. Las prácticas desarrolladas por los grupos domésticos, que según nuestra perspectiva se configuran como estrategias, son resultado también de determinadas condiciones que tienen que ver con el sistema de representaciones predominantes a nivel social y especialmente con el conjunto de disposiciones y valores propios de la clase o sector de clase a la que la familia pertenece.

Dentro de estos esquemas de percepción, de apreciación y de acción interiorizados que se ponen en juego en la cotidianeidad destacamos especialmente los referidos a: . La posición y situación de clase y las definiciones de aquello que se considera "pensable", "posible" "evidente" "irremediable" para cada grupo social.

. La representación social acerca de la familia y el género. Esto implica definiciones acerca de derechos y obligaciones del hombre y la mujer, de los padres y los hijos, una "ética de la paternidad y la maternidad", la división sexual del trabajo y relaciones de autoridad y reciprocidad, los intercambios intergeneracionales.

Estas representaciones definidas socialmente son, a su vez, retraducidas al interior de la Unidad Doméstica guiando la organización doméstica, la distribución de responsabilidades y la asignación de recursos y tareas dentro y fuera del hogar.(5) Es por esto que junto a las condiciones simbólicas externas a la Unidad Doméstica destacamos la existencia de condiciones simbólicas internas que estructuran las practicas como estrategias. Se trata de las singulares apropiaciones de las representaciones y discursos sociales que cada familia realiza a partir de su historia particular. Historia que les permite considerar por ejemplo la implementación o no de determinadas estrategias educativas formales o no formales y darle sentido a sus decisiones en materia educacional.

LA UNIDAD DOMESTICA EN EL TIEMPO HISTàRICO:

Pensar la Unidad Doméstica como espacio social supone indagar acerca de como lo social confluye en ella doblemente, en dimensiones objetivas y simbólicas pero no solo en una mirada sincrónica sino diacrónica.

A nuestro entender, el lugar, la importancia y el sentido que para la reproducción familiar asumen las estrategias educativas y el significado que sus miembros le asignan solo puede recuperarse, desde el reconocimiento de las condiciones históricas de producción, puesta en práctica y redefinición de las estrategias.

En consecuencia, a los fines analíticos, no sólo nos importa tener en cuenta las posiciones ocupadas hoy en los diferentes campos sociales y los sistemas de disposiciones y representaciones existentes en la actualidad sino también la trayectoria de ambas (posiciones y disposiciones) en el tiempo.

La dimensión histórica se convierte así en un elemento explicativo central. Pero nos proponemos no simplemente reconstruir las biografías individuales de los miembros de la Unidad Doméstica sino comprender como las prácticas y representaciones de la misma fueron conformándose y son producto de determinadas trayectorias. Trayectorias que suceden en un espacio social que a su vez tiene su historia y se modifica en el tiempo.

Reconocer la trayectoria de la Uniudad Doméstica. supone no solo ubicarla en el tiempo histórico del espacio social global sino también considerar la dimensión temporal al interior del grupo y analizar que sucede a medida que transcurren los diferentes momentos del ciclo doméstico.

Esta problemática del ciclo de vida doméstico (que ha sido trabajado por diferentes autores (6), implica analizar como se modifica la composición, estructura y organización de las relaciones y prácticas durante el desarrollo que va desde la conformación de la unidad hasta su disolución. Y también tener en cuenta como estas microdeterminaciones de su estructura interna se relacionan con las macrodeterminaciones socio políticas y económicas que se producen en la sociedad.

Para la determinación de las diferentes etapas de la Unidad Doméstica tuvimos en cuenta básicamente el esquema propuesto por Fortes (1958), (formación, expansión, fisión, reemplazo) aunque le introdujimos subfases que tienen que ver con el momento en que los hijos, según las edades establecidas, deben incorporarse a la escolaridad primaria y secundaria.

