V Congreso de Antropologia Social

La Plata - Argentina

Julio-Agosto 1997

Ponencias publicadas por el Equipo NAyA
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EL LUGAR DE LA FAMILIA EN LA ELECCION DE CARRERAS EN LOS ADOLESCENTES DEL ULTIMO AÑO DE SECUNDARIA. UN ESTUDIO DE CASOS.

V CONGRESO ARGENTINO DE ANTROPOLOGIA SOCIAL.

COMISION: Antropología y educación.

EXPOSITOR: Mgter Silvia Servetto.

LUGAR DE TRABAJO: Docente-Investigador de la Escuela de Ciencias de la Educación de la Facultad de Filosofía y Humanidades y Centro de Investigaciones de la Facultad de Filosofía y Humanidades. U.N.C.

DOMICILIO: Chaco 22. 5to "A". Alberdi. Córdoba. C.P. 5000

Teléfono: 051-233280. Fax: 051-334073 e-mail: silvias@filosofia.uncor.edu

El interés por indagar en la problemática de la elección de carreras surge a principios del año 1993 a partir de una experiencia docente en el nivel secundario, trabajando con alumnos que cursaban el quinto año. Paralelamente ese mismo año colaboraba en un curso de Orientación Vocacional organizado en ese entonces por la Municipalidad de la localidad de Oncativo, provincia de Córdoba.

En ambas experiencias, los jóvenes mostraron características similares con respecto a su futuro personal: indecisión, indiferencia, desinterés, confusión en la elección que variaba desde no-elegir a elegir tres o cuatro carreras simultáneas abarcando distintas líneas disciplinarias. Por ejemplo: Inglés, Educación Física y Psicología.

Era recurrente a su vez, el opuesto, es decir la "obligación" de tener que estudiar y la preocupación por realizar una buena elección y de ese modo encontrar el "éxito". Comentarios tales como: "qué hago si me va mal?", "me muero si no entro", "qué hago si no me gusta?", "cómo se los digo a mis padres?"

Tampoco aparecía, en relación a las actividades propuestas en este curso de Orientación Vocacional, compromiso e involucramiento en el trabajo mismo.

Si bien la evaluación de los resultados no tuvo balance positivo -a nivel de objetivos y logros a alcanzar con los alumnos-, sí permitió abrir puertas para reflexionar sobre la problemática desde un lugar diferente a aquel de la práctica docente y Orientación Vocacional.

No fueron suficientes las respuestas elaboradas a partir de la experiencia. Tampoco lo eran los conocimientos ya adquiridos sobre la problemática de la adolescencia. De algún modo y sin postulación explícita se comenzó a indagar teóricamente sobre el tema para luego complementar estas preocupaciones con un trabajo de investigación que incluyera las percepciones de los jóvenes.

Todo indicaba ser de una seductora simplicidad. Nada de ello ocurrió sino que, por el contrario, se impuso un problema que requería un tratamiento desde diferentes ángulos. Principalmente exigía una mirada socio-antropológica que tendiese a buscar respuestas a las preguntas que tanto nosotros como los jóvenes nos hacíamos. Las viejas argumentaciones ya no nos satisfacían y quedaba entonces el silencio por el cual había que responder.

La transitoriedad, el desvanecimiento y lo efímero, parecen ser signos de una contemporaneidad que caracteriza el cotidiano de los sujetos en un vivir el aquí y el ahora. Se invoca el presente por encima de toda construcción de futuro personal y colectivo.

La "lógica de la inconstancia" como señala Gilles Lipovetsky (1990) atrapa el espíritu de los jóvenes aturdidos por los medios de comunicación que ofrecen permanentemente, "modelos y\o estilos de vida" para ser consumidos en la pasividad que ellos mismos transmiten.

El interés y compromiso personal comportan características de fragilidad, de idas y venidas que lindan, en muchos casos con el desinterés y la indiferencia.

En este contexto los jóvenes deben o tienen que pensar y construir el futuro individual, que se objetiva, en más de un caso, en elegir una carrera.

Cómo encarar la elección en este complejo universo de intereses, indiferencia y necesidades aliadas y enfrentadas que confluyen en una misma y única acción?

