VII Jornadas sobre Alternativas Religiosas en Latinoamérica

Asociación de Cientistas Sociales de la Religión en el Mercosur

27 al 29 de Noviembre de 1997

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VII Jornadas sobre Alternativas Religiosas en Latinoamérica 27 al 29 de Noviembre de 1997. Buenos Aires. Argentina

"La Virgen de Luján: el milagro de una identidad nacional católica."

Eloísa Martín.
U.B.A.

Presentación

El presente trabajo es una primera aproximación al estudio de la identidad nacional, desde una perspectiva de la Sociología de la religión. Si bien surge como requisito para la aprobación del Seminario Sociología de la Religión II, cátedra Rubén Dri, cursado durante el segundo cuatrimestre de 1996, la temática elegida y el marco teórico que hemos construido, responden a mi entero interés y elección.

Podemos ver la imagen de la Virgen de Luján diseminada por el espacio público: estaciones de FF.CC. y subterráneos, terminales de ómnibus y hospitales estatales. Esta multiplicación de imágenes de la Lujanera es llamativa, pero ¨desde cuándo están allí?; ¨Cómo llegó a pasar de ser una imagen destinada al culto privado a Patrona del país y de múltiples instituciones?; ¨A qué imaginario responde?; ¨qué implica que la Virgen de Luján sea considerada un símbolo legítimo de la nacionalidad?

Hablamos de identidad nacional- católica en tanto imaginario que se construye y reconstruye históricamente. Al estar basada en un "sustrato católico", encontramos una importante correlación entre "ser argentino" y "ser católico". A primeras vistas esto tendría una validación empírica: la Argentina es el décimo país católico del mundo, según el Vaticano1, dato por demás importante si consideramos, en términos absolutos, la cantidad de habitantes del país. Además, a nivel de sentido común, hallamos una idea consensual de que ser argentino es ser católico.

Sin embargo, el peso específico de la Iglesia católica en nuestro país despierta no pocos enfrentamientos entre distintos autores, que van a definirla, también, de maneras diversas, sea dándole mayor énfasis a la Jerarquía eclesial, sea reivindicando las prácticas del catolicismo popular2. La Iglesia Católica no es monolítica ni homogénea, aunque desde diversos sectores de ella se pretenda lo contrario. En este trabajo, al hablar de Iglesia Católica lo estaremos haciendo solamente de la Jerarquía, de la ortodoxia y de una matriz particular: la integral. Esto no implica negar ni olvidar otras ramas de la misma, que con mayor o menor importancia, han ido ocupando diferentes espacios dentro de la sociedad nacional. Sin embargo no serán tomados en cuenta aquí, debido a lo limitado de mi trabajo.

Para hablar de los esfuerzos que éste catolicismo de matriz integral realiza para imponer a la Virgen de Luján como símbolo de la identidad nacional católica, hemos partido de lo desarrollado por Fortunato Mallimaci y Loris Zanatta al respecto.

¨A qué llamamos catolicismo integral3? Mallimaci lo define como un catolicismo que plantea una fuerte unidad entre Iglesia y Estado. Orientado al militarismo, estte catolicismo considera que la participación de los católicos en política es necesaria. Pues aunque condena la democracia de partidos por ser la causante de las divisiones en la sociedad, los católicos deben participar para catolizar la vida pública, inoculándole los valores cristianos. Es antimoderno, anticomunista y antiliberal. Nace en sectores de las clases medias y altas, enfrentándose al modelo de Estado liberal y también a aquellos sectores del catolicismo que pretendían contemporizar con éste. Se propone como pilar de la "argentinidad" y de la patria, y como fundamento de la identidad nacional. (Soneira, 1986; Mallimaci 1992, 1996a y b).

A través de sus trabajos referidos al tema, Mallimaci plantea un doble proceso de militarización de la sociedad y de catolización de las fuerzas armadas, que se perfila desde 1920 y se instaura en Argentina en la década del '30. A partir de este momento, según Mallimaci, se consolida el vínculo entre Iglesia y FF.AA., alimentado por un proyecto de Identidad nacional y creación de un nuevo orden social. Este autor analiza cómo la Iglesia incrementa su poder y el catolicismo penetra la sociedad y el Estado, haciendo que la Iglesia católica sea considerada un actor político y social legítimo.

El catolicismo integralista busca ser la gran matriz cultural que dé sostén a la nacionalidad, símbolo de argentinidad y "auténtico" catolicismo, a partir de lo cual comienza a jugar como dador de identidad nacional. Por otra parte, la preocupación principal de la Iglesia se orienta a la necesidad de homogeneizar la diversidad de catolicismos presentes en la sociedad argentina, resultado tanto de la inmigración europea masiva como de la migración, principalmente de hombres y mujeres de sectores populares desde las provincias hacia Buenos Aires. Esto último, es decisivo para entender el proceso de catolización de la Argentina a través del Estado y de la sociedad, que identifica "ser nacional" con "ser católico" (Mallimaci, 1996b: 164): "...catolicismo pasa a ser sinónimo de la nacionalidad. Una nueva identidad católica se recrea en el país. Símbolo de esa homogeneización societal es la ampliación y masificación de la devoción a la Virgen de Luján..." (Mallimaci, 1992: 285)

Por su parte, Loris Zanatta, desarrolla una tesis similar, pero teniendo como horizonte más general los orígenes del peronismo. Este autor pretende "examinar el proceso de elaboración de una cultura política católica integral en la Argentina de los años '30 y las formas institucionales a través de las cuales ésta se difundió en el seno del Ejército y en los diversos ámbitos sociales." (1996: 15). Para este autor los pilares de la "argentinidad"4 -Iglesia y Ejército- van a encontrar un cauce común en el Justicialismo. La catolización de la sociedad argentina será realizada desde el Estado, y la institución privilegiada para ello serán las FF. AA..

Sintéticamente, según lo planteado por Zanatta (1996) y por Mallimaci (1992; 1993; 1996a y b), a partir de 1.930 se consolida el modelo de la Argentina Católica integral: el catolicismo empieza a jugar como dador de identidad nacional y de sentido a la vida, desde un proyecto totalizante de sociedad fundada sobre bases cristianas, y de un orden temporal sometido a la regulación divina.

Hacia 1.920, con los primeros síntomas de la crisis y especialmente las primeras manifestaciones del conflicto social, comienza a crecer la visibilidad e injerencia social de la Iglesia. Desde la década siguiente será un actor ineludible para comprender la realidad nacional: "Vamos a asistir al pasaje de un catolicismo de conciliación a otro de integralidad, de un catolicismo defensivo o subalterno al Estado liberal a otro ofensivo y parte central del nuevo Estado; de una cultura hegemónica liberal a otra católica hegemónica..." (Mallimaci, 1992: 279-80). Desde 1.930 el catolicismo integral será el fundamento de la vida ya no sólo privada sino también de la vida pública.

Como vemos, ambos autores, en sus respectivos trabajos, esbozan el tema de la identidad nacional a partir de la matriz integralista de catolicismo, privilegiando para ello el estudio de las relaciones Iglesia- Estado, visto éste último principalmente a través del ejército.

Lo que en el presente trabajo pretendemos mostrar es el esfuerzo del catolicismo integral -según ha quedado definido por los mencionados autores- qur realizan para imponer a la imagen de la Virgen de Luján en el espacio público, prar así reforzar esta identidad nacional católica de la que se consideran portadores.

Mi intensión no es, entonces, realizar un análisis socio histórico de las relaciones Iglesia- Estado. De lo que vamos a hablar es de la oferta de dicha identidad nacional que se impone a partir de 1930. Si la imagen es apropiada por los miembros de la comunidad en los términos en que es propuesta, quedará para un trabajo posterior. Tampoco me referiré en las siguientes páginas a lo que denominamos identificación nacional- católica5. Será un tema pendiente para nuevas investigaciones.

Importancia de la cuestión

La pregunta sobre la identidad nacional desde una perspectiva de la sociología de la religión puede sonar anacrónica en un contexto donde la identidad no involucra grandes demandas colectivas6, ni se expresa en términos hegemónicos, ya que existe un amplio mercado de alternativas del cual el individuo puede escoger una o varias, combinarlas, superponerlas o cambiarlas, en un momento dado o a lo largo de su vida, para construir su identidad individual. Por otra parte, persiste el discurso de la "Teoría de la Secularización", donde además de ser modernidad y religión inversamente proporcionales, con la mayor especialización de las distintas esferas en la sociedad moderna, la racionalidad de la religión deja de ser fuente de legitimación para las demás. La autoridad de la Iglesia como portadora de las verdades últimas, en tanto, es cuestionada por individuos autónomos y libres de otorgarse a sí mismos normas y valores.

Por otra parte, la Iglesia Católica que pretende detentar el monopolio de lo sagrado en el país, reacciona frente todo lo que la ponga en peligro y hará todo lo posible para obstaculizar la creación de un mercado de alternativas religiosas en el cual sea "parte" con otras y pierda sus prerrogativas. Alegará en su defensa que es portadora de la identidad nacional y esto sería un ataque a la "argentinidad".

El mismo contexto involucra un avance de los Nuevos Movimientos Religiosos y de las manifestaciones de devoción popular, donde las peregrinaciones a San Cayetano, a San Nicolás y a Luján no son más que algunos ejemplos.

La mayoría de las imágenes de la Lujanera han sido emplazadas durante el período 1930- '65, que hemos tomado. Sin embargo, la utilización de la Virgen de Luján como símbolo de un imaginario de identidad nacional- católica persiste hasta hoy. Es la Virgen de Luján la María elegida por la Gran Misión en Buenos Aires a propósito del Jubileo del 2000. Es la Virgen de Luján la que, sobreimpresa en la bandera argentina y con el himno nacional de fondo, cierra la transmisión del canal de televisión estatal. Es a la Virgen de Luján a quien se pretende consagrar nuevamente el país, por medio de una campaña de recolección de firmas en la vía pública o en eventos masivos, como la Exposición Rural de Palermo.

La Identidad Nacional

Llevar a cabo una investigación que gire en torno a la identidad nacional nos enfrenta, desde el inicio , con el importante obstáculo de su definición. Problemática mayor en cuanto ciertos intelectuales tienden a esencializarla, convirtiéndola en algo "dado" e inmutable.7 Nosotros partimos de la premisa de que la identidad nacional no tiene una existencia "real" (Lévi- Strauss, 1981:369).

Las identidades son estrategias simbólicas que ayudan a la comprensión de la cultura nacional, en la medida en que entendamos cómo ellas mismas son históricamente construidas y cómo participan del universo de símbolos y significaciones que traza la historia de la cultura de la que son parte.8 Estas son, en este sentido, imaginarios sociales.

Llamamos imaginarios sociales a aquellas representaciones totalizantes que son dominantes en una sociedad y que funcionan como un esquema colectivo de referencia del que participan símbolos, valores, emblemas, ideas- imágenes, mitos, para reproducir un poder ya establecido. Por medio de ellos la comunidad designa su propia identidad elaborando una representación de sí misma: "Designar su identidad colectiva es... marcar su 'territorio' y la frontera de este, definir sus relaciones con los 'otros', formar imágenes de amigos y enemigos... significa conservar y modelar recuerdos pasados, así como proyectar hacia el futuro sus temores y esperanzas." (Baczko, 1991: 28). La identidad se erige sobre una interpretación del presente, a partir de la cual se reinventa el pasado y se elabora una promesa de futuro. Es inseparable, también, de una lectura del pasado, de la memoria colectiva como "memoria autorizada" (Hervieu- Léger, 1996: 10), cuyo contenido se circunscribe solamente a aquellos recuerdos que legitiman el poder establecido. Así, toda construcción de la memoria es selectiva: es importante entonces tener presente que detrás de cada recuerdo hay múltiples olvidos. Y toda relectura del pasado involucra un proyecto de futuro -a la vez como afirmación y exigencia (Graña, 1967: 23)- de vuelta a la "edad dorada", a la "comunidad originaria", a un pasado pleno de tradición "verdadera" que es siempre mejor.

La construcción imaginaria de una identidad nacional hegemónica nos remite inmediatamente al problema del otro. Una identidad nacional no es la toma de conciencia de una homogeneidad preexistente. No se construye sobre el desierto, ni se inscribe en el comienzo de los tiempos. Tampoco es un proceso que se lleva a cabo y finaliza en un determinado momento histórico, sino que es un proceso permanente de construcción y reconstrucción histórico social. Descartamos, de esta manera, a aquellas concepciones que caen dentro de lo que Graña llama falacia antropológica9.

Toda identidad implica necesariamente diferenciarse de un otro: se erige en un contexto donde están presentes otras identidades, en un juego especular con las identidades vecinas (García García, 1994: 177). Sin embargo, la Nación no admite pluralidad cultural al interior de sus fronteras: el otro es lo diverso, es a lo que hay que asimilar, homogeneizar, o mantener del otro lado del límite.(Giménez, 1993/ 94:67 y ss.)