En relación a la problemática de las estrategias educativas consideramos como estos distintos momentos implican diferencias en los recursos materiales y sociales (entre ellos la fuerza de trabajo disponible y los integrantes que están en condiciones de incorporarse a la eduación formal y no formal), en las necesidades y objetivos que el grupo se plantea y en los arreglos organizativos que estos requieren. Distinguimos además las diferentes posiciones que ocupan los integrantes de la Unidad y las relaciones que se establecen entre ellos cuando se ponen en marcha decisiones y proyectos educativos a medida que transcurren las fases del ciclo vital familiar.

Y a este tema de las diferencias en las posiciones que ocupan los integrantes queremos referirnos especialmente en el siguiente punto.

EL GRUPO DOMESTICO ¿ESPACIO UNITARIO DONDE SE DILUYEN LAS DIFERENCIAS Y EL CONFLICTO?

La unidad doméstica se presenta como una organización social con un propósito específico, mantenimiento y reproducción de sus integrantes corresidentes. Y si bien estos se relacionan dentro del hogar en función de proyectos como una unidad social no es un conjunto indiferencia de individuos. Por el contrario destacamos que implica una estructura de poder y un sistema de autoridad y que los distintos miembros ocupan posiciones diferentes y tienen relaciones y responsabilidades diferenciadas.

Estan posiciones están doblemente referenciadas a la ubicación de los miembros en la estructura interna (según género, edad, posición ordinal en la familia, grado de parentesco) y en el espacio social global (fundamentalmente según su inserción laboral y en el campo social) _. Varían además según los distintos momentos del ciclo doméstico, lo que determina una diferente participación en los procesos reproductivos y productivos y también influye en las diferentes representaciones acerca de estas prácticas y sus resultados observadas entre los miembros del grupo.

A partir de este reconocimiento de las diferencias puede, entonces, postularse la posibilidad de distintos intereses entre los integrantes de la Unidad Doméstica (intereses objetivos relativos a posiciones), que si bien no niegan la existencia de una cierta orientación unitaria de acción, permiten pensar la cooperación pero también el conflicto. Este sería, en parte, derivado de estrategias individuales que puedan resultar contrapuestas.

Esta manera de entender la Unidad Doméstica., supone considerar que la posición de los cónyuges en las relaciones de fuerza doméstica y sus probabilidades de éxito en la competencia por la autoridad familiar, no son nunca independientes del capital material y simbólico que detentan o han aportado a la unidad . (cf Bourdieu, 1991).

La Unidad Doméstica puede ser planteada, de acuerdo a la perspectiva bourdiana, entonces como un campo, cuya estructura es un estado de las relaciones de fuerza entre los agentes. Sus practicas sin embargo no se remiten directamente a estas posiciones ocupadas en la actualidad sino también la historia de ese campo específico y la trayectoria particular de esos agentes en el mismo.(7) Pero si se configura como espacio de fuerzas potencialmente en conflicto, si tiende a funcionar como campo, para poder reproducirse debe actuar como una suerte de sujeto colectivo, manteniendo la integración de esa unidad, al precio de un trabajo constante, especialmente simbólico, de inculcación de la creencia en el valor de esa unidad, dotando a cada uno de los miembros de "un espíritu de familia". (8)

Es por esto que junto a una dimensión objetiva de la Unidad Doméstica encontramos también una dimensión simbólica lo que permite considerar que también funciona como "cuerpo".

La familia como categoría social objetiva es el fundamento de la familia como categoría social subjetiva, que es el principio de representaciones y de acciones que contribuyen a reproducir la categoría social objetiva. (cf Bourdieu, 1994) . Se produciría así la dialéctica de las estructuras sociales y las disposiciones sin seguir para ello los caminos de una determinación mecánica o proponer una toma de conciencia o una decisión racional.

