49 Congreso Internacional del Americanistas (ICA)

Quito Ecuador

7-11 julio 1997

 

Milton Vicente Cáceres Vazquez.

GEO 07: La cuestión ambiental en América Andina: actores, territorios, lógicas, políticas públicas.

Título de la Ponencia:

PRESENCIA DE LA ESPIRITUALIDAD TRADICIONAL ANDINA EN UNA PROPUESTA INTEGRAL DE DESARROLLO

Autor:

Milton Vicente Cáceres Vazquez.

Sociólogo.

Director de la Escuela de Educación y Cultura Andina - Universidad Estatal de Bolívar.

Teléfax (593 3)982013. Casilla 0201079

Guaranda - Ecuador

PRESENCIA DE LA ESPIRITUALIDAD TRADICIONAL ANDINA EN UNA PROPUESTA INTEGRAL DE DESARROLLO

RESUMEN:

El desarrollo es el manteninmiento y recreación de la vida global e integral, cuyo decurso debe seguir el sentido de la naturaleza tomada como Madre. En determinado momento histórico, algunas culturas así lo hicieron; una proyección de otra calidad de vida puede tomar como eje de su desarrollo a esa filialidad sagrada viviéndola como espiritualidad.

1 . Estamos involucrándonos libremente como aprendices de lo saludable que es sentir y saber que el ''desarrollo'' no es sino el mantenimiento y recreación de la vida global e integral que es esencialmente sagrada, para cuya calidad y decurso se tendría que seguir el sentido de la naturaleza al retomársela como Madre.1 Esta liberante relación de filiación constituye una armonía básica que por ser tal, no se establece verticalmente.

Situándonos en el gran debate acerca del desarrollo, debemos asumir la crítica que se lo está haciendo, incluso porque para nosotros el modelo civilizacional cuya base es la economía del desarrollo, significa ecocidio, tanto por el convencimiento de que un objetivo del conocimiento científico tecnológico es la dominación de la naturaleza cuanto porque la noción de progreso y adelanto quiere decir superación de lo rústico.

El concepto ''desarrollo'' explica también una concepción evolucionista que corrobora el ecocidio y el progreso: '' ...el desmoronamiento del mundo, que sobreviene paradójicamente, por medio de la ciencia, que a mayor exactitud y extensión conseguidas, trae mayor inseguridad y posibilidad de destrucción.''2

En este otro desarrollo, o más bien dicho despliegue armónico -espiritual y ético- de las energías realizado a través del carácter de la filialidad básica, es posible que se realizaran épocas de florecimiento de las culturas. La hipótesis que presentaría es que en efecto, las culturas desarrollaron y pueden desarrollar épocas de generación cuando tienen como basamento vital a esta filialidad y que pueden realizarse épocas con igual calidad a condición de que se recupere esa filialidad. Dejamos entonces de lado la vieja consideración del ''buen salvaje'', también el trayecto supuestamente regular y lineal evolucionista de una cultura para entender que entre sus distintas épocas existen rupturas, continuidades y discontinuidades.

La cotidianidad e intimidad con la que se sentía la evidencia y cercanía de lo espiritual divino en estas épocas de auge cultural debía haber profundizado la creación de ritualidades porque en muchas de estas se deja notar al ''hombre y al cosmos formando un todo indiviso''3 es decir una vitalidad de fusión armónica con ese cosmos que resulta interiorizada, intimizada y personalizada en el individuo y en los colectivos.

La espiritualidad aparecería entonces como gran motor de la totalidad determinante que es la cultura ''como síntesis de múltiples determinaciones''4 y esta a su vez, normativizando todos los usos de la naturaleza y admirándose por la generosidad de aguas, frutos y demás manifestaciones que incitan a agradecer, reciprocar y celebrar.

Este sentirse integrado y armonizado en la naturaleza no necesariamente nos hace ocupar un puesto central privilegiado y aunque así lo fuera, tendríamos que ponernos a pensar la inmensa responsabilidad que ello significaría. El mito bíblico que cuenta la prohibición de Yavhé de comer los frutos del árbol plantado en medio del jardín edénico, quizá nos expresa que hay una frontera sumamente deleznable entre optar por el bien o por el mal para quienes como los seres humanos hemos podido tener la libertad de deliberar y que si bien nos coloca muy distintos en la inmensa diversidad de las formas de vida, nos significa también un caminar por el filo de la navaja.