Si para hablar de la constitución de un nosotros debemos remitirnos inmediatamente a la presencia ineludible del otro, si la identidad se define por la oposición a un otro diferente, cuya presencia relativizaría nuestra propia cultura (García García,1994: 169), si la homogeneidad cultural oculta pluralidad cultural, tenemos como consecuencia que: cada identidad es lo que es sólo a través de sus diferencias con todas las otras (construida por un juego especular, como decíamos más arriba); la necesidad de límites, de un contexto cerrado. Definir los límites es, para Laclau (1996), apuntar a lo que está más allá de ellos: una diferencia exterior que niega las diferencias internas de este contexto, una exterioridad radical, según las palabras del autor, que es percibida como un peligro para la existencia de la comunidad. En este sentido, y siguiendo a Laclau, el nexo compartido por cada uno de los componentes de la "comunidad imaginada e imaginaria", el principio de universalidad que los homogeneiza, no es algo positivo, sino que es consecuencia de la amenaza externa. Las diferencias son asimiladas por negociación o por coerción, pero no desaparecen, las tensiones persisten y lo oculto deviene fantasma: es lo ausente- presente, y la posibilidad de disrupción permanente desde adentro.

El momento de la universalidad, el momento de la homogeneidad total de la comunidad sólo es posible en cuanto utopía, "...sólo alcanza presencia discursiva a través de un contenido particular que se despoja de su propia particularidad para representar esa plenitud." (Laclau, 1996: 101). Este contenido particular que asume la función de representar el momento de la totalización, pasa a ocupar un papel hegemónico, donde los valores y principios particulares pretenden una validez ilimitada y un cierre definitivo en la escisión constitutiva entre singularidad y universalidad: "...la completitud ausente de la estructura [de la comunidad en este caso] debe ser representada/ tergiversada por uno de sus contenidos particulares (una fuerza política, una clase o un grupo). Esta relación por la que un elemento particular asume la tarea imposible de representación universal, es lo que llamo relación hegemónica." (Laclau, 1997: 79)

Según lo planteado por Giménez (1993/ 94: 66 y 69), la Nación - como comunidad imaginada e imaginaria10- cumpliría dos funciones: una psicosocial o de identificación nacional11 y una política, al convertirse en la principal referencia para la legitimidad del Estado, en cuanto representa una garantía de homogeneidad cultural y cuasi étnica de la población. Sin embargo, según lo entendemos aquí, no es la Nación la que precede al Estado, sino que la construcción de la Nación (y por lo tanto de la identidad nacional) surge como un producto secundario de la formación del Estado- nación. Coincidiendo, en parte, con Gellner12, la identidad nacional resultará de un proceso de homogeinización estatal, de "asimilación" cultural e institucional desde el Estado de grupos marginales y regiones periféricas (García García, 1994:167 y ss.).

De lo anterior se desprende que las metáforas, los símbolos que son utilizados para aludir a la Nación, para "alimentar" la identidad nacional, no son el sedimento de una corriente única, homogénea y permanente, sino que son fruto de un proceso por el cual un proyecto de identidad particular se impone con validez universal sobre otros proyectos particulares, como consecuencia de la amenaza de un otro diverso radical.

Frente a lo hasta aquí explicitado, nos interesaría recuperar algunas cuestiones:

1) La idea de identidad nacional como proyecto- memoria hegemónicos es fundamental para entender las motivaciones últimas del presente trabajo: preguntarnos por la identidad nacional no tendría sentido si detrás de la pretendida unidad y homogeneidad cultural no vislumbráramos la presencia de un otro negado. La invisibilidad de este otro se hace visible en la repetición constante de la "verdad única". En otras palabras, al preguntarnos por el origen de una identidad nacional católica homogénea y ahistórica, estamos al mismo tiempo preguntándonos por la ausencia/ presencia de la pluralidad cultural, de proyectos identitarios y de otras memorias, de otros recuerdos, de otros grupos.

2) Es necesario identificar cuál es y de qué manera se constituye esta exterioridad radical que plantea Laclau y que se percibe como un fuerza desintegración peligrosa para la continuidad de la comunidad. Esta preocupación surgirá a partir de la corriente inmigratoria masiva en las primeras décadas del siglo veinte y, hacia la década del '40, por la aparición de inmigrantes de países limítrofes y de las provincias en Buenos Aires y el litoral del país. El cambio en la composición social de la población que se produce con la aparición de estos actores es percibida como una amenaza a las tradiciones, a la "esencia nacional", como veremos más adelante, y será necesario asimilarlos principalmente homogeneizando los diversos catolicismos europeos de los inmigrantes (principalmente polacos, italianos y españoles), y purificando de los vestigios de catolicismos populares13 y "supersticiones" en el de los migrantes de las provincias.

3) La función de legitimación del Estado, por medio de símbolos, que posee la Nación es central en nuestra investigación. Pero la efectividad de cualquier imaginario -para lograr la dominación simbólica- radica principalmente en la posibilidad de su difusión (Baczko, 1991:31). La multiplicación de la imagen de la Lujanera en el espacio público responde a esta exigencia.

Es necesario aclarar que, si bien Iglesia y Estado confluyen en un imaginario de identidad común, la relación entre las instituciones a lo largo de todo el período analizado no es de permanente paz y cooperación, sino que se observa un mayor o menor nivel de conflicto o armonía, debido a que ambas compiten por ocupar espacios en la sociedad civil. La existencia de un catolicismo integral, con pretensiones universalistas choca irremediablemente con los gobiernos democráticos y con la democracia de partidos. Por el contrario, sus relaciones con las dictaduras militares son inmejorables, pues en tanto le sirvan a éstos como base de legitimación, ganará mayor injerencia en la sociedad civil. (Zanatta, 1996)

4) El proceso de "asimilación" cultural e institucional necesario para obtener una homogeneidad cultural que garantice una base de legitimidad al Estado será encarado a través de lo que algunos autores14 llaman Nation- building: ferrocarriles, educación generalizada y homogeinización cultural (que en nuestro país fue llevada a cabo por medio del servicio militar obligatorio previo al otorgamiento de la ciudadanía, en 1901). Estas medidas fueron llevadas a cabo en Argentina por la Generación del '80, positivista y liberal. Lo que mostraremos en éstas páginas es cómo estos "pilares" de la nacionalidad son resignificados al ligarlos con la imagen de la Virgen de Luján.

Para los fines de este trabajo, consideramos como parte del imaginario de identidad nacional- católica a toda alusión o referencia a aquellos emblemas, ideas, símbolos, imágenes, etc. que son presentados como la "esencia" de la argentinidad, y que podrán ser observados en la penetración que efectúa la Iglesia, con ayuda y por medio del Estado, de la sociedad, y en un revisionismo histórico que incorpora en la memoria oficial del país, al catolicismo como partícipe protagónico y legítimo de la historia nacional.

Objetivos

-General
# Describir y analizar la construcción de la imagen de la Virgen de Luján como símbolo legítimo de la identidad nacional.

-Específicos
# Describir y analizar cómo la inserción de la imagen de la Virgen de Luján en distintas instancias del espacio público cumplirá una doble función: por un lado la de resignificar el espacio en que es emplazada, y en el mismo movimiento, la de reforzar la legitimidad de la Virgen de Luján -como símbolo legítimo de la nacionalidad- al otorgársele nuevos honores.
# Indagar acerca de la construcción desde el catolicismo integral, de un proyecto de identidad nacional que igualará los términos "argentino" y "católico".
# Describir y analizar cómo se construye la memoria que funda dicha identidad nacional- católica a través de la imagen de la Virgen de Luján..

Metodología

El primer obstáculo con el que nos encontramos al plantear nuestra investigación ha sido la dificultad de aprehender nuestro objeto. La identidad nacional no tiene una existencia "real", no es un observable. Pero coincidiendo con Hervieu- Leger, consideramos que no hay un "objeto social" que se presente ya ahí a nuestra mirada, sino un "objeto sociológico", construido dialécticamente por el observador y el contexto, por lo que no se lo puede escindir de uno ni de otro15. ¨Quiere esto decir que los fenómenos sociales son sólo obra de la febril imaginación de un grupo de delirantes que, por medio de un discurso común, refuerzan su delirio? No. Simplemente a partir de un insumo del contexto vamos a construir, desde una perspectiva particular, nuestro objeto sociológico. Por lo tanto nuestra tarea no es imposible.

Hemos optado aquí por una estrategia de investigación basada en la interpretación socio histórica. Nuestra tarea consistirá, en gran medida, en revisión bibliográfica y en el análisis cualitativo de los datos obtenidos de esta manera. Nuestra atención estará puesta principalmente en la recolección de la siguiente información:

a) Atributos asignados a la Virgen de Luján (jura de patronazgos, principalmente) y la fecha correspondiente.

b) Ubicación de la imagen de la Virgen de Luján en los distintos espacios públicos y en las diferentes regiones del país. Consideramos que la ubicación de las imágenes tiene una gran relación con los papeles a los que fue llamada a desempeñar.16

c) Actos, ceremonias y celebraciones a nivel nacional en los que la imagen de la Lujanera tuvo participación protagónica o relevante. Es necesario aclarar que sólo tomaremos aquellas celebraciones de tipo "patriótico- religioso", y no las puramente religiosas. Tampoco tomaremos en cuenta las numerosas procesiones que las distintas agrupaciones y órdenes católicas, organizaciones de la sociedad civil de distinto tipo (culturales, deportivas) y colectividades17 han realizado durante el período 1930- '65, ya que nuestra idea es ver cómo la Virgen de Luján sale de su "espacio natural" -el Santuario- para ocupar cada vez más lugares en el espacio simbólico público.

D) Por otra parte, como un intento de entender mejor este protagonismo de la Virgen, nos será de gran utilidad el análisis de discurso de las mismas fuentes. Prestaremos particular atención a:

* Identificación de la Virgen de Luján con los símbolos patrios.

** Fundamentaciones acerca de la importancia de la Virgen de Luján en la Nación. Cabe aclarar que no tendremos en cuenta las alusiones a su relevancia o "función" meramente religiosa ni tampoco las referencias a la piedad individual de los católicos, excepto cuando éstos sean partícipes protagónicos de la vida pública del país.

*** Interpretación histórica y lectura del pasado nacional en el cual la Virgen de Luján tuvo un papel fundamental en los principales hitos y fue inspiración de las grandes empresas nacionales.

Los textos en que nos basaremos serán especialmente de dos tipos:

Crónicas históricas de la Virgen de Luján publicadas en forma de libro. Para ello hemos revisado una amplia bibliografía, de la que hemos seleccionado sólo aquellos que contenían información sobre el período histórico que hemos tomado o aquellos que , por haber sido escritos durante esa misma época, nos servirán como fuente de tipo primaria.

Los números comprendidos entre 1930 y 1965 de la revista La Perla del Plata (en adelante PP), órgano oficial de la Basílica de Luján. Dado que se trata de una publicación mensual, hemos tomado una muestra representativa del período18. Si bien no contamos con información fehaciente acerca de la importancia a nivel nacional de esta revista, no nos caben dudas de que las opiniones allí volcadas se condicen con las de la Jerarquía, pues su ortodoxia estaría garantizada al ser ésta publicada por la Basílica.

Como apoyatura, y debido a su importancia a nivel nacional y por ser también "síntesis del catolicismo integral argentino" (Mallimaci, 1996b: 274), hemos consultado también, en calidad de fuente primaria, a la revista Criterio (en adelante C.) durante el mismo período.

Primera parte: Contextualización Histórica

Según cuenta la historia19, la imagen de la Virgen de Luján, llegó a lo que hoy es Argentina en las primeras décadas del siglo XVII, por pedido de Antonio Farías Saa, hacendado de Sumampa, para la capilla que había construido en sus tierras. El reconocimiento oficial del carácter sagrado de su imagen se realiza hacia 1671, fecha en que se traslada la imagen a las tierras donadas por su nueva dueña, doña Ana de Matos.

En una primera aproximación, podemos observar hasta la primera mitad del siglo XIX, un doble movimiento: por un lado, un vago barniz cristiano cubre las relaciones sociales y - con mayor fuerza en las provincias que en Buenos Aires- responde tanto a la permanencia de una adhesión religiosa que se hereda de padres a hijos, como a la intención de "...obtener prestigio social, mejora de status y legitimación de poderes" (Fogelman, 1997: 19). Con respecto a la Virgen de Luján, Fogelman plantea que fueron estas las motivaciones de los principales difusores su culto en los siglos XVII y XVIII.20 Por otro, hallamos una casi permanente ausencia de sacerdotes y las recurrentes y prolongadas acefalías de los obispados21. La influencia de la Iglesia, de este modo, es importante en el ámbito de la vida privada. Pero no así en el espacio de lo público, donde un movimiento de laicización, con desarrollo de las ideas liberales y un proceso cultural de secularización, florece sobre todo en las clases medias y altas restándole fuerza en el terreno político y recortando su poderío económico.22

En el Buenos Aires virreinal se encuentran múltiples y variadas imágenes de la Virgen María, debido a una muy difundida piedad mariana en toda Hispanoamérica. Según plantean Porro Girardi y Barbero, es la advocación de la Inmaculada Concepción la que concentra mayor número de devotos en todo el espectro social. Las mismas autoras plantean que el culto se realiza principalmente en el hogar, donde hallan gran cantidad de imágenes sacras23, y de la devoción de las mujeres, cuya asistencia al templo se situaría igualmente dentro del ámbito de lo privado. La existencia de imágenes sacras en los hogares cumplían una importante función en el adoctrinamiento, y fue heredada de la cultura visual predominante en la Europa de ese momento. En este sentido, la imagen de la Virgen de Luján que llegó al Virreinato en 1630 iba a ser destinada para tal fin.