Esta manera de entender la Unidad Doméstica no es novedoso y se acerca a los planteos de investigadoras feministas críticas quienes, al igual que Bourdieu, plantean que la sociología de la familia sería un caso particular de la sociología política y señalan que para comprender el tema del poder, la negociación y decisión intradoméstica hay que descentrar la mirada del grupo doméstico y ocuparse de como son construidos socialmente los significados referidos a familia y genero. (9)

Pero quizás el aporte de Bourdieu se encuentra en que construye una serie de conceptos sistémicos que ayudan a pensar la Unidad Doméstica deshaciendonos del falso problema de la espontaneidad personal y del costreñimiento social, de la libertad y la necesidad, de la elección y de la obligación y de separar lo individual y de la estructura, del micro y el macro análisis, "alternativas que cargan con ellos una ontología social polarizada y dualista".(Cf. Wacquant ,1992)

En este sentido esta propuesta teórica supone la superación de otros enfoques como los de la economía subjetiva o ciertas perspectivas marxistas, las cuales, aunque desde posiciones encontradas, coincidieron en sus limitaciones al ocuparse del tema del grupo doméstico .

Digamos solamente con respecto a las primeras que, en la New Household Economics por ejemplo, el comportamiento de la Unidad Doméstica. es considerado como la búsqueda racional de propósitos individuales. Visión finalista y subjetivista construida a partir de una antropología imaginaria del liberalismo que postula la existencia de un conjunto de individuos indeterminados que persiguen un interés que es la universalización del interés del empresario capitalista. Ficción antropológica que se agrava al considerar que los propósitos individuales se agregan en la Unidad Doméstica a través de la solución más "eficiente" el altruismo, postulado por Becker (1993), que termina por diluir toda diferencia al interior del grupo.

Por otro lado desde ciertos desarrollos marxistas (partiendo de la Chayanoviana, los desarrollos de las teorías articulacionistas como las de Meillasoux (1985), los del Sistema Mundial de Wallerstein o los correspondientes al Domestic Labour Debate [Secombe, 1974; Gardiner, 1975; Delphy 1977; Himmelweit y Mohun 1977; Molineux 1979), se reduce a los agentes históricos al rol de "soportes" de la estructura y sus acciones a simples manifestaciones del poder que la estructura posee para desarrollarse según sus propias leyes y para determinar o sobredeterminar todas las prácticas sociales.

La Unidad Doméstica. aparece así como reducto o como resabio de una lógica económica no capitalista y como espacio unitario de recreación del capital. Esta visión funcionalista fue superada en parte por teorías como la de la Subsunción (Gutierrez Pérez y Trapaga Delfin, 1986; Gordillo, 1992) que intentaron vincular los procesos internos de la Unidad Doméstica con los desarrollos y transformaciones sociales globales. Sin embargo no avanzan en forma suficiente en el análisis de los procesos internos de la Unidad Doméstica y consideran únicamente la dimensión objetiva pero no se detienen en la dimensión ideológica- simbólica ni en su relación dialéctica.(10)

A MODO DE CONCLUSIàN:

Hasta aquí hemos presentado la perspectiva utilizada en una investigación en curso. En la misma nos proponemos analizar a la Educación como una de las Estrategias de Reproducción Social que implementan familias de origen campesino residentes en Córdoba. La Educación es considerada como "parte de ese conjunto de prácticas fenomenalmente muy diferentes, por medio de las cuales los individuos y las familias tienden, de manera consciente o inconsciente, a conservar o a aumentar su patrimonio, y correlativamente a mantener o mejorar su posición en la estructura de las relaciones de clase" (Bourdieu, P., 1988: 122).

A partir de este marco definimos a la Unidad Doméstica como unidad de análisis, lo cual desde el punto de vista teórico-metodológico ofrece la ventaja operativa de articular los niveles que corresponden al comportamiento de los individuos en sus interrelaciones cotidianas con los aspectos estructurales de la sociedad.