Qué significa para los adolescentes abordar la problemática de la elección y\o decisión, en este caso, la elección de una carrera a seguir estudiando?

Qué significación adquiere, en el transcurso del proceso de elección de una carrera, la proyección del futuro laboral, profesional e individual?; Qué es en definitiva, el futuro para los jóvenes?

Estas son algunas de las preguntas que orientaron el trabajo de investigación y ayudaron a ingresar al mundo de los adolescentes. Mundo éste de carácter cerrado e intransigente que dificulta la posibilidad de sostener un vínculo desde la extraña observación.

En este despliegue necesario para abordar la problemática, se consideró, en una primera instancia, "mirar" al problema desde diferentes ángulos. Se eligió: la familia, el género, la escuela y las trayectorias escolares de los jóvenes, el espacio geográfico; todo ello atravesado por el sector social de pertenencia de los adolescentes.

Se optó por trabajar con "estudio de casos" apoyados por registros etnográficos y entrevistas porque nos acercaba a los sujetos con nombre y apellido, a sus historias personales, familiares y escolares, a las experiencias particulares que permitían ingresar directamente a las dinámicas de funcionamiento específicas.

El estudio se realizó con una muestra de trece jóvenes que decidieron seguir estudiando. El trabajo en terreno tuvo lugar en dos escuelas, una pública y otra privada de la localidad de Oncativo de la Pcia de Córdoba. Se eligió una localidad del interior porque ingresaba la realidad de los jóvenes que, a la hora de decidir en seguir estudiando, deben incluir la opción del traslado a una gran ciudad. Criterio éste que divide a aquellos que pueden emigrar de aquellos que no pueden hacerlo.

Conflictos de la reproducción.

Luego de una rápida presentación del problema y su modo de abordaje, es importante en este punto detenerse para analizar un aspecto que mostró varias aristas de incidencia y permitió "desnaturalizar" la clásica elección de carrera por vocación, por las motivaciones individuales y/o por los gustos personales. En este sentido incorporar en el tratamiento del tema a la familia, fue y es de especial interés. La presencia consciente o inconsciente en el proceso de construcción cotidiana de aquello que se vislumbra como el futuro de los hijos, tiene una connotación muy fuerte a la hora de delegar los mandatos a través de las realizaciones personales y familiares.

La reproducción se manifiesta bajo diversas especies. Una de las expresiones objetivas que adopta la reproducción es la "herencia" de los bienes materiales. Pero co-existen además, otras modalidades de "herencia" ligadas a la transmisión de la esencia que fundamenta el espíritu del SER particular por el cual y en la cual la perpetuación adquiere sentido.

El traspaso de los bienes materiales y simbólicos, de los padres a los hijos, adquiere una fuerte presencia que deberá organizarse según las estructuras familiares que la contemplen, siempre y cuando se mantengan en el orden de la herencia. Es decir en el mandato y la delegación[1].

Estos designios aparecen y se acomodan en los diferentes matices en la que se va construyendo el mandato familiar para con los hijos. Entre ellos cobran relevancia los estudios superiores como uno de los tantos y posibles mecanismos considerados por las familias para su propia "realización" y "continuación".

Realización que no sólo es familiar en tanto "de la familia", sino que está implicado el mismo adolescente ya que en ella arma también, su propia realización. Involucra sus prácticas y es quien hace posible la reproducción incorporando sus características para dar lugar a las innovaciones personales y a los tiempos históricos que le corresponde vivir.

El grupo familiar va aportando comentarios, opiniones, expresa sus deseos en términos de "si yo tuviera que seguir una carrera seguiría..."

Los debates más importantes acerca de la elección de carrera, se concentran durante el transcurso del último año de secundaria en sucesivos momentos en donde se encuentra reunida la familia:

"...Todos los días vengo con una idea nueva.
Mi papá se ríe y me dice: qué vas a estudiar
hoy? Se matan de risa..."

En esta especie de sobremesa anual se pone en discusión el futuro laboral y/o profesional del adolescente estableciéndose relaciones y entrecruces con las características de su personalidad. Se da entonces un espacio donde se puede hablar de sí mismos. Es decir continuar construyendo su propia identidad.