Ya para fines del siglo XIX, la influencia liberal y anticatólica crecía en las clases superiores, siendo evidente tanto a través de la prensa liberal, la puesta en vigencia de las llamadas leyes laicas24 y en ciertas prácticas de gobierno de Roca y Juárez Celman. La reacción católica ante la avanzada liberal vendrá de la mano, como decíamos más arriba, de los laicos, quienes organizarán su defensa a través de periódicos25, la Convocatoria al Primer Congreso Nacional de Católicos Argentinos (1884) y la posterior formación de un partido político (la Unión Católica).

A partir de 1890, el distanciamiento entre Iglesia y Estado comenzó a disminuir, especialmente por la actitud de los presidentes Pellegrini, Sáenz Peña y Uriburu, quienes procuraron mantener buenas relaciones y por el reanudamiento, con Roca, de las relaciones con Roma.26

Para ésta época, encontramos una Iglesia que debido a un entorno de secularización creciente está a la defensiva, poco presente en la vida social y pública y subordinada al Estado liberal y a una élite positivista. La religiosidad queda confinada al ámbito privado y no inspira la acción política ni es culturalmente influyente (Zanatta, 1996: 374).

Sin embargo, y esto es lo que pretendo mostrar a través de estas páginas, es recién en el siglo XX cuando la virgen comienza a imponerse sobre las demás advocaciones y a cobrar cada vez mayor relevancia en el espacio de lo público.

Si bien es posible hacer un seguimiento histórico de lo acaecido con la imagen de la Virgen de Luján desde 1630 hasta nuestros días, he realizado un recorte temporal que abarca el lapso 1930- 1965. Es importante tener en cuenta que la etapa escogida, tal como lo plantean varios autores27no constituye un bloque homogéneo. La necesidad de dividir en subperíodos surge a partir de que las relaciones entre el Estado y la Iglesia católica sufren altibajos: aunque la Iglesia ya esté instalada y sea un actor ineludible, avanza y retrocede dentro de la arena pública. Por tal motivo hemos seccionado en tres segmentos:

a) '30- '42: Partiendo de lo planteado por Mallimaci y Zanatta, la Iglesia, que viene desde la década del '20 rearmándose, frente a la crisis del Estado liberal (evidenciada en el plano económico, político, social e ideológico28) avanza sobre el Estado para penetrar y cristianizar la sociedad civil. Durante esta etapa se consolidará el vínculo entre Iglesia y FF.AA., alimentado por un proyecto de reformulación de la Identidad Nacional y creación de un nuevo orden social29.

El acontecimiento emblemático de este período será el Congreso Eucarístico Internacional de 1934.

b) '43- '55: Según otros autores30, el elemento principal por el cual la Iglesia apoyó efusivamente al peronismo en un primer momento, fue la coincidencia entre éste y la Doctrina Social de la Iglesia, así como el reconocimiento de ciertas demandas históricas de ésta31, lo cual nos permitiría entender, de alguna manera, que las fricciones entre ambos que culminaron con el derrocamiento de Perón en 1955 se deberían, en parte, a un retraimiento de esta política de concesiones desde el gobierno, en parte a una competencia entre el Estado peronista y la Iglesia por espacios dentro de la sociedad civil. La relación entre la Iglesia católica y el peronismo es demasiado compleja para ser abordada en este trabajo, y seguramente con lo expuesto en estas líneas hemos sido gruesamente reduccionistas. Lo que nos interesa que quede en claro, dentro de lo propuesto en estas páginas, es que la relación entre Iglesia y Justicialismo tuvo diversas aristas, y que el continuum que va desde un apoyo (a nuestro entender, indirecto) con la Carta Pastoral previa a las elecciones de 1946, pasando por una "luna de miel", con la respuesta a las demandas eclesiales, especialmente las referidas a la enseñanza religiosa en las escuelas públicas, hasta llegar una fuerte competencia por el espacio público, cuando desde el gobierno comenzaron a recortársele atribuciones a la Iglesia32 al tiempo que se le extendían permisos a otras religiones, sumados a sucesos como la procesión de Corpus Christi el 11 de junio del '55 (acto político religioso antigubernemental) y la expulsión posterior de sacerdotes, que culminaron en una favorable acogida por parte de la Iglesia a la Revolución Libertadora, no es ni simple ni lineal.

c) '56- '65: El gobierno de la Revolución Libertadora restableció las relaciones entre la Iglesia Católica y el gobierno. El golpe de 1995 había sido legitimado en el catolicismo (Soneira, 1996: 178) y había recibido el apoyo de monseñor Caggiano (al momento presidente de la Conferencia Episcopal Argentina), varios obispos, los católicos conservadores y grupos socialcristianos (Bresci: 1987, 68). La unión entre la cruz y la espada llegó a su punto cúlmine en junio de 1957, cuando se creó el Vicariato Castrense.

Las relaciones entre la Iglesia y el gobierno de Frondizi se desenvolverán en armonía. Algunas medidas gubernamentales responderán a las expectativas de la Iglesia. El conflicto de enseñanza "laica o libre", la creación de nuevas diócesis y la elevación de otras a Arquidiócesis, fue cordialmente recibido por la institución eclesial. (Soneira, 1986: 47).

A partir del comienzo de las sesiones del Concilio Vaticano II (en 1962), comenzó un intento de transformación del modelo tradicional de la Iglesia: "En la medida que la Iglesia se identifica con los pobres modifica su relación con las bases, su dinámica organizativa y... se torna más sensible a la preocupaciones sociales." Sin embargo no hubo apoyo pastoral que diera continuidad a este proceso. (Moyano, 1992: 388)

Segunda Parte: Surgimiento y consolidación de la imagen de la Virgen de Luján en el espacio público

-Primera Etapa: 1930- 1942.

"La devoción a la Virgen de Luján se ha extendido tan ampliamente que casi no hay hogar criollo en que no se encuentre su bendita imagen... ­Oh! Preservemos con esta tradiciones y prácticas a nuestras familias del veneno de las nuevas ideas que van minando la estabilidad de la Patria... Reine su imagen en todas las casas y establecimientos argentinos!" (PP N§ 11 y 12, Nov./ Dic. 1932, pp. 323)

El principal objetivo del catolicismo integral en éste período33, es cristianizar al Estado, para desde allí consolidar, entonces, el modelo de la Argentina católica "integral": se pasa de un catolicismo a la defensiva a uno a la ofensiva, que busca disputar cristianizar la sociedad y así implementar el "nuevo orden cristiano".

En Octubre de 1930 se jura a la Virgen de Luján como Patrona de la Argentina. Este hecho es significativo para entender el nuevo lugar de la Iglesia en la sociedad nacional, pues a partir de este acto la Iglesia obtiene LA figura simbólica para reivindicar la "verdadera" representación de la Nación, en detrimento tanto de las banderas liberales y socialistas, como de las de los "otros" catolicismos.

¨Qué significa esta jura del Patronato? Es la "...formulación verbal: pública y oficial, de toda una colectividad; en nuestro caso del pueblo de la Nación Argentina, que se obliga con Nuestra Señora a tomarla como Patrona Jurada de la Patria y honrarla como tal, en la certeza de que Ella corresponderá con creces..." (Presas, 1993a: 268, y 1993b:79. Negritas nuestras.)

Podemos entender los motivos por los que la Virgen de Luján es jurada Patrona en la palabras de Mñor. Miguel De Andrea durante dicho acto. "Jurar el Patronato de la Virgen de Luján es, desde el punto de vista nacional, empeñar el honor ante Dios y la Patria por mantener la incolumnidad de la tradición que ella encarna y que es religiosa y patriótica...sin cuyos principios cardinales perece la identidad histórica de la Patria, que debe ser indivisible y única. ¨Y cuáles son esos principios cardinales que a toda costa y no obstante cualquier evolución debemos mantener? Dios, Patria, Familia y Propiedad."34

Como aparece claramente en la alocución de De Andrea, la Lujanera es la encarnación de la identidad nacional, que es única e indivisiblemente religiosa y patriótica, y es también la guardiana de los principios cardinales de una tradición que no es otra que la ligada a la religión católica.

La jura del Patronazgo puede ser en el mismo contexto de catolización de la sociedad junto con el Congreso Eucarístico Internacional y el importante aumento en el número de parroquias.35 Sin embargo, la jura del Patronazgo fue un acto menor en comparación con el Congreso Eucarístico, del cual la imagen de la Lujanera fue también patrona.

El Congreso Eucarístico Internacional, realizado en Buenos Aires en Octubre de 1934, es el acontecimiento emblemático de éste período. No fue solamente una celebración religiosa, sino que fue presentada por la Iglesia como un suceso "nacional"36 y constituyó el mayor logro del catolicismo integral.

La fusión de patriotismo y catolicidad que se sella con el Congreso Eucarístico es explicitado en una artículo de la época: "Ya no es posible separarlas... ­loado sea Dios! La historia y la voluntad del pueblo argentino las ha unido para siempre. Es la fórmula de TODO LO NUESTRO. 1934... es la primera página de un nuevo poema que hemos iniciado..."37

Otro acto de proyección nacional, aunque de menor importancia comparativa, fue el Segundo Congreso Eucarístico Nacional, efectuado en Octubre de 1937 en la ciudad de Luján. "El motivo determinante de esta elección ha sido que todo el país se asocie a la celebración del quincuagésimo aniversario de la coronación de la Santísima Virgen de Luján..."38. En otras palabras, se busca difundir la devoción de la Lujanera por todo el país al asociar ambos eventos.

En 1937 también se inauguró la línea "D" de subterráneos en la ciudad de Buenos Aires, en cuyas estaciones pueden verse los murales de Alfredo Guido, representando "a la Argentina de ayer y de hoy". En uno de ellos, en la estación "9 de Julio", puede verse "...a la Virgen enmarcada en el follaje de un corpulento ombú y cerca del Río, y... la imponente y esbelta Basílica... Suman millones los pasajeros que han contemplado estos murales que exaltan los verdaderos valores de la Nación Argentina."39

-Segunda Etapa: 1943- 1955.

"No hay momento de la vida familiar o social argentina que no esté de un modo u otro ligado a la famosa Virgen, Patrona hoy de tantas entidades." (Mñor. Serafini, 5 de Mayo de 194940) Durante esta etapa se lleva a cabo la catolización del Estado desde "adentro", pues numerosos funcionarios del gobierno que llega al poder con el golpe de junio del '43 son sacerdotes o laicos católicos.

Con el Justicialismo "el monopolio de lo cristiano y en especial de lo católico, deja de estar en manos de los 'profesionales de la fe', de los 'notables católicos' y se expande por todo el cuerpo de la sociedad argentina" (Mallimaci, 1992: 327). Sin embargo, la tendencia del peronismo de identificarse totalmente con la doctrina social de la Iglesia provocó roces, especialmente al momento de determinar cuál -gobierno o Iglesia- monopolizaba el "verdadero" mensaje cristiano. Si bien el peronismo se definía a sí mismo, junto al catolicismo, como intrínseco al "ser nacional" (Dri, 1987a: 55 y 56) hacia mediados de 1952, cuando el régimen peronista hace crisis y se vuelve contra la Iglesia (como intentamos delinear en la contextualización histórica), declara 'doctrina nacional' por ley del Congreso a la doctrina peronista y ordena su predicación. (Rock, 1993: 184 y ss.; Plotkin, 1994:46-48). La intención del gobierno era convertirla en una religión política, en remplazo de la católica, como verdadera portadora del mensaje cristiano.

Acorde con el nuevo papel de la Iglesia dentro de la sociedad nacional, la Virgen de Luján ocupó nuevos lugares y fue jurada Patrona de nuevas instituciones. Asimismo, en 1945 comenzaron las 'Embajadas de la Virgen', de la mano de Mñor. Serafini. Las 'Embajadas' consistían en travesías que realizaba un grupo de sacerdotes, encabezados por el obispo, llevando una imagen de la Lujanera hacia distintos puntos del país. Su objetivo consistía en difundir el culto a esta Virgen en todo el territorio nacional. Generalmente se realizaban en tren, deteniéndose, durante el recorrido, en numerosas estaciones, donde quedaba entronizada una imagen de la Virgen. También se efectuaron Embajadas en automóvil y abordo de Patrulleras de Prefectura Naval Argentina.

Vamos a observar, en estos años, que la tendencia que sigue la expansión de los honores y nuevas funciones asignados a la Virgen de Luján, así como la que siguen las imágenes distribuidas por el espacio público, es correlativa al movimiento que realiza la Iglesia católica en relación con los gobiernos peronistas. Si bien esto lo podemos verificar en la etapa anterior y en la subsiguiente, es durante el régimen de Perón que se vuelve más evidente. Así, veremos que aproximadamente entre 1944 y 1950 -con un punto de máxima en 1948- la imagen de la Virgen de Luján fue ganando cada vez más espacios y recibió numerosos honores, consolidando su función de imagen legítima del catolicismo oficial y nacional. Luego asistiremos a una retracción de dicha expansión, derivada de las restricciones que le efectuó el gobierno a la Iglesia y del avance del peronismo sobre el espacio simbólico público.