Esta es considerada como una unidad en la que las prácticas y representaciones puestas en juego por sus integrantes solo pueden comprenderse rescatando la presencia conformadora de lo social, enfatizando su carácter "publico" y recuperando su historia. Y precisamente analizamos el pasado con la premisa de comprender el contenido social del conjunto de actividades cotidianas, que no son arbitrarias ni azarosas. Pasado que se inscribe tanto en las condiciones objetivas externas como en las disposiciones y mecanismos internos de socialización de las unidades domésticas. Por que la Unidad Doméstica es considerada como un espacio donde lo social confluye doblemente en dimensiones objetivas y simbólicas.

Se propone en consecuencia tratar de pensar la Unidad Doméstica como una suerte de "campo" donde sus integrantes ocupan diferentes posiciones y cuyas prácticas, en nuestro planteo, las estrategias educativas, son en parte resultado de las relaciones de fuerza entre los mismos. Pero también tratar de analizarla como espacio de producción/reproducción de categorías sociales subjetivas que intervienen en la estructuración del mundo social.

Esta manera de explicar los procesos de la Unidad Doméstica, entre ellos los relativos a la educación , permite, a nuestro entender, superar las limitaciones y parcialidades de dos enfoques: los subjetivistas que reducen la Unidad Doméstica a un espacio de interacciones y decisiones individuales y los objetivistas que la consideran únicamente como espacio de recreación del capital.

BIBLIOGRAF+A:

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NOTAS:

1) Un conjunto reciente de investigaciones etnográficas incorporan la perspectiva de la familia y dan cuenta fundamentalmente de la relación escuela-familia en contextos de pobreza y en el marco de la crisis.

Mencionamos entre otros lo trabajos de; Neufeld, M.R (1988) "Estrategias familiares y escuelas"; Padawer, A. (1991) La participación y el asistencialismo en escuelas de sectores populares; Neufeld,M.R. (1992), Subalternidad y Educación:acerca de viejos y nuevos problemas de las "escuelas de islas"; Colombo y Palermo (1994), Madres de sectores populares y escuela; Achilli, E (1996), "Escuela, familia y pobreza urbana. Acerca de las experiencias formativas de los niños"; Carro S.,Neufeld M.R., Padawer A. y Thisted S. (1996) "Las familias en la escuela primaria:transformaciones recientes en la vida cotidiana".

2 )En una ya clásica definición, Jack Goody (1972:pag. 106), propone que la expresión grupo doméstico "es un término genérico que engloba tres tipos principales de unidades a saber, la unidad de residencia, la unidad reproductiva y la unidad económica. La unidad económica es a su vez, un término genérico que abarca a las personas comprometidas conjuntamente en el proceso de producción y consumo. En las sociedades agrícolas (así como en la producción artesanal) estas diversas unidades están intimamente ligadas, mientras en las sociedades industriales se las puede distinguir con nitidez" (Goody J., 1972: 106)

3) A partir de la distincion analitica entre los ambitos donde se desarrollan las actividades y tareas de mantenimiento y reproduccion (domestico / extradomestico) ha habido la tendencia a plantear la existencia de estos mundos como si reflejaran un corte real y se han identificado estos ambitos con la "natural" diferenciacion sexual que reservaría la mujer a la domésticidad y el hombre al mundo social y de la producción. La circularidad con que se define lo doméstico confirma la aparente transparencia de esta categoría. La atención de necesidades fisiológicas, "necesidades naturales" como la alimentación, sueño, limpieza, aparecen separadas como un tipo distinto de trabajo, que se identifican con lo doméstico y ligadas al consumo, a los valores de uso, en un espacio cuya identidad surge en contraste con otro espacio definido por relaciones sociales antes que naturales y por el intercambio antes que el consumo. (Harris, 1986)

4 La literatura sobre la mujer, en una producción prolífica y polémica generada desde distintos lugares y perspectivas, ha señalado en las últimas décadas, como este planteo de los ámbitos separados se convierte en un medio por el cual las mujeres son subordinadas. En estas propuestas el concepto de "género" reemplaza a la de sexo.