La cadena de experiencia y saber de las viejas culturas en sus épocas de reconocimiento de la filialidad, hizo quizá que ellas optaran por reverenciar la fusión armónica con el cosmos una de cuyas manifestaciones más fundamentales sería esa ley de reciprocidades que tanto estudió John Murra .

2 . Situándonos en un proceso de recuperación histórica como el que estamos viviendo, es importante resaltar que las ritualidades, como expresiones de celebración de la espiritualidad, representan a otros componentes de las culturas cuya coexistencia es un tejido entrecruzado y recíproco, es decir una vivencia holística, una congregación y ''síntesis de múltiples determinaciones''.

Esta realidad es también un conjunto de significados cuya comprensión solo se la puede evidenciar si se la aborda como totalidad, siendo por lo tanto absurdo e improcedente aislar el componente espiritual -si así se lo podría denominar- no solo para los fines del estudio sino para los fines del ''desarrollo'', no solo para una práctica espiritual sino para una propuesta alternativa en la que se desplieguen todas las potencialidades constructivas para un nuevo orden humano integral. Es más, estas culturas no priorizan una comprensión de la manera dicotómica5 como lo establece el racionalismo científico: ''..pues su constitución es la escisión, la división, el análisis y no la unidad.''6. Estas culturas realizan una comprensión a través de la celebración, del estar , del ser, y vivir.

Por lo tanto tratar de ver, fuera de este contexto de ritualidad espiritual cotidiana, nos haría tener la misma sensación que tuvo Emil Ludwig cuando en referencia a las culturas africanas, dijo ''Cómo puede concebir a Dios el africano inculto ?''7

En los andinos ya sean del páramo, del subtrópico o de la selva, el complejo vital cultural no solo es un entrelazamiento de ''componentes'' sino una fusión de totalidad cuyos nombramientos en español pe., no satisfacen y no traducen porque no portan al significante andino. Y no podría ser de distinta manera por cuanto el significante de ese idioma constituye una cultura que aísla sus elementos y que por lo tanto no hace totalidades como determinación, no aborda ni concibe de conjunto. Es con el funcionamiento de esta totalidad determinante, sagrada y creada, como el andino ''culto'' puede concebir al cuidador y creador del tiempo y del espacio, Pachacamac.

Es, al decir de José Javier Fuente del Pilar hablando de los indios lakotas ''....esa búsqueda de experiencia interior, para encontrar un camino donde comprenderse en el entendimiento simultáneo del mundo''.8

3 . Tomemos por ejemplo lo que simboliza la palabra quichua PACHAMAMA. Literalmente ella quiere decir Madre tiempo-espacio. Se trata de una consideración de afectividad filial acerca del espacio y del tiempo por parte del pueblo Quichua, y por ende, de su celebración, de su culto, pero también de la concurrencia y de una especie de similitud relacional entre las nociones de tiempo y espacio, es decir de una presencia, real, histórica, íntima y totalizante de la Pacha, no solo como allpa, en la noción misma de: vida. Frente a esto que constituye la esencia de la espiritualidad indígena, inmediatamente se percibirá que las nociones de crecimiento, desarrollo, progreso, adelanto y ganancia, dejan de tener al menos el sentido usual, para una economía que tenga como contenido esencial una filialidad de reciprocidad de carácter sagrado cuya realidad se corresponde con una ritualidad espiritual cotidiana.

4 . El desarrollo en el sentido que concibe el modelo informático industrializador, significa no solo destrucción de la naturaleza sino su supresión a través de la imaginación, en la denominada ''realidad virtual''. La economía de crecimiento que entraña la sola idea de desarrollo implica necesariamente deforestar la selva, urbanizar como un adelanto opositor a ruralidad, maximizar la ya devorante producción y la idolátrica ganancia, impulsar una calidad efímera y artificial de vida para la realización del mercado etc. Todo ello por un neofundamentalismo : el dominio de la naturaleza e inclusive su supresión y prescindibilidad, tal como parece ser la noción contenida en la ''realidad virtual''.

Al mismo tiempo, la divinidad de las religiones sacralizantes de la economía del desarrollo ha devenido en una cada vez mayor abstracción por cuanto ha ido dejando de ser referida a la creación por el ejercicio de su plasticidad acoplable al modo de vida moderno. En este sentido las religiones que coadyuvan con la consolidación del capitalismo -es decir modernización- han ido dejando de ser creacionistas y su crisis se manifiesta ahora en el conflicto entre una ritualidad rutinaria en contraposición con las situaciones actuales y, una ritualidad electrónica modernizante.