Las tres celebraciones patriótico- religiosas que se realizaron durante este período y que tuvieron a la Lujanera como Patrona, fueron el 4§ Congreso Eucarístico Nacional (1944), el 1§ Congreso Mariano Nacional (1947) y el Concilio Plenario de Obispos (1953). En los tres se rescata a la Virgen de Luján como símbolo del catolicismo oficial, pero sólo nos detendremos en el Congreso Mariano, dada la importancia que le dan los distintos historiadores a tal evento.

La importancia para nuestro trabajo del Primer Congreso Mariano Nacional radica en su carácter "patriótico- religioso", que queda explicitado ya en la Carta Pastoral del Episcopado en que fundamenta la elección de Luján como sede del Congreso, "donde reina la Patrona de la Patria"41, pues "...dejando de lado las pequeñas ventajas de las ciudades grandes, elegimos Luján para sede del Primer Congreso Mariano Nacional, seguros de que el inmenso corazón de la augusta Patrona de nuestro Pueblo es el mejor lugar para aprender a amarla, reafirmar nuestra devoción para servirla..."

El altar oficial de María (con la celebración del Congreso) será reafrimado tanto en su contenido católico como en su contenido patriótico, a punto tal de quedar convertido "...en el único solar donde ningún argentino es extraño, porque es el hogar por excelencia de María"42 Una vez más vemos aquí la homologación de "ser argentino" y "ser católico": son indisociables, y ambos -que no son sino el mismo- tienen su hogar en Luján.

La opción por Luján por sobre los otros Santuarios y por la imagen de su virgen por entre las demás, convierte a la de Luján en la única y verdadera María de la Iglesia oficial. Pero quizá lo más significativo en ésta celebración, más allá de los distintos actos, sea la ratificación que de su carácter de símbolo patriótico religioso hace la cabeza de la jerarquía eclesial de ése momento, Pío XII: "Ella [María de Luján] quiso quedarse allí y el alma nacional argentina comprendió que allí tenía su centro natural. Y al entrar en aquella Basílica, ...nos pareció que habíamos llegado al fondo del alma del gran pueblo argentino."43

Durante estos años fueron jurados los Patronazgos de cuatro de los elementos más significativos del aparato estatal: las Rutas Nacionales, la Policía Federal (PFA), los Ferrocarriles y el Consejo Nacional de Educación (CNE). El significado que tendría el imprimir el sello católico en los caminos y FF.CC. parecería obvio: lazos de integración geográfica nacional, ambos confluyen en un único centro.

El kilómetro cero de todas las rutas y caminos, el punto de origen, el centro simbólico del país está indisolublemente ligado a la Virgen de Luján. El Decreto N§ 12.665/ 4444, que la declara Patrona se basa para hacerlo en que una "...tradición irrefutable afirma que los caminantes... y los ejércitos libertadores, en la gesta de la Independencia, invocaron siempre la protección de la Santísima Virgen:". Y que dicha tradición la habría consagrado "de hecho Patrona de las Rutas Nacionales..."

Algo parecido pasa con los FF.CC.: el tendido de líneas férreas fue diseñado bajo el imperativo de otro proyecto , el liberal positivista de la Generación del '80, para confluir en Buenos Aires, el centro político, económico y social del país. Significaba progreso, civilización, modernidad, racionalidad. Y estaba ligado a los valores e intereses de Gran Bretaña. La nacionalización simbólica de los FF.CC. comienza al rebautizar las líneas, durante un acto realizado en la Estación Retiro el 1§ de marzo de 1948, con nombres de "grandes héroes de la historia Argentina"(Quattrocchi- Woisson, 1995: 302). Es significativo que este honor sea compartido por San Martín, Perón, Sarmiento y Mitre, siendo que éstos dos últimos son personajes arquetípicos de la tradición liberal. Sin embargo, consideramos que fueron colocados en este lugar debido a su política ferroviaria. La "negativa influencia liberal" que pudieran tener sobre la memoria colectiva será conjurada al declarar a María de Luján como su Patrona. La apropiación de los ferrocarriles por el Estado, su repatriación, durante el primer gobierno de Perón, es así completada al marcarlos con la impronta de un catolicismo peculiar: el integral, y por medio de una imagen determinada, la del catolicismo oficial: la Virgen de Luján. De esta manera, podemos comprobarlo en el decreto de declaración del Patronazgo45 en el cual se considera "Que Nuestra Señora de Luján es Patrona Jurada de la República y Patrona de las Rutas Nacionales...; Que la devoción nacional a Nuestra Señora de Luján es tan amplia como fervorosa...; Que habiendo pasado recientemente el patrimonio nacional los ferrocarriles del capital británico, que integran ahora con los ya existentes, la gran red del estado, es oportuno acceder a la solicitud del diocesano recurrente que coincide con los sentimientos cristianos del Gobierno Nacional y de una inmensa masa del pueblo argentino...".

El esfuerzo de resignificación católica de los ferrocarriles no se agotó en santificar el centro, sino que se lo reforzó por medio de entronizaciones en las estaciones y de la colocación de medallones con la imagen de la Virgen de Luján en todas las locomotoras del país. A partir de este momento, los FF.CC. cobran otro significado, como podemos comprobar en el bronce alusivo que se encuentra en la Basílica: "El día 24 de Abril de 1948, en esta Basílica Nacional, las Autoridades Nacionales, Eclesiásticas, Provinciales y el Pueblo todo, proclamaron en solemne acto a la Santísima Virgen de Luján Patrona de los Ferrocarriles Argentinos. Este bronce es testimonio del júbilo por la recuperación económica y de la perenne oración por el engrandecimiento de la Patria" El único progreso posible, aquel que "engrandece la Patria", sólo será factible si está ligado al catolicismo.

Lo que queremos mostrar aquí es que la Virgen de Luján está legitimando las funciones más importantes del estado nacional. La jura de los Patronazgos no es un hecho gratuito: se someten simbólicamente las acciones del estado a un ordenamiento superior, divino encarnado en la Iglesia Católica, por medio de la imagen oficial de ésta: la Virgen de Luján.

La nacionalización de los FF.CC., por ejemplo, no fue solamente un movimiento de expropiación- reapropiación desde el estado, sino que para cerrarse necesitó de la bendición -simbólica y material- de la Iglesia Católica. Los FF.CC. nacionalizados significan algo más que la recuperación económica de los mismos. Y esto se comprueba en el texto del bronce que reprodujimos más arriba, cuando alude a la "perenne oración por el engrandecimiento de la Patria", como si uno y otro fueran indisociables. Este plus de significado nos remite a la presencia de un alma nacional, alma católica, alma devota de María de Luján, que es nacional porque es católica y devota de la Lujanera. Y viceversa.

La jura del Patronazgo de la PFA y del CNE revisten también una gran significación.

El 3 de junio de 1946 fue declarada Patrona de la PFA por el Gral. Velazco a la Virgen de Luján, entronizándose una imagen de la misma en la División Central. El Cardenal de Buenos Aires, ve este hecho con agrado, para que de esta manera la Virgen "bendiga con maternal bendición a cuantos integran dicho Cuerpo Policial y les dé acierto en el cumplimiento de su delicada misión, para bien de nuestra República" (Presas, 1993a: 286. Italics en el original) Nuevamente encontramos la unión entre la cruz y la espada, pero esta vez destinada a preservar el orden interno. La preocupación por la posible desintegración de la comunidad aparece en ligada a la ausencia de una homogeneidad étnica y cultural46, a la presencia de ideologías extrañas, y religiosidades ajenas a lo inherentemente nacional, traídas por aquellos a quienes había que vigilar: inmigrantes, antes europeos, pero desde ahora principalmente de países limítrofes y "cabecitas negras" del interior.

El patronazgo del CNE es de gran importancia, dado el rol que juega la educación pública en la construcción de la identidad nacional. Ya en 1910, con el objeto de inculcar a los hijos de inmigrantes sentimientos de patriotismo, José María Ramos Mejía establece un programa de "educación patriótica", basado tanto en la enseñanza de la historia como en el establecimiento de rituales patrióticos. (Quattrocchi- Woisson, 1995: 16; Plotkin, 1994: 145).

Entre fines de la década del '30 y principios de la del '40, los efectos de la crisis del '30 comienzan a hacerse sentir en el terreno educativo47, renovando la preocupación de las autoridades por la educación patriótica en las escuelas públicas. Durante el gobierno de Farrell la educación pasa a ser un problema prioritario. Se proponen "corregir... un sistema educativo 'ateo y cosmopolita'" por medio de la revisión y reescritura de los textos escolares. (Plotkin, 1994: 146; Rock, 1993: 153). El sistema escolar, en este contexto, estaba cada vez más orientado a convertirse en "un instrumento de adoctrinamiento para la juventud en una ideología articulada alrededor del nacionalismo católico": Perón, en 1947, ratifica por ley del Congreso el decreto que instaura la enseñanza religiosa en la escuela pública (Plotkin, 1995: 150)

Sin embargo, siguiendo lo propuesto por Plotkin48, fue durante la gestión de Ivanisevich (1948/ '50) cuando el CNE se convierte en uno de los organismos más visibles del estado. La educación, para el Secretario, debía inculcar respeto por las tradiciones culturales del país, dentro de las cuales la religión católica era un pilar fundamental. No es extraño entonces, que la Virgen de Luján haya sido entronizada en la sede del CNE.

El número de entronizaciones de imágenes de la Virgen de Luján a partir de esta etapa es significativo. La jura de Patronazgos conlleva la expansión de Marías de Luján en aquellos espacios relacionados con la institución en la que ha sido jurada. Y si bien ha sido erigida en hospitales49 y dependencias públicas50, es en las estaciones de FF.CC. donde su imagen se multiplica.

Las numerosas entronizaciones en estaciones de FF.CC. durante el período pueden comprobarse a partir de la revisión bibliográfica. Las notas y crónicas que aparecen en la revista de la Basílica subrayan su importancia tanto "para acrecentar la devoción a la Patrona de la Patria"51, como para que los usuarios de los trenes "aprovecharan de esta circunstancia para invocarla cada vez que pasaren frente a su imagen..."52 Las entronizaciones, ya sean dentro o no de las 'Embajadas' de Serafini, constituyen "campañas de propaganda de la devoción de la Virgen de Luján"53 y llevaron la imagen de la Lujanera por todo el territorio nacional: desde San Juan (en el '45, durante la primera Embajada) hasta las Islas Malvinas (fue enviada una imagen en 1957); desde Viedma ( segunda Embajada) hasta Posadas (se erigió una imagen en su estación de FF.CC. en Septiembre de 1961). Sin embargo, la mayor parte de las entronizaciones fue efectuada en la zona del litoral del país: durante 1954 contamos al menos 34 nuevas imágenes en distintas estaciones de los FF.CC. San Martín y Sarmiento54. La intensión de unificar el culto católico a través de la devoción a la Lujanera aparece claramente en esta política de oferta de identificación, en un espacio donde las referencias a otros imaginarios son silenciados con la presencia de la imagen de la Virgen.

Las 'Embajadas', destinadas a predicar sobre la Virgen de Luján en todo el país, pueden ser encuadradas dentro de esta misma línea. Desde 1945, de la mano del obispo de Mercedes, Monseñor Anunciado Serafini, se llevan a cabo giras y Embajadas llevando, además del mensaje, la imagen de la Lujanera a las distintas regiones. Las primeras llegan, en distintas oportunidades, hasta San Juan, Viedma y Paso de los Libres55. En 1948, realizan una nueva gira por el Norte, llevando imágenes de la Lujanera a Chaco, Corrientes, Santiago del Estero y La Rioja.56 En 1952 se realizan las "Embajadas de Religión y Patria en las Patrulleras de Alta Mar de Prefectura Naval Marítima"57 por los puertos del río Paraná. En julio de 1954, en automóvil, recorren desde Gral. Roca (Río Negro) hasta Córdoba en "gira triunfal".58

A pesar de esto, y como ya hemos dicho, el conflicto entre la Iglesia y el segundo gobierno peronista abierto por las medidas que restringían el espacio que venía ocupando ésta, llevaron a las autoridades de la Basílica a cerrarla durante la fiesta del Sagrado Corazón y a ocultar la imagen original entre agosto y noviembre de 195559. Como se ve, ni la Virgen de Luján -con todos sus atributos- fue la excepción de la avanzada del peronismo sobre los ámbitos que solía ocupar la Iglesia, sino que durante todo el período -y como imagen de la Iglesia oficial- corrió su misma suerte. Al final del segundo gobierno de Perón el "verdadero" cristianismo y el "verdadero" patriotismo estaban, para el gobierno, ligados a la simbología peronista.

-Tercera Etapa: 1956- 1965.