Hacia el interior de las unidades familiares se ponen en juego diferentes mecanismos para la elección de una carrera, de acuerdo al lugar que los hijos ocupan, en tanto presencia del mandato y como una de las formas de acción para la perpetuación de la "familia".

Por un lado existe, en los mandatos -en relación a los estudios superiores- diferenciación según sea varón o mujer y según sea primer hijo, segundo o tercero.

Por otro, el mandato no siempre es un sólo sino que pueden ser varios, a veces complementarios. Pueden tomar características de contradictorias e incluso pueden llegar a ser antagónicos.

En el caso de múltiples mandatos, generalmente provenientes del padre y de la madre respectivamente, los hijos se hacen cargo (o los hacen cargo) por una suerte de elecciones y divisiones entre ellos, de aquellas líneas de continuidad y/o necesidad previstas por sus progenitores. Algunos siguen la línea del padre y algunos siguen la línea de la madre incorporándose en cada uno sus antecesores.

Así, a partir del trabajo con los adolescentes se podía establecer relaciones que ligaban sus "gustos" con alguno de sus padres:

Por ejemplo Gretel estudia Trabajo Social. Su abuelo, quien influye en las decisiones de la madre de Gretel, le pidió que siguiera Abogacía para que pudiera sacar a su tío de la cárcel. Ella dijo que no, pero decide seguir Trabajo Social, carrera que está íntimamente emparentada a la justicia y a la ley.

Martín, decidió seguir Arquitectura. Su hermano mayor decidió seguir Abogacía. El padre es jubilado de la policía (trabajó por y con la ley y el orden). Su madre empezó los estudios de Arquitectura y los abandonó para casarse.

Clarisa había decidido seguir Medicina. Su abuelo anhelaba que uno de sus hijos siguiera Medicina pero, al enfrentar graves inconvenientes económicos, este anhelo se posterga a la próxima generación. Es su nieta, Clarisa, quien decide llevarlo a cabo aunque también debe hacer frente a los mismos problemas económicos que sus antecesores, dejando en suspenso este anhelo para un próximo año o para una próxima generación.

Otra forma de la continuidad de las líneas familiares es a través de la división del conocimiento bajo los opuestos. Como comentó un adolescente:

"... yo veo una calculadora y... a diferencia de mi hermano....
Mi hermano es número y yo soy letras..."

Pero las líneas familiares no se delegan linealmente. En cada uno de los casos opera una especie de negociación como forma de conciliar los intereses y gustos entre padres e hijos. Es decir los padres opinan y los hijos necesitan esa opinión y van buscando, a través de una serie de sondeos, aquella carrera que deje conforme a ambas partes:

"...Antes cuando le dije que quería seguir
estudiando Biología Marina me dijeron que no.
O sea: no me dijeron que no. No vas a seguir. Me
dijeron que yo no era para eso, me lo dieron a
entender..."

(Carina. Participó de una entrevista grupal y opta por estudiar Ciencias Económicas.Profesión que ejerce su padre)

Andrea, realiza el mismo comentario diciendo:

"...Cuando había dicho que quería seguir Medicina
me dijeron todo lo de la responsabilidad.
Entendí. Pero no es que ahora me queda eso de la
Medicina, no. Después le dije a mis padres
(de seguir Ciencias de la Educación) y piensan
que es lo mejor. Sobretodo porque me conocen..."

Herencia y legados.

"Heredar los gustos" no es una empresa que suceda de manera causística. Las semejanzas y/o recurrencias a través de las generaciones contienen características que varían según los grupos sociales de donde provienen los jóvenes.

En relación a los estudios -y en especial los estudios superiores-, las condiciones se complejizan dado que ingresan diferentes elementos que se conjugan en la formación del gusto.

Aquí, es fundamental el capital adquirido por el grupo familiar, implicando una variación en las significaciones de los mismos dado fundamentalmente por y según los grados de escolaridad alcanzados, primordialmente por los padres.