Lo religare de estas iglesias hace relación con otras cosas y valores a los que terminó sacralizándoles, cuya primera denuncia lo hiciera Francisco de Asís.

La pugna al interior del sistema ideológico político eclesial está en cómo tornar más eficiente la modernización del conservadurismo, cómo mantener una ortodoxia sin que se contraponga con la modernización que exige la economía del desarrollo lo cual implica hacer una religión de ritualidad virtual es decir una religiosidad no referida a la creación: una religión plástica.

Así se zanjaría el conflicto que señala A.Fanlo cuando dice que ''...las religiones tienden progresivamente a ser dogmáticas y pueden constituir, por ende, un obstáculo más serio para el progreso y los adelantos que las costumbres y las tradiciones no religiosas.9 Hay una fuerte presión para que las religiones -bajo la crítica al dogmatismo- dejen de ser intervencionistas y peor aún, prediquen una espiritualidad teológica desde la Creación. Pero el interés al parecer iría aún más lejos que la crítica al intervencionismo eclesial, esto es, un reemplazo en los valores de la búsqueda humana de lo trascendente .

Por más ascético y puritano que haya sido y tal vez así continúe expresándose el espíritu del protestantismo en los orígenes del capitalismo, como lo manifestara Weber, no lo fue así o por lo menos no lo fueron así cuando arrasaron pueblos y naturaleza en la conquista del Oeste. Y es que la ganancia, el lucro, la sed devoradora de cualquier oro, el capitalismo que se iba a desarrollar, en ninguna circunstancia ni en ninguna comprensión podían deshacerse de esa su condición básica frente a cualquier creación socio cultural, natural o energética que se les opusiera o significara dinero . Por eso es que resulta tan expresiva y siempre actual la carta -ese verdadero tratado de ecología espiritual indígena- que el Jefe Seattle le dirigiera al Presidente Pierce, en plena guerra de valores, a propósito de la venta de ''sus'' tierras.10

5 . En este momento cabe entonces preguntarse: a qué calidad de ''desarrollo'' puede impulsar esta espiritualidad y ética? Cómo puede modificar antivalores respecto de la fundamentalidad medio ambiental? Puede modificar y cómo, basamentos de nuestra actual condición humana para renovar los contenidos y caracteres de las socio culturalidades tanto en sus comportamientos inhumanos cuanto en los ecocidas? Y cómo puede hacerlo cuando en el debate acerca de la modernidad se desafía al llamado ''factor cultural'' a que demuestre su capacidad de apoyo al progreso de los pueblos.

Antes incluso de que se pronuncie este desafío ya han habido profundos procesos de reedición del siempre presente integracionismo ya no solo a la autodenominada'' cultura nacional'', sino ahora, a la cultura hegemónica mundial11

En cambio lo que estamos poniendo en duda es el contenido del desarrollo, lo que hasta ahora se ha desarrollado y cómo se ha desarrollado y muchas veces incluso la misma palabra pues ella al comprender un evolucionismo no da cuenta de las crisis culturales, auges, degeneración y regeneración de las mismas. Este enfoque mas no el de desarrollo o de subdesarrollo, nos puede permitir comprender las posibilidades de re-generación a partir de un autoexámen de las actuales condiciones de nuestras culturas, su pasado y la advertencia de sus perspectivas . Este enfoque nos puede permitir superar la posición de negación del pasado o su apología, del triunfalismo de la modernización globalizadora o de la imposibilidad de su alternabilidad.