"­Oh Virgen de Luján! ...que tu presencia encarne en todos los aspectos de nuestra sociedad, que tu imagen venerada siga presidiendo todos los medios de transporte...­Oh Patrona de los caminos de la Patria!, sigue estando en las manseras del arado... al frente de los ejércitos y de nuestras iniciativas todas." (PP N§ 9, Septiembre '61, pp. 312/3)

El golpe de estado de septiembre de 1955, legitimado en el catolicismo, restableció las relaciones con la Iglesia. (Soneira, 1996: 173) Los militares en se concentraron en evitar el retorno del peronismo al poder, así como en combatir la "subversión", para lo cual adoptaron la doctrina de seguridad nacional.(Rock, 1993: 201) "Con la Revolución Libertadora se purificó el ambiente..." dirá, en una de sus obras dedicada a la Lujanera, un sacerdote.60 Las relaciones entre la Iglesia y el gobierno de Frondizi se desenvolverán en armonía61. Algunas medidas gubernamentales responderán a las expectativas de la Iglesia. El conflicto de enseñanza "laica o libre", se resolvió favorablemente para la Iglesia, creándose en 1958 la Pontificia Universidad Católica Santa María de los Buenos Aires (sobre la base de los Cursos de Cultura Católica), y al año siguiente la Universidad del Salvador. La creación de nuevas diócesis y la elevación de nuevas circunscripciones eclesiásticas y la facilidad en los procedimientos administrativos para el nombramiento de obispos fue cordialmente recibido por la institución eclesial. (Soneira, 1986: 47). Durante el gobierno de Illia (1963- '66) nacionalistas católicos seguían ocupando posiciones importantes en las FF.AA. y en las Universidades (Rock, 1993: 193)

Entre 1958 y 1966, se verifica una profunda crisis en las organizaciones laicales, que venían de un amplio desarrollo en todos los órdenes de la vida social y política durante los primeros años luego del golpe.

En 1962 se inicia el Concilio Vaticano II cuyas resoluciones tuvieron en nuestro país tres posturas diferentes: la tradicional- conservadora e integrista, renuente a aplicar sus enseñanzas; la socialcristiana o moderada, tendiente a una renovación pastoral de matriz europea; la progresista o radical- progresista, donde confluían socialismo y valores cristianos. (Soneira: 1996:178; Bresci 1987: 76; Moyano: 1992, 371).

En 1956 se juró la como Patrona y se entronizó una imagen en la división Central de la Gendarmería Nacional Argentina. A partir de allí las imágenes de la Lujanera comienzan a aparecer en todas las delegaciones de Gendarmería, especialmente en los pasos fronterizos.

La importancia de este hecho se relaciona con la Jura del Patronazgo que había realizado la PFA en la etapa anterior: a la función de mantener el orden se suma ahora la de cuidar las fronteras. Y estas son resignificadas con la Virgen. El adentro- afuera se define, desde ahora más visiblemente, por la adhesión a un tipo de catolicidad representada por la Virgen de Luján. La Patria a la que protege Gendarmería es la Patria católica devota de la Lujanera.

Por otra parte, si bien la Patrona del Ejército Argentino es otra María (la de la Merced), la creación del Vicariato Castrense a fines de 1957 dio una nueva oportunidad a la Virgen de Luján de quedar ligada al "otro" pilar de la nacionalidad. En junio de 1958, pocos meses después de su creación, se la juró como Patrona del Vicariato.

Quizás la celebración más importante de este período fue la Gran Misión en Buenos Aires, durante la segunda semana de septiembre de 1960. La auténtica imagen de la Virgen de Luján presidió todos sus actos, subrayando la importancia de tal acontecimiento, pues fue la primera vez que salió de la ciudad 62, y "...entró en la Capital y fue imponente el recibimiento que el pueblo le brindó en la Plaza de Mayo"63.

La misma imagen presidió también las celebraciones del Primer Congreso Mariano Interamericano, donde "...recibió el saludo de todo el pueblo argentino..."64. Nuevamente hallamos aquí la homologación entre católicos y argentinos. Y la mención de todo el pueblo tiene aquí una función de exclusión: no se es parte del verdadero pueblo argentino si no se ha doblado la rodilla frente a la María de los argentinos.

El éxito de la Gran Misión llevó a uno de los cronistas a poner a Buenos Aires a nivel de la capital Espiritual: "Era Luján en Buenos Aires"65. Pero la realización de la Gran Misión y la salida de la imagen original a misionar debe ser entendida dentro del marco de cambio que vive en éste momento la Iglesia Mundial y también la Nacional. El clima conciliar de esta etapa pone en tela de juicio muchas de las prerrogativas de la jerarquía y abre el campo hacia una mayor tolerancia religiosa y sobre todo la matriz radical progresista del MSTM, ponen en guardia al catolicismo integral, quienes ven "en estos momentos tenebrosos que sufre nuestro pueblo por la infiltración de ideologías extrañas a nuestra tradicional idiosincracia..."66 un peligro para la "auténtica" identidad nacional.

La visión catastrofista de los católicos integrales se basa en un proceso de descristianización que achacan indistintamente a "la concentración urbana y el crecimiento de la población industrial [que] implican modificaciones del papel... de la familia, y... cambios en la escala de valores", al "laicismo", al "impulso irreligioso del marxismo".67 La función de la Gran Misión será, entonces "la renovación de la vida cristiana; el mejoramiento espiritual de los católicos, bien seguros que de ello depende también, y en buena parte, el bienestar social de la Nación"68

Por ello la realización de la Gran Misión fue sido considerada por el catolicismo integral como una idea "...muy acertada, pues comenzaban ya entonces a pulular en el pueblo cristiano y entre los sacerdotes y religiosos diversas tendencias pastorales."69 La preocupación por "el plan diabólico del comunismo [para infiltrarse en la Iglesia] especialmente en la de Latinoamérica"70 es el "para el Cristianismo el peligro mayor en su historia..."71

Por este mismo motivo son ahora también más necesarias nuevas entronizaciones de la Lujanera en las estaciones de FF.CC. pues "su sola presencia hará recordar constantemente al viajero... su dignidad de argentino y su honestidad de cristiano"72, así como una mayor presencia de "la imagen de la Madre de Dios para prevenirlos y protegerlos contra el espíritu del mal que azota al mundo: el comunismo ateo"73 Durante esta etapa también encontramos la mayor cantidad de entronizaciones en la zona del litoral y provincia de Buenos Aires: sólo durante 1956 se erigieron 26 imágenes en estaciones del FF.CC. Sarmiento74.

Durante estos años, se realizaron nuevas giras. En enero de 1957 se llevó a cabo el "Crucero Mariano" por Tigre, llevando imágenes hasta Uruguay. En agosto del mismo año, por el Noreste (desde la ciudad de Paraná hasta Puerto Aguirre, Cataratas del Iguazú) y el Noroeste, hasta Tucumán.

Como vemos, la devoción por la Lujanera respondería a un esfuerzo para su difusión en un contexto donde se percibe a la descristianización como una amenaza no sólo para la catolicidad, sino para la Nación misma.

Tercera Parte: Surgimiento y consolidación de la imagen de la Virgen de Luján en el espacio histórico

Si bien podemos encontrarlo en el período anterior, es a partir de la crisis del '30 cuando el esfuerzo revisionista de los católicos emerge con mayor fuerza, como alternativa a la versión liberal de la historia del país. La crisis del '30 fue en todos los niveles: económico, social, político y cultural. Argentina había perdido su posición en la economía mundial, el sistema político y los valores e ideas de los que se nutría estaban fuertemente cuestionados y el conflicto capital- trabajo se hacía cada vez más virulento. El impacto que tuvo sobre la identidad nacional fue fortísimo, agravado por la irrupción masiva de migrantes europeos e internos, principalmente a la ciudad de Buenos Aires y al litoral del país.

Sólo a partir de este contexto entenderemos la empresa revisionista como un intento para "...dotar a la Argentina de una identidad que pareciera no poseer... esta sed de pasado, vuelta obsesión por la identidad"(Quattrocchi- Woisson, 1995: 21) plantea una Edad de Oro pasada ligada a los valores hispánicos75 y católicos como modelo para el futuro, en contraposición a los valores laicistas y liberales que habrían llevado al país al abismo de la desintegración.

La lectura que el catolicismo integral hace del pasado está íntimamente ligada con su percepción y preocupación por el presente, y sólo así es posible comprenderla cabalmente. "...la cuestión de la identidad nacional se había vuelto también un brutal cuestionamiento del presente, y un modo muy heterodoxo de considerar el pasado del país". La autora intenta relatar los procedimientos por los que una memoria histórica fue reactivada en función de un presente político. Dicha memoria no ha logrado instalarse como una nueva historia oficial, sino que se instalará a nivel de la memoria colectiva en una suerte de "sentido común histórico". Consideramos, discrepando en parte con ella (Quattrocchi- Woisson, 1995: 253, 416), que este no es un logro limitado, sino que el verdadero éxito del revisionismo consiste en la huellas que ha dejado en la memoria colectiva en forma de mitos políticos.76

La referencia histórica a un hecho o un personaje del pasado aparece como el único elemento capaz de explicar (y legitimar) los acontecimientos del presente. Esto es lo que veremos para el caso de la Virgen de Luján, quien será la protagonista de los más importantes sucesos históricos nacionales -los mismos que los revisionistas rescatan y no otros- , convirtiéndose de esta manera en referencia obligada de la identidad nacional.

En la totalidad de los textos analizados, ya se trate de artículos, notas o poesías publicadas en revistas, o de libros relatando la historia de la Virgen, hemos encontrado claras alusiones a la participación de la Virgen de Luján en la construcción de la nacionalidad. Es ocioso transcribir cada una de las frases o cada uno de los párrafos que hacen referencia a esto, además volverían la lectura de este trabajo más lenta y aburrida. Citaremos sí aquello que nos ha resultado más representativo, remitiendo al lector a los demás sitios donde pueden encontrarse nuevos ejemplos.

Podemos dividir las alusiones a la Virgen de Luján en relación a la identidad nacional en:
1) Lectura revisionista del pasado.
1.a- Protagonismo de la Virgen de Luján en los hitos de la Historia Argentina.
1.b- Devoción de próceres y de personajes significativos de nuestra historia.
2) Títulos honoríficos y "funciones" asignados a la Virgen de Luján.
3) Luján como "centro".
1.a- El protagonismo de la Lujanera en los hitos de nuestra historia es explícito en numerosos de los artículos analizados, dando testimonio de que "todo lo que de grande se ha hecho fue bajo su impulso"77

"No es posible hablar de la patria sin recordar a la Virgen de Luján. La historia nacional se halla íntimamente vinculada a la imagen milagrosa, dese la época colonial hasta nuestra gloriosa independencia, desde la constitución de nuestra nacionalidad hasta el progreso material de nuestros días"78

Como podemos observar claramente, la Virgen de Luján aparece íntimamente ligada a la Patria, de cuya historia es imposible separarla porque "Luján es la Patria"79 y de hacerlo, de olvidar a la Lujanera, se estaría olvidando "a la Nación misma", dado que su santuario es "fundamento de la fe, o sea de la historia"80.

Luján acompañó los albores de la Patria e inspiró la Independencia.81

Nos ha resultado llamativa la importancia que se le otorga en los discursos de los católicos utilizados a las Invasiones Inglesas y a la Reconquista, como hitos de nuestra historia, equiparados al nivel de la Revolución de Mayo o la Declaración de la Independencia82. Una explicación que podemos ensayar está relacionada con lo que plantea Quattrocchi- Woisson.83: la lectura del pasado, muy clara en este caso, es el referente obligado para legitimación del presente.

El rescate revisionista hacen qque estos autores católicos hacen de la Reconquista puede ser entendido desde la revalorización de una tradición católica- hispánica, opuesta a los valores liberales, laicistas y cosmopolitas (y con una alta dosis de anglofobia), en un contexto de crítica a las relaciones de la burguesía agroexportadora con los capitales británicos y de políticas que definiríamos como o bien "pro británicas" (Pacto Roca- Runciman, en 1933) o bien "anti británicas" (repatriación de la Deuda y la expropiación de los FF.CC. a las compañías inglesas, durante el primer gobierno de Perón). La "verdadera" Independencia no lo sería tanto de España84, sino de la metrópoli económico- cultural inglesa.

En los distintos textos analizados hallamos a la Virgen de Luján presente en el continuum Reconquista- Revolución de Mayo- Independencia, como fuente de inspiración y como protagonista de los acontecimientos que cimentaron "las bases de nuestras instituciones y de nuestra nacionalidad"85 En este sentido, la Lujanera es puesta dentro de la herencia hispánica, que es la fuente del origen católico de nuestra nacionalidad: "Gracias a España podemos decir que la substancia de nuestra Patria es Cristiana"86

1.b- En la larga lista de figuras de relevancia histórica para el país, que los autores católicos mencionan, han sido devotos de la Virgen de Luján, hay dos nombres que son enfatizados: San Martín y Belgrano. En un tercer lugar aparece French -quien juró a la Lujanera Patrona de su ejército- pero no lo suficientemente enfatizado, al lado de los dos anteriores.87

En la devoción a María de Luján de estos dos hombres se conjugan los pilares fundamentales de la nacionalidad: Iglesia y Ejército. Son las figuras arquetípicas del "ser nacional". El modelo de todo argentino.

La piedad de Belgrano ha sido la más veces mencionada.88 En todos los artículos en que son nombrados los "héroes de la patria" aparece su nombre -generalmente junto al de San Martín- como los "grandes hombres de la primera hora libre... de ideas hondamente cristianas"89. Su devoción queda probada con las visitas que realizara al Santuario y con la carta que acompañaba las dos banderas que le remitiera a la Virgen luego de su triunfo en Salta. Dicha carta es citada por los distintos autores, y en la obra de Udaondo (1939: 112) aparece no sólo transcripta, sino un facsímil de la misma.