En el caso de aquellos adolescentes cuyos padres tienen estudios secundarios o primarios completos o incompletos, se sienten con la necesidad de estudiar "algo". Necesidad generada por sus padres como modo de incorporar a la familia un título, en la medida que el título tiene valor como capital cultural del grupo familiar en el cual todos están dispuestos a invertir. No importa aquí la carrera, sino el estudio superior en sí mismo:

"...Estudiá lo que quieras pero estudiá..."

(Paola. Su padre es agricultor, pequeño productor de tierras heredadas de la familia y tiene una compra-venta de cerdos. Terminó la escuela secundaria en un Instituto técnico. Su madre es ama de casa. No terminó la secundaria y los años que cursó los realizó en una escuela con orientación comercial)

"... No. O sea,... en mi casa me apoyan con el
estudio, pero a ellos lo único que les gustaría
que yo siguiera lo que a mi me gusta. Y bueno,
ellos me van a apoyar porque como ellos no
tuvieron estudios, o sea,... no siguieron en
la Facultad..."

(Betina, entrevista grupal, padres con estudios primarios completos)

Los estudios superiores son visualizados como un modo de reposicionamiento diferente en la estructura social y se transforman en una estrategia que permite, al grupo familiar, mejorar las condiciones de existencia, sin por ello implicar un ascenso social en tanto movilidad como lo considera la sociología clásica.

No se trata en efecto, de una mirada espontaneísta del mundo social para representar el re-posicionamiento a través de una "escala social"por la cual los sujetos o grupos ascienden y\o descienden de modo vertical cual si la realidad de los grupos fuera tangible y observable bajo la unidimensionalidad de las variables intervinientes.

Pero los estudios superiores y la obtención de títulos no están desligados de la adquisición de ciertos recursos que son valorados como esenciales a la hora de reposicionarse en la estructura social. El lenguaje, en este sentido, adquiere especial significado en su visibilidad. "Hablar bien", tener un lenguaje "cultivado y refinado" son elementos de un mismo proceso que apunta a invertir en capital cultural y simbólico hacia el interior de la familia y en lo personal.

Cuando se les preguntó a unas alumnas porqué eligen seguir Abogacía, respondieron que les "gusta el lenguaje refinado, culto y correcto".

Es decir, y a modo de hipótesis, ingresa en este plano la apropiación de ciertos bienes simbólicos característicos de otros grupos sociales. Para que exista esta apropiación es necesario legitimar a estos bienes como los correctos. Se convierten así en el instrumento de la inculcación, exponen su propio cuerpo para que se "trabaje sobre él".

Para aquellos adolescentes cuyos padres y/o abuelos tienen cierta tradición con alguna profesión, ellos la continúan ya sea para preservar dicha tradición aceptando la delegación, ya sea porque tienen cierto reaseguro en la inserción laboral.

"...En mi casa son todos médicos, mi abuelo,
mi papá, mi tío, así que... " (Marcela decide
seguir estudiando Medicina.)

"...Mi papá es contador... y quería que una de
su familia siguiera... me dijo que el estudio me
lo dejaba a mi..." (Carina, padre Contador Público).

En el caso de los jóvenes cuyos padres son universitarios, tienden a continuar una carrera universitaria. Sea la misma que eligió uno de sus padres, sea cualquier otra pero, sólo a nivel universitario y en ese marco realizan la elección. El abanico de posibilidades de elección es amplio en carreras a elegir pero no en términos de instituciones para llevar a cabo los estudios[1].

En jóvenes cuyos padre o madre comenzaron los estudios superiores y que, por diferentes motivos, no lograron concluirlos, el mandato adopta cierta singularidad.

En algunos casos existe cierta motivación, consciente u inconsciente, de re-producir los mismos -o semejantes- intereses y gustos para garantizar la(s) carrera(s) que no pudieron concretar.

A veces de modo sutil, otras de modo más directo, se transmiten a los hijos, vía herencia de aptitudes y/o habilidades, los gustos, intereses y necesidades para ser actualizados al momento de la elección de carreras:

(Martín, quien quiere seguir Arquitectura,
comenta:) "...ella dice (su madre) que a mi me
gusta crear... ella piensa que yo tengo idea
(de dibujo), o sea... idea de algo. Y para mi,
es porque ella no pudo terminar..."