Mientras esta última alude a lo biológico, la primera es "una construcción social, una interpretación social de lo biológico" (Lamas, 1986). Se desplaza así el análisis de una noción de mujer universal, ahistórica y esencialista hacia un análisis relacional contextualizado. Lo masculino y lo femenino se conforman a partir de una relación mutua.

Como dice la historiadora Joan Scott (1993), el género es "el saber sobre la diferencia sexual". El saber no está biológicamente prefijado sino que se va conformando cultural e históricamente y ordena las relaciones sociales.

5) Beatriz Schmuckler (1985) en un interesante trabajo sobre familias populares urbanas plantea que la unidad domestica no cumple simplemente un papel adaptativo para la reproducción social, ya que en ella se retraduce el discurso social acerca de la familia y el género. Toma así distancia frente a las teorías de la socialización y reproducción de la tradicion estructuralista francesa por cuanto han considerado a los padres como menos transmisores - reproductores de la cultura y no han tenido en cuenta la recreación del discurso social que ocurre en la cotidianeidad. La socialización es vista desde esta nueva perspectiva como un proceso continuo de "negociación" o de "lucha" por la definición o redefinición de los valores y "sentidos" sociales.

6) Esta problemática de los ciclos o fases de desarrolo de la UD fue planteada tempranamente por Chayanov (1985) y retomada luego por Fortes (1958), y con variaciones por Arizpe (1980) , Archetti y Stolen (1975), Benencia y Forni (1991).

7) Uno no puede dar cuenta de las prácticas de la cual la familia es el sujeto como por ejemplo las decisiones relativas a educación sino a condición de tomar en cuenta la estructura de estas relaciones de fuerza entre los miembros del grupo que funcionan como campo, pero no solo en el estado actual, sino considerando la historia de la cual este estado es resultado. (Bourdieu, 1994)

8) "Si la familia aparece como como la más natural de las categorías sociales y si ella apunta a proporcionar el modelo de todos los cuerpos sociales es por que la categoría de la familia funciona en los habitus como esquema clasificatorio y principio de construcción del mundo social y de la familia como cuerpo social particular, que se adquiere en el seno mismo de una familia como ficción social realizada." (Ibid)

9) Veanse al respecto Scott (1988), Stolcke (1984), Hart (1992) .

10) Una mayor explicitación sobre este tema pude verse en nuestro trabajo: "Unidad Doméstica: enfoques individualistas y estructurales y los intentos de superación de sus limitaciones desde la perspectiva Bourdiana" Cragnolino (1995) de estas prácticas y sus resultados observadas entre los miembros del grupo.

RESUMEN:

En el presente trabajo se explicita la perspectiva utilizada en una investigación en curso que, al proponerse analizar a la educación como uno de los mecanismos de reproducción social, concentra buena parte de sus esfuerzos analíticos en la Unidad Doméstica. Esta es considerada como una unidad en la que las prácticas y representaciones puestas en juego por sus integrantes solo pueden comprenderse rescatando la presencia conformadora de lo social, enfatizando su carácter "publico" y recuperando su historia .

Se la analiza además como espacio donde lo social confluye doblemente, en dimensiones objetivas y simbólicas. Se propone en consecuencia tratar de pensar la Unidad Doméstica como una suerte de "campo" donde sus integrantes ocupan diferentes posiciones y cuyas prácticas, en nuestro planteo, las estrategias educativas, son en parte resultado de las relaciones de fuerza entre los mismos. Pero también tratar de analizarla como espacio de producción/reproducción de categorías sociales subjetivas que intervienen en la estructuración del mundo social.

Esta manera de explicar los procesos de la Unidad Doméstica, entre ellos los relativos a la educación , permite, a nuestro entender, superar las limitaciones y parcialidades de dos enfoques: los subjetivistas que reducen la Unidad Doméstica a un espacio de interacciones y decisiones individuales y los objetivistas que la consideran únicamente como espacio de recreación del capital.

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