La geopolítica contenida en el evolucionismo desarrollista es una trampa en la que han caído enredadas las identidades y el auto aprecio de los pueblos cuando muchas veces, convencidos de una supuesta fatalidad de subdesarrollo, hacinados de un ''tercer mundo'', parias de la modernización, objetos exóticos de estudio, inmigrantes desechables en los mercados lícitos e ilícitos, habitantes del sur estancado y pobre, ilustrantes de las estadísticas terribles, etc. han optado por la postración. El autoconvencimiento de subdesarrollo y tercermundismo, es una grave aceptación del dominio y de una imposibilidad, al tener como referente al desarrollo y superdesarrollo de los otros mundos. Es importante volver a estudiar y concebirnos a nosotros mismos si se partiéramos incluso de la reflexión de uno de los panegiristas de la perspectiva neoliberal para América Latina quien señala que aquellos calificativos son etiquetas, el uno peyorativo y el otro bastante agresivo, inventados para efectos de cortesía internacional. 12

Más saludable para nuestras perspectivas sería partir de sabernos subdesarrollados con respecto al desarrollo al que criticamos y al que culpamos no solo por los efectos sociales de empobrecimiento de nuestros países, sino por la miseria que proveniente del ecocidio ya están viviendo todos los mundos de este mundo, construidos sobre la noción de dominio y no de reciprocidad entre nosotros y con respecto a la naturaleza.

Afortunadamente los levantamientos de recreaciones culturales de los pueblos, sociedades y movimientos constituyen una tendencia en vigorización pues no solo es un repudio a esas evidentes expresiones de dominio, sino un escenario de imaginación y creatividad en la lucha social y su búsqueda de renovada calidad no solo para los términos inmediatos sino para los niveles de profundidad civilizatoria.

La afirmación -quizá comenzando por ser individual personal- de la identidad cultural ''la propia forma de ser'', desde ese enfoque de proceso cíclico espiral, es un partir básico. Esta ''propia forma de ser'' tiene como esencia esa espiritualidad que articula a las diversas vivencias en las que se manifiesta una identidad como fruto de la'' más alta forma de conciencia política''.13 Es un autoejercicio que nos permite resistir, crear y proponer en medio de la lucha de valores, como escenario en el que esta propuesta y esa imposición están retadas.

Perder esa espiritualidad es perder esa búsqueda interior como saber personalizado -individual y social- de la vitalidad del cosmos y el carácter sagrado y básico de la filialidad y las fraternidades . A partir de esa entrada al ciclo de la identidad es dable hacer una eco-NOMIA y eco- LOGIA , aunque les estemos utilizando a sabiendas de que ambas son ciencias pero con una misma matriz : casa ( OIKOS) agredida.

6 . Es posible hacer un desarrollo PACHAMAMA? Es posible hacerlo a condición de comprender-viviendo-testimoniando que el término desarrollo ha sido apropiado y transformado en sinónimo de camino, marcha, para otra calidad de mejoramiento y profundización de la libertad que nos incita a crear,14 por el hecho de la filialidad con respecto a una Madre del tiempo-espacio y espacio-tiempo. La identidad con la espiritualidad celebrable, de la filialidad sagrada, es una postura política de autodeterminación y autoejercicio de una creciente profundización de una mejor calidad-forma de vida que re-cicla a la persona individual con la persona social en el medio ambiente, como parte y como distinto, como beneficiario y benefactor, como hijo-a y hermano-a, como aprendiz y enseñante.

Por todo esto más bien podríamos denominar, en vez de desarrollo, recreación de una calidad de vida Pachamama, o simplemente RECREACION.

Una recreación abre la posibilidad de un despliegue de potencialidades individuales y colectivas , pero así mismo implica no solo un reconocimiento de lo que se tiene como herencia sino, su crítica, su renovación y una nueva creación. Quiere decir que antes ha existido una creación y al producirse una recreación significa que la anterior, entró necesariamente en crisis.

El reconocimiento de la totalidad cultural como determinante requiere del conocimiento de los valores de la pluriculturalidad y de cada una de ellas; situarlas en que momento histórico se encuentran, cuáles son sus posibles aportes y sus estancamientos.

Una recreación es un despliegue y creación incesante de valores para garantizar esa Armonía filial básica, expresante en todas las manifestaciones vitales y en la calidad del medio ambiente. Esto explica también un re-conocimiento pero también una crítica a la ciencia y a los saberes. Es un tajante distanciamiento de lo que quiere decir el desarrollo y de sus neologismos con los cuales únicamente se sofistica el ecocidio por más de que se hable de ''sustentabilidad'' , ''ecoturismo'', capitalismo verde etc., etc.

La histórica crisis humana en la que vivimos en estos tiempos, expresa sus signos de decaimiento y de posibilidades de renovación al mismo tiempo, ''reactualizando los mitos fundamentales de las culturas'' y haciendo que los mitos posteriores entren en una ''historicidad del discurso simbólico'', como dice Alicia M. Barabas.