"...Me parezco en casi todo a mi mamá..."

(Su madre empezó Arquitectura y dejó para casarse)

"... En mi casa mi papá estudió contador, no
terminó la carrera, le faltaban 15 materias.
No sé. Y él me decía.... por lo que él veía...
cuenta que él tenía contabilidad, que son materias
que son fundamentales para estudiar Cs.
Económicas como carrera de contador. Y él me
decía que podía seguir estudiando eso..."
(Lo
rena, entrevista grupal)

Ahora bien, los jóvenes pueden sentirse motivados a continuar con la carrera interrumpida por uno de los padres pero también, pueden entrar en conflicto, negarla o rechazarla.

Se particularizan las situaciones adoptando en cada caso, diferentes características según los vínculos que cruzan las relaciones padres-hijos y según el lugar que ocupa cada hijo en la escala familiar.

Tomemos como ejemplo el caso de Martín, quien su madre vio en él, aptitudes para el dibujo y apoyaba la decisión de que continuara los estudios de Arquitectura. Carrera que ella no pudo terminar. El ingresa a la Facultad de Arquitectura pero deja a los dos meses considerando "que tiene mucho que estudiar y que no soporta hacer maquetas". Durante ese año, no estudió y no trabajó  pero se dedicó a hacer cursos de orientación vocacional y a buscar información de diferentes carreras bajo un clima de malestar: "estoy desesperado. No se qué hacer".

Si bien Martín realiza el mismo recorrido que su hermano mayor, puesto que él también, una vez terminada la secundaria, ingresa a la Facultad de Derecho para estudiar Abogacía pero a poco de andar decide "tomarse un año para descansar", Martín se siente a diferencia de su hermano, en conflicto con su elección: o sigue la carrera que su madre no había terminado o busca otra carrera donde "no tenga tanto que estudiar". Es decir acepta el mandato materno o lo rechaza, realiza el sueño de su madre -en donde está también su sueño como hijo- o construye su propio recorrido y rompe con su madre.

No obstante; realizar el mismo recorrido que la madre, conlleva también la posibilidad del fracaso. Es decir, en la madre está presente el abandono, que es también parte de su misma trayectoria. Transitar por el mismo camino es desafiar el riesgo de la deserción para romper en el punto preciso la repetición y poder así pasar las barreras y lograr de algún modo el éxito.

Martín se inscribe en la carrera de Arquitectura pero deja a los dos meses de empezado el curso de ingreso. Inscribirse en la carrera no garantiza su continuación y egreso puesto que el mandato puede estar allí en el fracaso.

Pierre Bourdieu (1993: 713) analiza los dramas y conflictos que resultan de las contradicciones de la sucesión en términos de éxitos y fracasos en la realización del deseo del padre. En la medida que exista éxito en el cumplimiento del mandato, se oculta la propia voluntad, generando frustraciones personales. Por el contrario cuando se cumple el propio deseo se adquieren logros personales pero se fracasa en el cumplimiento del mandato.

"Este es uno de los problemas mayores de contradicciones y de sufrimientos: muchas personas sufren duramente el desfasaje entre sus realizaciones y lo que los padres esperan de ellos que no pueden ni satisfacer ni repudiar".

Detrás de la ciudad.

Estas relaciones y cruces entre las carreras a elegir o las elegidas y el capital cultural -trabajados fundamentalmente a partir de los grados de escolaridad- adquirido por el grupo familiar, tiene su correlato a la hora de incorporar como eje de trabajo la emigración de los jóvenes a la ciudad. Las percepciones y significados atribuidos a la ciudad varían, en este sentido según los adolescentes, las familias y el sector social de pertenencia.

Los jóvenes que provienen de familias con un elevado capital económico y con trayectorias en los estudios superiores de los padres y/o abuelos, el trasladarse a la gran ciudad no arrastra complicaciones mayores que la de un joven en momentos de transición. La vida en una ciudad no les resulta extraño ya sea porque existe un permanente flujo de intercambio, ya sea por heredar una conquista lograda por sus antecesores:

"...El (su padre) dijo siempre que íbamos
a ir a estudiar. O sea, somos tres hermanas y
nos compró un departamento. Y él siempre dijo:
No van a viajar..."