La catolicidad de Belgrano es presentada como intachable: él tomó de la Virgen de Luján los colores para la Bandera Nacional90.

Juró Patrona de su Ejército a la Virgen de la Merced. "La legendaria unión de la cruz y la espada en todo tiempo"91, es evidente. Pero bajo el amparo de otra María92

La devoción de San Martín ha sido un poco más difícil de construir y de probar, y los argumentos que dan los autores nos parecen un poco forzados. Todos ellos cuentan dos visitas de San Martín al Santuario, en 1818 y 1823, cuando "cumpliendo con los imperativos de su alma cristiana... se postra ante la Virgen protectora de la Patria..."93 Allí "...su espíritu debió elevar votos de gratitud al cielo por la protección que le había dispensado..."94. Sin embargo "la cristianización simbólica de San Martín, esencial para la construcción de un nuevo imaginario colectivo institucional... había terminado hacia mediados de la década del '30. ...Tal proceso [de reconstrucción de una nueva identidad nacional. católica, no liberal] se concentró e n modo particular precisamente en la exaltación de la unión de la cruz y la espada como elemento fundante de la nacionalidad. La religiosidad del general Belgrano fue el paradigma del cual nació el 'rescate' católico de San Martín y de todos los militares 'padres de la patria'... [Así] ...fue encarada una furiosa guerra contra la imagen de una San Martín masón y anticlerical." (Zanatta, 1996: 146)

French juró por Patrona de su regimiento a la Virgen de Luján y le prometió dos banderas95. Saavedra establece en la Villa su cuartel general y asiste durante los seis meses de su estadía diariamente a misa, donde ora frente a la Virgen96. Juan Ramón Balcarce, quien vivió en Luján, era también devoto.97Todas "las grandes figuras que iniciaron y llevaron a feliz coronación la independencia argentina eran de profundos sentimientos religiosos y amantes devotos de la Virgen de Luján."98 La lista incluye nombres como Pueyrredón, Olavarría, Martín Rodríguez, Viamonte, µlvarez Thomas, Soler, Zapiola, Dorrego, Necochea, Lavalle, Rosas99, Urquiza y Mitre "y hasta el presidente y General Julio Roca visitará el santuario... [y más tarde] casi todos los mandatarios del País o la han visitado o tuvieron para él gran consideración"100

Es notable la mención de Roca, en cuya presidencia se aprobó la legislación anticlerical, entre las figuras que 'han honrado a la Virgen de Luján'. Lo hemos hallado solamente en los trabajos de Presas, y consideramos, remitiéndonos a lo planteado por Zanatta, que el autor lo incluye en el marco de la cristianización de la historia nacional -donde Iglesia y Ejército son los depositarios de la "verdadera" identidad nacional- intentando borrar las huellas de un pasado oscuro con la bendición de la Lujanera.

Rosas es también expuesto como devoto de la Virgen de Luján101. Esto es bastante comprensible dentro de esta lectura revisionista del pasado realizada por los católicos.102: el rescate de su figura queda cerrado con su piedad a la Lujanera. Como contrapartida, también se los designa a Urquiza y a Mitre -héroes del panteón liberal- como militares que triunfaron en la lucha contra la Barbarie, siempre ligando civilización a valores hispánicos y católicos.103

Lo que queremos mostrar en estas pocas líneas es el hecho de que los próceres sean devotos de la Virgen de Luján responde tanto a la necesidad de legitimarlos dentro de una relectura en sentido confesional de la historia nacional, como a la legitimación de la propia Lujanera como imagen oficial del catolicismo integral local, dado que "el culto a María de Luján está... encerrado en el alma oficial de la Patria Argentina..."104

2) Los honores con que es exaltada la Virgen de Luján son., en primer término, los mismos con que los son las demás imágenes de María: Reina y Madre. Sin embargo, en el caso de la de Luján, estos dos atributos son acompañados por referencias a la Patria. Así Luján es "Reina de la Patria"105, "verdadera Madre de la Patria"106, "Luján es la Patria"107, "Emperatriz de un pueblo que te aclama"108.

En relación con estos títulos honoríficos patriótico- religiosos, le son asignadas funciones como salvaguardia de la Patria y de la identidad nacional:

"custodia de la más preciosa herencia: su catolicidad y su filial amor a la Madre de Dios"109, "defensora de la unidad intangible de la Patria, de la unidad y firmeza de sus creencias católico romanas"110, "Pilar más firme, misionero y popular de nuestra fe y cultura"111, "Depósito de la fe de la familia hispanoamericana"112, "[antídoto contra] el veneno de las nuevas ideas que van minando la estabilidad de la Patria"113, "Guardiana y protectora de la naciente Nación"114

Vemos aquí cruzarse la identidad nacional con la identidad católica. La Virgen de Luján encarna a ambas y a ambas custodia. Es el antídoto frente a lo antinacional, frente a las fuerzas disruptivas de lo externo. Es el principio universal que homogeiniza lo "verdaderamente nacional": los hitos "verdaderamente importantes" de la historia la tuvieron por principal inspiradora, sino por protagonista. Los "verdaderos argentinos" han sido sus fervorosos devotos. Es la que mantiene vivos los "verdaderos" valores católicos e hispánicos. Y por todo esto es la guardiana de la "verdadera" identidad nacional.

3) Si bien no nos detendremos particularmente en este punto, consideramos necesario mencionarlo debido a que es constantemente subrayado, como también porque puede resultar una pista útil para futuras investigaciones. La Villa de Luján es presentada en múltiples ocasiones, según las palabras Pío XII, como "centro natural del alma nacional argentina"115.

Luján es el "hogar del pueblo argentino"116, pues es el lugar "donde todos nos sentimos hermanos y hablamos el mismo idioma"117. Es centro geográfico de tradiciones, "centro imán de millones de almas de la tierra argentina"118. Así, la Villa es designada como el núcleo de la Patria y el punto geográfico argentino por excelencia, frente a Buenos Aires, ciudad cosmopolita, impregnada de valores laicistas y liberales. Luján es la "ciudad simbólica y espiritual mayor que la ciudad material"119. Pero también es el lugar auténticamente católico y "el punto más cercano a Dios"120 del país, donde se reúnen "tanto de Cielo y tanto de Patria"121.El Santuario, por su parte, es una "apología viviente de la religión católica"122, un credo, un catecismo vivo. Luján es equiparada con Buenos Aires, pero como capital espiritual123, y por lo tanto, superior: es la sede de la "Reina y Madre" de los argentinos, centro del alma de la Patria y fuente de inspiración divina de los grandes acontecimientos nacionales. Buenos Aires, la capital material, es por su parte, la sede del gobierno y de las instituciones estatales, que son luego resignificadas al jurar a la Virgen de Luján como su Patrona.

Luján es, entonces, el lugar sagrado y el lugar patriótico por excelencia: los valores y tradiciones "auténticamente argentinos" confluyen allí. Es por ello que nada puede ser "verdaderamente católico" ni "verdaderamente argentino" sin estar de alguna manera con la Villa y con la Virgen que allí habita. Es por ello que hasta allí deben peregrinar los hombres "que tienen el destino del país"124: para legitimar su autoridad y para no perder el rumbo, pues todo progreso de la patria debe respetar las tradiciones125 y éstas son fundamentalmente católicas.

Consideraciones finales

El catolicismo "romano, intransigente, integral y social"126 se consolida en Argentina a partir de la década del '30 y pretende inocular los valores cristianos a la sociedad, penetrando las organizaciones existentes en la sociedad civil, a través de una relación privilegiada con el Estado; al que a su vez brindará la legitimidad que los valores "seculares" son incapaces de otorgarle en este contexto de crisis. La Democracia y el sistema de partidos son cuestionados. Es necesario, por lo tanto, apelar a la religión para que otorgue un sentido y un destino legítimos al gobierno y al estado. Se produce, así, una paulatina catolización del Estado, la sociedad y sus instituciones, que puede comprobarse a partir de la asignación de imágenes de la Virgen de Luján en dichos ámbitos. Reforzando así el papel de la Iglesia como portadora de la identidad nacional.

La vulnerabilidad de la fe en la sociedad moderna y la debilidad histórica de la Iglesia en nuestro país, más la necesidad de los gobiernos del período desarrollado de legitimación, produjeron una alianza entre ambos para la construcción de la identidad nacional. La unidad que ésta plantea, sin embargo, implica una violencia: acallar las tensiones y las disidencias internas. Lo logra a través de la presencia de una exterioridad radical, cuya amenaza posibilita que una identidad particular, la católica en este caso, hegemonice la identidad de la totalidad, presentándose no ya como particular, sino como universal. La violencia se desplazará, desde ahora, hacia el "otro" que está más allá de nuestras fronteras. El conflicto se convierte ahora en una lucha entre nación y anti-nación, pues el "otro" no es el "diferente" sino el adversario amenazante.

Según hemos visto, la identidad nacional se construye "en referencia a un sistema temporal en el que la interpretación del pasado y la construcción del futuro deseado se conjugan para dotar de sentido a la acción presente. ...De esta forma, no sólo se dota de un sentido a la acción inmediata, sino que se contribuye a cimentar una identidad colectiva a partir de la atribución a una herencia común en la reactualización de la tarea."127 La Virgen de Luján al ser repensada desde la identidad nacional cobra un nuevo significado en relación a la triple temporalidad de ésta.

Pese a que el milagro ocurrió aproximadamente en 1630, empieza a ganar importancia recién a partir de fines del siglo XIX y es reconocida oficialmente con el Patronazgo en 1930, correspondiéndose con el proyecto del catolicismo integral de penetrar la sociedad a través del Estado. Desde una lectura crítica del presente, frente a la presencia de "ideologías extrañas", de fuerzas disruptivas amenazantes, crece el número de los atributos que van a serle conferidos. Y cada nuevo atributo, cada nueva "función" que la imagen de la Lujanera asumirá, reforzará su legitimidad tanto como símbolo del catolicismo oficial, como de la nacionalidad legítima.

La tradición católica y el "catolicismo tradicional" (y no otro) son llamados a ser pilares -junto al ejército- de la identidad nacional. Esta tradición remite a los orígenes de la nacionalidad, a la Edad Dorada a la que sólo se puede volver recuperando los valores perdidos en el presente. Esto nos conduce a considerar la importancia que tiene la construcción de la memoria -y del olvido- en la identidad nacional. No es necesario que las referencias históricas sean ciertas: la invención y reinvención de recuerdos responde a los dictados de una memoria autorizada, que contiene y significa las representaciones originales y legítimas de la identidad nacional. Tampoco es necesario incluir a todos los sucesos y a todos los personajes: como toda memoria es selectiva. Recoge aquellos que aseguran la continuidad de dichas representaciones, "olvidando" el resto.

La lucha por la historicidad es, como vemos, fundamental. Pues toda memoria autorizada, en cuanto se convierte en Historia Oficial, legitima a ciertos grupos y a ciertas relaciones de poder. El esfuerzo de leer en clave revisionista a la Historia, realizado por los católicos integrales, como hemos visto, coadyuvó para la formación de una tradición nacional basada en el catolicismo y en la devoción a la Virgen de Luján. Así, la primera fundación de la Argentina es la de 1630, con el milagro de Luján. Desde ese momento, toda la historia nacional pasará a ser significada por la Virgen.

Por otra parte, en el esfuerzo que hace la Iglesia para convertir el "milagro de Luján" en historia oficial, vemos un intento de suprimir toda otra posible lectura y todo vestigio de memoria que no garantice su poder y su influencia como fuerza legitimadora de la sociedad.

Pero toda identidad necesita de un "otro". Para este imaginario será los indios, los judíos y los protestantes. Serán los liberales, los socialistas y los comunistas. Serán, en síntesis, todos aquellos que no pertenezcan a la tradición hispano- católica, que valora la jerarquía como ordenadora de la sociedad y privilegia a la Iglesia y al Ejército como pilares de la "verdadera argentinidad".

La multiplicación de las imágenes de la Virgen de Luján en el espacio simbólico público es un claro ejemplo de la intensión de penetrar la sociedad del catolicismo integral. Se va a situar en instancias de la esfera pública, espacios ligados a lo urbano y especialmente en el área geográfica de Capital Federal, Provincia de Buenos Aires y litoral del país. Esto último en cuanto oferta de identidad nacional porque es en estas áreas donde se asentarán los migrantes -internos y europeos- a los que hay que asimilar, homogeneizando los distintos catolicismos en la devoción nacional a la Virgen de Luján.

Por otra parte la entronización imágenes de la Lujanera en las distintas instancias del Estado, responde a la necesidad de catolizarlas, resignificando su "impuro origen liberal" y por ello, sumándolas al acervo tradicional del país.

Después de todo lo desarrollado, nos queda una cuestión pendiente: ¨por qué la de Luján fue la Virgen elegida, de entre las posibles, para simbolizar a la identidad nacional por el catolicismo integral? ¨es solamente por su origen milagroso? Si bien aún no tenemos una explicación definitiva, nos aventuramos a dar una respuesta a este interrogante.