El mito del PACHACUTI, al simbolizar un gran movimiento que cambia al tiempo y al espacio, resulta ser un movimiento emparentado con la Pachamama porque es ella la que se mueve y mueve, la que desequilibra y equilibra. Es ella quien produce la ruptura del ciclo y al hacerlo abre el tiempo y el espacio al cambio y a la renovación .

Conocemos que el mito del Pachacuti es un retorno, trata de explicarnos una vuelta a los tiempos en los que el florecimiento cultural tenía como base la filialidad sagrada?

Los signos del actual espacio del mundo están dentro de una temporalidad asistida por esta sacralidad? Las posibilidades de una recreación pachacuti (¿una versión propia de desarrollo?) escapa a la sola explicación racionalista que muchas veces la ha perseguido y satanizado obligándola a vivir en latencia clandestina, que se manifiesta abiertamente en estos tiempos en los que contemporizan muy estrechamente la decadencia y la renovación revolcándole al ser humano tanto en su individualidad cuanto en sus colectividades.

La persistencia de esta recreación pachacuti de la pachamama es en el alma humana de nuestros pueblos, un camino que mantiene en latencia, un alcanzar - no alcanzar, una ''Tierra sin mal'' como un proceso de ''desarrollo'', para continuar haciendo contrapunto con esta palabra y contenido.

Hay que comprender que el comportamiento de los seres humanos en esta Tierra sin mal ''nos remite a la complejidad de las relaciones entre los hombres y la naturaleza en la región y muestra cómo dichas relaciones son a su vez sistemas simbólicos de control social'' .15 Para estos pueblos, la tierra con mal, es el efecto de los ''embates del desarrollo capitalista'' a través de la depredación, invasiones de diverso tipo y calidad y, la mentalidad, por ejemplo, de que la Amazonía es un territorio baldío y vacío de gente y ''con riquezas sin fin'', mientras los Shuar conciben y sienten que la selva, su selva ''es un conjunto vivo y animado''

7 . Los levantamientos étnicos y sociales están poniendo en la picota no solo al Estado Nacional erigido a espaldas de estos pueblos, sino al pensamiento social, por cuanto traspasan todos los espacios y los tiempos actuales que portan una carga de ausencia de representatividad y en especial de lo que tiene que ver con la espiritualidad y la ética que de ella deviene, frente a las evidentes carencias de la civilización asentada en una base económica productivista.

Se demanda una revolución en la producción que modifique su noción elemental de crecimiento por cuanto ella no solo ha condenado al empobrecimiento y a la humillación sino que ha operado una industrialización en base a la destrucción de la naturaleza fundamentalmente de sus principios activos energéticos.

Causa extrañeza y defraudación el hecho de que muchas ofertas renovadoras de los paquetes tecnológicos y productivos, no hagan referencia a un asunto sustancial de la economía : la consideración respecto de la naturaleza y en particular en lo que tiene relación con'' la disipación de altas cuotas de energía'' o entropía.16

Con la disipación o desperdicio de energía de qué crecimiento podemos hablar a no ser del crecimiento de la erosión de los suelos, de las tasas de contaminación, de la escasez de agua y de la desesperación por hacer de este mundo unipolar una aldea eficaz para la maximización de las ganancias, a despecho del empobrecimiento, de la desaparición de culturas, plantas y animales?

Una revolución en la producción implicaría un abandono del modelo de desarrollo por cuanto ''significa el desarrollo de métodos cada vez más intensivos en la explotación del medio ambiente natural.''17 El inicio debería significar conceder un tiempo sabático a la naturaleza por cuanto ella sufre tortura y violencia por parte de las excrecencias y la desbocada ambición de la ganancia y los negocios y porque'' no debemos caer en el error de creer que nosotros mismos, con nuestra forma de producción garantizamos nuestra vida y nuestra seguridad''.18

Pero si la base, sobre la que se desarrolla el desarrollo, es la naturaleza que casi la liquida, entonces de que crecimiento económico, adelanto, progreso, se hablan? O es que esta civilización resulta terca en su ingenuidad o es suicida.

Si los neologismos y si las renovaciones del sistema productivo no encaran este decisivo problema, lo único sustentable resulta ser un rebalsado capitalismo que incentivado por su triunfalismo geopolítico arrecia en su labor de desarrollo es decir de ecocidio al que busca elevarlo a la categoría de global o universal y moderno.