(Carina. Su padre es Contador Público).

En cambio los adolescentes que son primera generación, que abren ellos mismos camino en los estudios superiores -porque no cuentan con esas tradiciones hacia el interior de sus familias, ligado ello a un escaso capital económico-, la ciudad contiene significaciones que superan el hecho de "ir a estudiar". Es un desafío que los conduce a un nuevo universo en el cual deberán involucrar su propio cuerpo como modo de incorporación de un  "habitus" diferente.

"...Para mi, el miedo es que nos vamos a
en
frentar a un mundo completamente distinto en
el que estamos. Y bueno, allá cada uno hace lo
suyo y acá... en tu casa están todos dependientes
de vos. Y bueno, allá vas a estar sola y bueno...
vas a ver tus amigas pero... es
distinto. Son cosas de cambio..." (M. Fernanda).

Para Pierre Bourdieu (1991: 99-100) "...el Habitus es aquello a través de lo cual la institución encuentra su plena realización: la virtud de incorporación, que aprovecha la capacidad del cuerpo para tomar en serio la magia performativa de lo social ....() La institución no está completa ni es completamente viable más que si se objetiva duraderamente no sólo en las cosas, es decir, en la lógica, transcendente a los agentes singulares, de un campo particular, sino además en los cuerpos, es decir, en las disposiciones duraderas para reconocer y efectuar las exigencias inmanentes en ese campo..."

A modo de conclusión.

A manera de cierre, nos resulta importante rescatar la problemática de la elección de carreras bajo una mirada que incluya a otros sujetos involucrados en el proceso de elección: la elección no es individual. La familia adquiere y adopta una posición fuerte en este proceso de toma de decisiones. Construcción colectiva en donde cada integrante de la familia -en especial los padres- deposita en los hijos-adolescentes realizaciones no cumplidas o no satisfechas por ellos.

En el primer hijo se canalizan muchas de las demandas. Se espera de él la reproducción de aquello que define la esencia de su particularidad. Reproducción que no implica consenso y obediencia de los mandatos. En el conflicto, en la duda o en la resistencia encuentra su modo más leal de eficacia.

El estudio se convierte así en un mecanismo más de la reproducción. A veces se negocia, concilia, o niega.

Ser varón o mujer; primer hijo, segundo o tercero, son variaciones que juegan en la construcción de los mandatos. Se pide de manera diferenciada y en la diferencia se encuentra la continuidad.

Continuidad hecha para perpetuarla pero también para transgredirla. Estrategias que llevan ímplicito el éxito y el fracaso. Se elaboran sobre la marcha, en el accionar, teniendo en cuenta las condiciones reales de producción.

Es en este sentido donde se observan las distintas estrategias puestas en juego al momento de pensar y llevar adelante el futuro. Tanto padres como hijos van buscando modos y alternativas para lograr una adecuación entre sus motivaciones y sus posibilidades.

 En el caso de aquellos jóvenes provenientes de sectores sociales con bajos recursos económicos y educativos los estudios se transforman en un medio para mejorar las condiciones de vida; y la empresa se convierte en un desafío, al cual todos los integrantes de la familia apuestan e invierten.

 Tiempo, dinero y futuro son algunas de las inversiones que se realizan a la hora de enviar a los hijos a estudiar a la Universidad o Insitutos Terciarios.

Aquí es donde la elección de carreras, en tanto elección empieza a cuestionarse como tal: Es posible hablar de elección en procesos donde se vislumbran el trabajo y las apuestas familiares en la construcción del futuro?, qué consideraciones implica el acto de elegir?

De este modo es posible reflexionar en torno a las nuevas actitudes de los jóvenes al momento de optar por una carrera a seguir estudiando. La indecisión o incertidumbre que se genera al finalizar los estudios secundarios, se acercaría a ciertos síntomas producto de las presiones familiares que intentan garantizar su reproducción.