A diferencia de otras devociones marianas y de otras patronas nacionales (como la Aparecida, en Brasil y la Guadalupana, en México) la Virgen de Luján no tiene una raigambre pre cristiana de la cual crecer. "Las advocaciones populares, aquellas que son propiamente expresiones del 'catolicismo popular' y en las que hubo intervención del indio y, por lo tanto, pasaje de 'la religiosidad pagana' al 'catolicismo popular' gozaron de una participación masiva popular (aún hoy la tienen). Las demás advocaciones surgen dentro de la Cristiandad, en pueblos habitados por hispánicos y por ello no gozan de esta particularidad"128 Luján pertenece a este último grupo. La Inmaculada Concepción de María de Luján simboliza la Inmaculada Concepción de nuestra nacionalidad, carente de la "mancha indígena". Es una Virgen de tradición hispánica y ampliamente apoyada por el Estado.

La arraigada devoción popular que la caracteriza, pese a que no hubo un pasaje de lo pre cristiano a lo cristiano, se debe a la función que ésta tiene como símbolo de identidad nacional: el Estado y la Iglesia oficial son los principales responsables de la difusión de su devoción.

La supuesta homogeneidad cultural y cultual que representa la Lujanera tiene una doble función: por un lado legitima el imaginario que la convierte en co fundadora de la identidad nacional. Por otro, niega como argentinos a los imaginarios y a los grupos no católicos.

La eficacia del imaginario de identidad nacional- católica puede ser comprobada en la equivalencia en como se postulan ambos términos. Actualmente la imagen de la Virgen de Luján sigue siendo blandida como estandarte por la Iglesia oficial, y las referencias a sus atributos patriótico- religiosos siguen vigentes. La intensión de un grupo de católicos de volver a consagrarle el país parece confirmarlo. Y sin embargo la fusión no ha sido completa. El momento de la universalidad, como dice Laclau, sólo es posible en cuanto utopía. El catolicismo, pese a ser religión de mayoría, no ha logrado imponerse como religión de estado. Y sin embargo, por la eficacia de este imaginario, no ha sido posible una identidad nacional que sea síntesis las distintas identidades particulares, culturas y grupos, y compartida por todos. La identidad nacional- católica impone un dualismo que considera como anti- católico y anti- nacional a todas aquellos imaginarios que simplemente sean no católicos. Y se los pone por fuera de los límites de lo "auténticamente nacional", convirtiéndolo en conflicto nacional/ extranjero, patria/ anti- patria.

La Virgen de Luján es la figura simbólica de este imaginario de identidad nacional- católica que se implantó exitosamente hacia 1930 y que perdura hasta hoy. Sin embargo, las masas que habitualmente ven su imagen en los distintos espacios sociales, y más específicamente los peregrinos que acuden hasta su Santuario, ¨ven en la Lujanera a un "símbolo patrio"? ¨Qué buscan hoy en día en ella? ¨Persiste en la percepción de los sujetos la función religioso patriótica a la que la Iglesia actualmente sigue apelando? Estas y otras preguntas han sido el resultado más fructífero de la presente investigación y abren para nosotros perspectivas de nuevos trabajos.

Eloísa Martín U.B.A.- F.C.S.

Uriburu 674, 6§ "28" (1027) Buenos Aires - Argentina

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NOTAS

1Datos del anuario estadístico de la Iglesia. Tomado de una nota de Algañaraz, Julio, aparecida en Clarín, 3 de Septiembre de 1996, pp. 29.

2Para mayor detalle resulta interesante la síntesis que realiza sobre los trabajos dedicados al catolicismo en Argentina Fortunato Mallimaci: "Estudios sobre el catolicismo en Argentina", en Sociedad y Religión No. 3, Oct. 1986. Buenos Aires, pp. 45- 52.

3 Podemos encontrar la definición de Emile Poulat en Mallimaci 1996b: 151.

4En esta tesis estamos siguiendo principalmente lo expuesto por Zanatta (op. cit.)

5 Identificación como adhesión individual de los miembros de la comunidad a un imaginario de identidad nacional, en cuanto se consideran iguales entre sí y diferentes a los "otros". No tomaremos en cuenta tampoco el propósito de la religión, que involucra a aquello que la gente -los creyentes- pretenden en su comportamiento religioso. (O' Dea: 1966: 72).

6Hablar de identidades colectivas hoy implica romper " con la lógica de la conformación de la sociedad a partir de grandes colectivos, grandes demandas y grandes principios de legitimación de la acción social... Esta manera de aproximarse a las identidades sociales desdibuja el mapa de los grupos sociales pero no los anula. " (Rauss, 1993/ 94: 62- 63).

7Ver, por ejemplo lo desarrollado por Terrera, Guillermo(1983): El ser nacional, Edit. Moharra, Bs. As.; Hayes, Carlton (1966): El nacionalismo, una religión, UTEHA, México; Green, André: ùµtomo de parentesco y relaciones edípicasù, en Lévi -Strauss, Claude, 1981: 88 y ss.

8Traducción personal de Brandão, Carlos, 1988: 58.

9Graña llama falacia antropológica a la noción de que una cultura, para ser cultura, debe ser un organismo cerrado, cuyas manifestaciones deberían ser entendidas como una faceta expresiva de la misma entidad. Ver Graña, 1967: 3 y ss.

10Es comunidad porque plantea la existencia de una camaradería horizontal. Es imaginada porque los miembros no se conocen entre sí. Es imaginaria en cuanto es a la vez limitada y soberana.

11 Que, como ya adelantáramos, no tendremos en cuenta en este trabajo. Ver nota 5.

12Coincido con Gellner siempre que no olvidemos lo expuesto más arriba: que la identidad nacional se construye y reconstruye históricamente, y no es un proceso acabado, ni un resultado final. Los desarrollos de Gellner a este respecto en particular los he tomado de García García (1994).

13 Definimos por CATOLICISMO POPULAR, siguiendo lo propuesto para el caso brasileño por Rodrigues Brandão(1988: 55 y ss.), a lo opuesto a un modo oficial e institucionalizado de catolicismo, que representa para la Iglesia oficial una forma descalificada de práctica y credo.

14Por ejemplo Bendix, R. (1964): Nation- Building and Citizenship, Nueva York; y Deutsch, K (1953): Nationalism and Social Communication: An Inquity into the Foundations of Nationality, Cambridge. Nosotros hemos tomado lo que García García (1994) desarrolla en su artículo acerca de estos autores.

15Me refiero a lo expuesto por Hervieu- Léger, Danièlle en la segunda conferencia del Seminario de Posgrado ùReligión y Sociedad en los '90ù, dictado en la Universidad de Buenos Aires entre el 19 y el 26 de mayo de 1997.

16Hemos tomado esta idea de lo planteado en relación a la Virgen Aparecida, Patrona de Brasil, por Fernandes, Rubem: (1988: 88)

17 Sería interesante, en una próxima investigación, estudiar el desarrollo de las peregrinaciones de las distintas colectividades a Luján, en relación con su búsqueda de identidad nacional y la opción de identificarse con la Lujanera en lugar de hacerlo con las Patronas de sus países de origen.

18 Hemos utilizando la totalidad de los ejemplares aparecidos en los años: 1930, '32, '33, '34; 1948, '49; 1950, '53, '55, '56, '57, '58; 1961, '62, '63, '64.

19Hemos optado intencionalmente por la palabra historia antes que por la palabra leyenda para referirnos a la narración del milagro de Luján, dada la insistencia de algunos autores católicos en documentar los lugares geográficos y la existencia histórica de los protagonistas históricos de los sucesos del siglo XVII para probar la veracidad del mismo. El esfuerzo que hace la Iglesia para convertir el milagro de Luján en historia oficial constituye un intento de "suprimir todo imaginario social -incluso hasta su recuerdo- que no sea aquel al que legitima y garantiza su poder y, por lo tanto, su influencia en el conjunto de la vida social" (Baczko, 1991: 9).

20En su trabajo, Fogelman prueba dicha proposición demostrando que los más importantes promotores del culto a la Virgen de Luján no escogieron ser enterrados en su capilla, sino en otras órdenes de las que también eran miembros por ser éstas de mayor prestigio.

21Por más detalles ver Mignone, E. (1.992: 16).

22Desde la Revolución de 1810 y especialmente con la Reforma Rivadaviana en 1822, le son quitadas a la Iglesia sus propiedades no destinadas al culto. Para más información ver Mignone, loc. y op.cit. y Ridder (1960: 779- 80). En este sentido, la estancia de la Virgen de Luján, que era una de las más grandes y más ricas de la región, fue expropiada por un decreto de Rivadavia, del 1ero. de julio de 1822.

23Las autoras encuentran la imagen de la Inmaculada Concepción en 169 hogares, las cuales tanto en forma de cuadro, imagen de bulto o medallas llegan a 189. De entre ellas, solo se verifica la existencia de seis cuadros correspondientes a la Virgen de Luján. (Porro Girardi y Barbero, 1994: 320-327)

24 Me estoy refiriendo a las leyes de Educación Común (1.884), de Registro Civil (1.884) y de Matrimonio Civil (1.888).

25El primer diario católico apareció en 1853: La Religión, y dos años más comienza a circular El Orden.. Uno de los más importantes será La Unión (1882), cuyo redactor en jefe era José Manuel Estrada. Ese mismo año, comenzó a circular La voz de la Iglesia, como órgano de difusión del Arzobispado. El diario El Pueblo, fundado por el padre Federico Grote, aparece recién en 1900 y circula hasta 1960. También en el interior observamos gran cantidad de periódicos que circulan principalmente en sus provincias de origen. En Auza (1984: 25- 26) hallamos una lista de ellos.

26Lo anterior fue extraído de Mignone (1992), y de Recalde (1984: 23)

27En Dri (1987a: 37- 62) se puede encontrar explicitada la periodización en la que nos hemos basado, pero la separación en subperíodos y la necesaria aclaración de que la relación Iglesia- Estado no es uniforme a lo largo de esta etapa se encuentra en todos los autores citados al respecto.

28Zanatta (1996: 17 y ss.)

29En Zanatta (1996) encontramos desarrollada esta tesis. Además Mallimaci, en varios artículos (1992; 1993; 1996a y b) se dedica al estudio de las relaciones entre FF.AA. e Iglesia.

30Dri (1987a: 54); Kennedy (1958); Prince (1994: 82). Soneira (1986: 35 y ss.) propone diferentes lecturas para entender las principales razones de la adhesión de la Iglesia al peronismo y su ùclamorosa ruptura posteriorù.

31 La introducción de la enseñanza religiosa en las escuelas públicas era una de las demandas más fervientes. La creación del Registro de Cultos no Católicos en 1943 (primer antecedente del Registro Nacional de Cultos actual) legitimirá el monopolio religioso de la Iglesia, que será legalizado con el reconocimiento de la religión Católica, Apostólica y Romana como religión oficial en la Constitución del '49,

32Desde Noviembre del '54 hasta Septiembre del '55 se suceden una serie de hechos que marcaron el enfrentamiento entre gobierno e Iglesia: en un discurso (10/ 11/ 54) Perón identifica a la Iglesia como oposición; suprime la Dirección General de Enseñanza Religiosa (2/ 12/ 54); sanción de la ley de divorcio y la de Profilaxis (1954); derogación de la ley 12.978 y restricción de la enseñanza religiosa (1955); la eliminación del juramento religioso; la reducción de feriados nacionales católicos (10/ 3/ 55); la abrogación de la ley de enseñanza religiosa y la prohibición de actos públicos religiosos (2/ 6/ 55); la ley 14.404 de separación moral, económica y de poderes de la Iglesia Católica y el Estado Nacional (mayo de 1955). Ver: Prince, 1994: 82; Soneira, 1996: 172.

33En todo lo referente al catolicismo integral y a su proyecto, me he basado en la totalidad de los trabajos de Fortunato Mallimaci que aparecen citados en la bibliografía. Remito al lector a su consulta para una mayor comprensión de este tema.

34La transcripción completa del discurso la tomamos de PP, No. Almanaque para 1931, Octubre de 1930. pp. 219-221. También hay referencias y citas del mismo en Presas 1993a: 268 y 1993b: 79. Las negritas son nuestras.

35Ver Mallimaci, 1992: 283, y Soneira, 1996: 164, 183.

36 La pastoral de los obispos que lo anunciaba se dirigía al pueblo argentino y no a los fieles: entre tales conceptos ni había diferencia. Ver: Zanatta, op. cit., pp. 158.

37 ùPatria Eucarísticaù, en: PP. No. 7, Año XLIV, Julio de 1934, pp. 219.

38Carta de Mñor. Juan P. Chimento, obispo de Mercedes, del 15 de abril de 1937, citada en Palacios (1983: 24)

39Tomado de los Archivos de la Corporación de Subtes de Bs. As. por Presas (1993a), pp. 277/8. Negritas nuestras.

40Extraído de la alocución del Obispo durante la entronización de una imagen de la Virgen de Luján en la Embajada Argentina en Madrid. Nota aparecida en PP No. 1, Ene '50, pp. 26.

41Palacios, 1983: 25.

42Carta del Episcopado con motivo del Primer Congreso Mariano Nacional, en: Presas, 1993a: 287.