Si en cambio, la revolución en la producción, es decir la recreación Pachamama o el Tiempo de Nuestra Madre Tierra, significa re-conocer, volver y reverenciar afectiva y filialmente a la energía de esta Madre, quisiera decir que hemos puesto otra base económica, otra calidad de interrelación social y política, otra calidad ética, en definitiva, otra calidad de vida y para seguir con nuestro contrapunto: otra calidad de desarrollo es decir un no desarrollo sino una recreación de la calidad de vida Pachamama. ''Pronto el orden actual será enrollado y uno nuevo extendido en su lugar''.19

Para que se despliegue otro orden integral y también global es necesario comprender y sensibilizarnos ante la espiritualidad como la energía que despliega las potencialidades que llevamos dentro. Si el tiempo en el que vivimos es el de la Madre Tierra, significa que hay que aprovecharlo y beneficiarnos para emprender en esa revolución de la producción integral que cruza por la alimentación, la salud, los conocimientos, la tecnología, las características de las formas socio políticas y culturales y el hecho educomunicativo como la excelencia en el cultivo de estos valores. Se dirá que con esta otra calidad de ''desarrollo'' nos aislaríamos y nos hundiríamos, pero la globalización del desarrollo es todavía viable, duradera y cierta, en su oferta de brindar posibilidades para todos?

8 . La actitud con la que se situará mejor esta época para beneficiarnos de ella es la de esperar trabajando. Para los pueblos indígenas, el Gran Espíritu, Pachacamac, Wakan Tanka, Arutam, no ha muerto, espera volver en el tiempo y espacio que como el de hoy (PACHA), en que el mundo se desmorona en sus bases. Pero, ''si la religión es capaz de superar esta crisis bajo el signo del dios venidero, ciertamente no será permaneciendo como tal, sino en calidad de una ''nueva religión''.20 Y otro tanto se puede pedir a la ciencia, en lo que tiene que ver con su estatuto de autoproclamarse como la única verdad, dejando así de lado, la posibilidad cierta de profundizarse con los saberes más antiguos a ella.

El permanente objetivo de la ciencia como búsqueda de bienestar para la humanidad no puede ser malogrado por la arrogancia y por la necedad en reconocer una crítica respaldada por las evidencias de lo que acontece en la naturaleza y en la civilización. Algo está pasando y algo hay que cambiar.21 No se pretende una negación de la ciencia, sino una crítica al cientificismo y una redefinición de sus supuestos epistemológicos con los que presume de única verdad, de superación de otros saberes y de neutralidad.

De ahí que recuperado el ''factor cultural'' especialmente en la capacidad de la espiritualidad PACHA-camac, PACHA-mama y PACHA-CUTI, para reiniciar la crítica al sistema de dominación y ecocidio, hace falta hacerlo en lo que respecta a lo socio-político en la medida en la que esta interdependencia de filialidad sagrada constituye también una revolución en ese ámbito, a través de una representatividad pluri social y cultural de esa recreada calidad de productores. Se trata de constituir y reconstituir otras formas de convivencia.

''Nos encontramos en un momento en el que sabemos cuáles son nuestros problemas comunes, sabemos que nuestro modelo de desarrollo no es universable, somos conscientes de los límites y tenemos esta enorme revolución delante, cualitativamente diferente a la industrial, que comporta valores muy similares a la de las únicas comunidades que han demostrado ser sostenibles, esto es,tener la capacidad de satisfacer las necesidades de sus generaciones sin comprometer las capacidades de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades.'' 22

9 . En fin, la presencia de la espiritualidad, y su ética, pachamama en una propuesta de recreación pluricultural e intercultural , y ya no de desarrollo, para que, templando el proceso de identidad individual y colectiva pueda impulsar una autodeterminación de ejercicio de un nuevo poder para naturalizar, indianizar, franciscanizar, ecologizar, es decir sacralizar la vida. Estamos conscientes que esta autoinvitación, puede ser receptada como un romanticismo declarativo más; y por ello y sin pensar dos veces, desestimado. Acordémonos que esta carencia de afecto con la Madre se extiende a todo, de manera que cuando somos víctimas de la violencia y de cualquier otra miseria, no tenemos explicación y no encontramos remedio.