Si bien otrora lo económico garantizaba por si sólo los privilegios y posiciones sociales; la eficacia de dichos mecanismos ha disminuido de manera tal que se hace necesario apoyarse y cultivar otras especies de capital que contribuyen a la reproducción. Tal es el caso de la escolaridad con los consecutivos títulos y diplomas que ofrece.

Pero la garantía de estas nuevas alternativas de reproducción están mediada por los veredictos del sistema educativo, es decir por el estado, como poder autorizado a conceder las certificaciones, verdadero legitimador de los capitales adquiridos, abogado que separa a los agentes -individuales y/o colectivos-  entre los que cumplieron con las "exigencias y requisitos" de aquellos que, por diversos motivos detuvieron sus pasos a mitad del recorrido.(Bourdieu, P: 1988)

Entonces, para los jóvenes, además de existir el "natural" designio familiar, la herencia, el legado, los mandatos, etc.; está la evaluación constante de la escuela en sus diferentes niveles y modalidades, la que a veces se torna incomprensible e infundada para y en los discursos de los adolescentes.

La demanda y el reclamo son características del adolescente. Sus necesidades son volcadas intermitentemente requiriendo un lugar protagónico en el marco de las instituciones donde desarrollan sus actividades. Señalan los conflictos. Y los conflictos son la vía por la cual se actualizan las resistencias hacia aquello que la escuela no les resuelve.

Pero del lado de las instituciones educativas, Cómo ingresan esas demandas? Qué sucede para que no se genere un espacio en la orientación de las acciones futuras en los alumnos?

La doble dimensión se manifiesta, en muchos casos, como peso de una contemporaneidad incomprensible, resultado de contradicciones sociales -como señala Pierre Bourdieu (1993: 603)- pertenecientes a un orden social "... que siempre tiende dar todo a todo el mundo. Particularmente en materia de consumo de bienes materiales y simbólicos e incluso políticos, aunque bajo las especies ficticias de la apariencia, del simulacro, de la imitación, como si ese fuese el único medio de reservar a solo algunos la posesión real y legítima de estos bienes exclusivos..."

 Nuevamente el concepto de crisis se hace presente en este discurso, no ya para hablar de las características de la actualidad sino para expresar el "estado de las cosas" en materia de las prácticas, en especial aquellas relacionadas a la construcción del futuro: el devenir parece quedar librado a las circunstancias y las responsabilidades -sociales- se diluyen en el vacío.

BIBLIOGRAFIA:

- AUGE, M: 1995. Hacia una antropología de los mundos contemporáneos. Edit. Gedisa. Barcelona. España.

- BOURDIEU, P: 1988. Cosas dichas. Edit. Gedisa. Barcelona. España.

- -----------: 1992. La misère du monde. Edit. Du Seuil. Paris. Francia.

- -----------: 1980. Le sens pratique. Edit. Minuit. Paris. Francia.

- DURHAM, E: 1983. Familia y reproducción humana. En perspectiva antropológica da mulher. Nro 3. Zahar ed. Río de Janeiro. Brasil.

- GIDDENS, A: 1995. Modernidad e identidad del yo. Edic. Península. Barcelona. España.

- LIPOVETSKY, G: 1990. El imperio de lo efímero. Edit. Anagrama. Barcelona. España.

- SERVETTO, S: 1996. La elección de carreras en el último año de secundaria: un estudio de casos. Tesis de Maestría.

NOTAS

de Maestría. Aquí se trabajará sobre uno de los aspectos analizados en la investigación principal.

     [1]. Por mandato, en este trabajo de investigación se entendió como el "significado de delegación según la cual un sujeto ha sido dotado del poder de realizar algo en nombre del otro. Lleva a cumplir el deseo del otro y conlleva un premio: ser merecedor de la estima del otro (...) Aceptar la delegación responde a la necesidad de pertenecer a una estructura y satisfacer distintas exigencias como son la de constituirse como sujeto humano desde diferentes posibilidades identificatorias..." Pujet,
 Janine: La pareja en la cultura actual. Revista de Actualidad Psicológica. Nro 214. Octubre 1994
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