43Alocución de Pío XII, transmitida por radio durante los actos del Primer Congreso Mariano Nacional, en la que hace referencia a su visita al Santuario de Luján durante el XXXII Congreso Eucarístico Internacional. Citado en Presas, 1993b: 88.

44Puede encontrárselo publicado en PP No. 6, Junio '57, pp. 163-164.

45Decreto No. 9632/ 48, publicado también en PP. No. 7, Julio '57, pp. 215-216.

46Esto se ve claramente en artículos de José Luis Romero, aparecidos en la época: "[La heterogeneidad de la sociedad argentina se debe a la] ...formación aluvial de la sociedad argentina. La incorporación masiva de grupos inmigratorios numerosos y muy diferentes en cuanto a su origen sociocultural [genera una sociedad proteica que] parece exceder los límites de la normalidad ", en "La crisis argentina. Realidad social y actitudes políticas", publicado originalmente en 1959. Ver en Romero, José Luis (1982): Las ideologías de la cultura nacional y otros ensayos, CEAL, Bs. As.

47Plotkin (1994: 33) explica que este ùefecto retardadoù de la crisis del '30 en la educación se debe a una importante corriente sarmientina de tradición liberal fuertemente enraizada en la burocracia educativa

48En el interesantísimo trabajo de Plotkin (1995) encontramos un apartado especialmente dedicado a la gestión de los tres responsables del CNE durante los dos primeros gobiernos de Perón. En el mismo me he inspirado para este punto.

49Una imagen fue entronizada en el Hospital de Clínicas de la ciudad de Buenos Aires en Noviembre de 1953. En el mismo acto se consagró el hospital a la Virgen de Luján.

50Durante el período 1943- 55, fueron erigidas imágenes de la Lujanera en la Embajada Argentina en Madrid (5/ Mayo/ 1949); en el Edificio Palermo, sede de la Jefatura del Depto. de Vías y Obra y Zona de Tráfico (23/ Diciembre/ 1952); en la Dirección de Vigilancia de Abastecimiento de la PFA (4/ Octubre/ 1953) entre otros.

51Presas, 1993a: 297.

52Mñor. Serafini, durante la entronización de una imagen en la estación del FCN Gral. Belgrano de Marcos Paz, en: PP No. 7, Julio de 1961, año XXII, pp. 202.

53Ibídem, pp. 186.

54En Marzo de 1954 en el recorrido del FF.CC. San Martín de Junín hasta Pehuajó se erigieron imágenes en 16 estaciones; en el mes de Agosto ocurrió lo mismo pero en 18 estaciones del FF.CC. Sarmiento que cubren el recorrido entre Bragado y Gral. Pico.

55Presas, 1993a: 284.

56Idem, pp. 289.

57Ibídem, pp. 292.

58Ibídem, pp. 294.

59Presas, 1993a: 295.

60 Ibídem.

61No compartimos el planteo de Rock (1993: 93) al respecto, que dice que la postura de Frondizi fue anticlerical en torno a la cuestión educativa. Si bien no ha sido abiertamente pro católico, sus ha respondido -aunque más no sea indirectamente- a las demandas de la Iglesia dándoles la posibilidad de fundar Universidades católicas privadas.

62Declaración de Monseñor Bolatti, obispo auxiliar de Bs. As., en: C. No. 1363, Agosto de 1960, pp. 675.

63Presas, 1993a: 300

64Idem, pag. 301.

65Ibídem.

66Nota del Ing. Marco Acuña, Presidente de la Asociación Católica Ferroviaria, con motivo de la entronización de una imagen de la Lujanera en la estación de la ciudad de Posadas, en: PP No. 8/ 9, Año LXXIV, Agosto/ Septiembre de 1963, pp. 26. Debido a los conceptos que en sus notas vierte Acuña, podemos considerarlo como un ejemplo de catolicismo integral.

67Frías, Pedro (h): "La situación actual del catolicismo en Argentina", en C. No. 1360, 23/ Julio/ 1960, pp. 529.

68 Alocución radiofónica del Cardenal Caggiano el 28/ Agosto/ 1960. Aparecido en C. No. 1365, 13/ Octubre/ 1960, pp. 744. Las mismas ideas se encuentran en la editorial del mismo número de esta revista: "Una Misión en Bs. As. no puede postergar el análisis de ese vigente problema, la descristianización. (...) La misión para ser efectiva debe: 1) revitalizar la comunidad cristiana y sanear y evangelizar la comunidad humana donde ella existe. 2) llegar al 'ámbito' donde aquella vive diariamente, lugar de habitación, trabajo y diversión, instituciones familiares y de barrio, culturales, profesionales, cívicas, que encuadran y organizan la vida de los fieles." , en: C. No. 1365., 13/ Octubre/ 1960, pp. 723, 725.

69Presas, 1993b: 96.

70Nota del Dr. José M. Quinodoz parecida en PP No. 5, Mayo de 1961, pp. 173- 174.

71Editorial de PP No. 11 y 12, Nov/ Dic 1961, año LXXII, pp. 359.

72Nota del Ing. Marco Acuña acerca de la entronización en la estación Matheu, en: PP No. 8/ 9, Año LXXIV, Agosto/ Septiembre de 1963, pp. 26.

73Palabras del Ing. Marco Acuña durante la entronización en la estación de Posadas, nota en: PP No. 10, Octubre de 1961, Año LXXII, pp. 335- 337.

74En Septiembre se erigieron 14 imágenes en las estaciones que cubren el recorrido entre Pehuajó y Lago Epecuén; se hizo lo propio en Noviembre, en 12 más, entre Rancul y Villegas. (Todas en la provincia de Buenos Aires) Durante toda esta etapa hallamos entronizaciones en estaciones de Buenos Aires y el Litoral, por ej.: Baradero y Etcheverry (1957); Santa Rosa, Plomers, Villars y Marcos Paz (1959); Concepción del Uruguay, Hudson, Garín (1961), Va. Angélica, San Antonio de Giles, Carmen de Areco (1962); etc.

75Según expresa Quattrocchi- Woisson (1995), cuyo trabajo nos ha servido como principal apoyatura para este apartado- los primeros revisionistas despreciaban las civilizaciones indígenas (pp. 152), pues para ellos el inicio de la historia de la Nación Argentina estaba ligada a la llegada de los españoles.

76Adoptamos la definición de Baczko (1991: 103), entendiendo por mitos políticos a los discursos sobre los orígenes que constituyen el equivalente a discursos sobre una identidad colectiva, y que encierran y transmiten representaciones simbólicas de ciertas relaciones de poder a las que legitiman.

77Citado de C. No. 747, año XV, Junio de 1942, pp.220. Ideas similares pueden encontrarse en: Lapeyrette, 1961: 61; C. No. 1357, 9/ Junio/ 1960; PP No. 5, Mayo de 1933, Año XLIII, pp. 129; PP No. 1, año LX, Enero de 1950, pp. 26; PP No. 2, año LX, Febrero de 1950, pp 56; PP No. 5, año LX, Mayo 1950, pp 144; Cien Ciudades Argentinas No. 1, pp. 4.

78PP No.3, marzo de 1941.

79Presas, 1993b: 127, negritas nuestras.

80PP No. 10, Octubre de 1931; También ver Presas, 1993b: 127.

81Referencias explícitas pueden encontrarse, por ejemplo en Presas, 1993b: 53, 57; PP No. 5, Mayo '39, pp.117; No. 1, Enero '62.

82Ver Udaondo (1939: 90- 97); Presas (1993b: 51- 53); PP No. 5, Mayo 1939; No. 3, Marzo 1941.

83Remitimos al lector al la lectura del acápite dedicado a las Invasiones Inglesas, especialmente resultan interesantes las fundamentaciones de los diputados justicialistas en el debate en torno a declarar al día de la Reconquista feriado, en agosto de 1946. (pp. 240- 244)

84La independencia de España es vista como un "movimiento que no tuvo nada de odioso, mas que la separación natural del fruto maduro", PP. No. 5, Mayo de 1939, pp.116. (negritas nuestras)

85Presas, 1993b: 89.

86PP. No. 5, Mayo 1939:117.

87"French, Belgrano y San Martín... consideraron al Santuario providencial" (Presas, 1993a: 283)

88En Udaondo (1939: 111); PP No. 5, Mayo '62, pp. 28- 29; Lapeyrette, 1961: 7, 9, 61, 78-79; y en Pequeña Historia de la Virgen de Luján. (1926: 155), entre otros.

89PP, No. 5, Mayo 1939, pp. 116

90Esta idea aparece reiteradamente, dejando claro que "...los simbólicos colores, que si son de la Virgen, por hermosa conjunción, lo son del cielo y de la Patria". PP No. 5, Mayo de 1961, Año LXXII, pp. 175, y sobre Belgrano pp. 161. También en PP No. 8/9, Agosto/Septiembre de 1963, Año LXXIV, pp. 27.

91Pequeña Historia de la Virgen de Luján, 1926: 155.

92Sin dudas no se trata literalmente de otra María: para los católicos la Virgen María es sólo una, lo que difieren son las advocaciones y los títulos que le son conferidos. En nuestro trabajo nos estamos refiriendo al título que le ha sido otorgado por la región geográfica a la que pertenece: por eso decimos que se trata de otra virgen.

93 Lapeyrette, 1961: 15.

94Udaondo, 1939: 117- 118; PP. No. 9, Septiembre de 1950.

95Udaondo, 1939: 120; Presas, 1993b: 61; Pequeña Historia de la Virgen de Luján, 1926: 143 y ss.: Lapeyrette, 1961: 61.

96Presas, 1993b: 61- 61; Pequeña Historia de la Virgen de Luján, 1926: 155 y ss.; PP No. 5 Mayo 1939, pp.119; No, 5, Mayo 1962, pp. 28- 29. Lapeyrette, 1961: 151.

97Udaondo, 1939: 119.

98PP No. 5, Mayo de 1939, pp. 118.

99Lo encontramos en PP. No. 5, Mayo 1939, pp. 119.

100Presas, 1993b: 62. La misma idea en Lapeyrette, 1961.

101 Udaondo, historiador de la corriente revisionista, pese a que no olvida situarlo como devoto de la Lujanera, no lo elogia en absoluto, tratándolo de tirano o dictador. Ver, op cit, pp. 147- 162.

102Remitimos a los lectores, una vez más, al trabajo de Quattrocchi- Woisson para una mejor comprensión de la importancia del rescate de la figura de Rosas realizada por los revisionistas.

103"La salvación única de la humanidad está en el cristianismo y no hay en el porvenir de la sociedad actual, sobre todo la cristiana, civilización posible sino en Cristo. ...sólo la Fe puede hacer triunfar... a la civilización sobre la barbarie y sólo el cristianismo puede mantener este estado, impidiendo la decadencia." PP. No. 5, Mayo de 1939, pp. 120.

104Presas, 1993b: 63. Las negritas son nuestras.

105PP No. Almanaque para 1931, Octubre de 1930, pp. 79.

106PP No.5, Mayo de 1939, Año IL, pp. 119. La misma idea podemos encontrarla en C No. 747, Año x, pp. 221; PP No. 5, Mayo de 1941; y PP No. 9, Septiembre de 1961, pp. 312- 313, entre otros.

107Presas, 1993b:127.

108PP No. 5, Mayo de 1950, Año LX, pp. 144.

109PP No. Almanaque para 1931, Octubre de 1930, pp. 121.

110Idem.

111 PP No. 11 y 12, Nov./ Dic. de 1961, Año LXXII, pp. 359.

112PP No. 4, Abril 1932, Año XLII, pp. 95

113PP No. 11 y 12, nov./ dic. 1932.

114Pastoral de Mñor. Alfonso Buteler, obispo de Mendoza, con motivo de la coronación de la imagen de la virgen de Luján de Cuyo, citado en Presas, 1993a: 297.

115 Mensaje de Pío XII transmitido por radio durante la celebración del Primer Congreso Mariano Nacional, citado en Presas 1993b: 88 y Palacios, 1983: 26.

116PP No. 5, May/ '39, Año IL, pp. 119.

117Presas, 1993b:127

118Presas 1993b: 126; 1993a: 283

119C No. 747, 25 de Junio de 1942, pp.220- 221

120PP No.5, Mayo/ '39, Año IL, pp. 119

121Presas, 1993a: 283.

122Lo es pues "afirma lo sobrenatural, la caída original y la reparación, la autoridad de la Iglesia, la comunión de los Santos, la Biblia, la feliz influencia de la Religión y la solución a los grandes problemas de la Patria "., en PP. No. Almanaque para 1931, Octubre 1930, pp. 143

123Luján es "...la capital religiosa de la Argentina ", palabras del Cardenal Cento, con motivo de su peregrinación a Luján durante el VI Congreso Eucarístico Nacional, en: Presas, 1993a: 299.

124Presas 1993b: 62

125Palabras de Mñor. Miguel De Andrea durante la jura del Patronazgo de Argentina, el 5 de Octubre de 1930. Citado en Presas (1993a: 268) y transcripción completa de su discurso en PP No. Almanaque para 1931, Oct./ '30, pp.219 a 221.

126Según la definición de Emile Poulat citado por Mallimaci, op. y loc. cit.

127Aboy Carlés, 1997: 193- 194.

128Brito, 1992: 102- 103.

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