No es que se desestime la lucha medioambientalista y sus logros, pero ante la actual situación de persistencia en la ambición de lucro a expensas de la destrucción de la naturaleza y de los seres humanos a través de la reedición de la imposición del desarrollo, es urgente revisar los constitutivos de nuestra condición humana; eso significa ir a nuestro fondo espiritual y ético. Una garantía fuerte y duradera capaz de que se cambie la calidad de desarrollo es la concurrencia integral de una libre determinación de una conciencia política, espiritual, ética y ecológica individual y colectiva.

De la calidad del Estado Nacional y sus políticas, no se puede esperar nada por cuanto es el viejo guardián del desarrollo. A menos que sea una nueva apariencia modernizante, este Estado no puede suicidarse declarándose plurinacional o impulsador de una revolución global: productiva, científica y educomunicativa de valores correspondientes.

La ética Pachamama nacida de la recuperación de la antigua espiritualidad filial que impide todo tipo de dominio y opresión, es la totalidad de reciprocidades que teniendo ese basamento espiritual ecológico, cruza la integralidad humano individual, sus relaciones y todos los ámbitos verticales profundos y los horizontales a través del conjunto de todas sus creaciones como culturas y civilización.

La reciprocidad es a la vitalidad integrada e integral, lo que el desarrollo es a la acumulación genocida y ecocida.

NOTAS:

1. CACERES, Milton, Propuesta de una Fratria o una vivencia distinta de hacer una democracia , Sociedades Posibles en el Ecuador del Siglo XXI, Ed. Escuela de Educación y Cultura Andina, Guaranda, Ecuador, 1996.

2. CORTES, Helena y LEYTE, Arturo, Prólogo a El Dios Venidero de Frank, Manfred, Ediciones del Serbal, Barcelona, 1994.

3. SERRANO, Vladimir, Introducción a La ravalorización del saber indígena y popular en el nuevo paradigma universal, Ciencia Andina 1, Historia e Interpretación, CEDECO-ABYA-YALA, Cayambe, Ecuador, 1990.

4. CLAVERIAS, RICARDO y Benavente, Zonia, Cultura, Educación y desarrollo rural andino, Cosmovisión Andina, Ed. Escuela de Educación y Cultura Andina, Universidad Estatal de Bolívar, 1992.

5. "La consecuencia palpable de esta actitud y actividad destructivas, es una cirugía dicotómica conceptual de la existencia cotidiana del hombre, reducido a:

1. Una dicotomía intelecto-manual.

2. Una dicotomía ético-política

3. Una dicotomía estético-artesanal

4. Una dicotomía existencial-ideológica"

ROCHA, Enrique, Después de 500 años de colonialismo: hacia una recuperación del conocimiento etnocultural y una renovación de las ciencias en Indoamérica, Cosmovisión Andina, Ed. Escuela de Educación y Cultura Andina, Universidad Estatal de Bolívar, 1992.

6. CORTES, Helena y LEYTE, Arturo, Ibid.

7. PARRINDER, G, La religión africana tradicional, Ed. Ludiun, Buenos Aires, 1980.

8. FUENTE DEL PILAR, José Javier, La pipa sagrada, Alce Negro y J. E. Brown, Ed. Miraguano, Madrid, 1993.

9. FANLO, A., Cultura genes y clima: los factores que determinan el desarrollo, Ministerio de Educación y Cultura, Quito, 1995.

10. PROAÑO, Leonidas, El profeta del pueblo, Ed. CIUDAD-CEDEP-FUNDACION PUEBLO INDIO-FEPP, Quito, 1992.

11. FANLO, A., Ibid.

12. BERGUE, Peter L., América Latina bajo una perspectiva cultural comparativa, El desafío Neoliberal: el fin del tercermundismo en América Latina, Ed. Norma, Santa Fe de Bogotá, 1992.

13. Llamado Vital de la Conciencia, Manifiesto de los pueblos iroqueses, Ed. Miraguano, México.

14. BARABAS, Alicia M., Utopías indias, esperanzas a futuro, Utopía en nuestra América, Ed. ABYA-YALA, Quito, 1996.

15. MASFERRER KAN, Elio, Hacia la tierra sin mal: estudio de la religión del pueblo de la Amazonía, Instituto Indigenista Interamericano, Revista América Indígena

16. MIRES, Fernando, Las razones del saber ecológico , ALAI, 1991.

17. MIRES, Fernando, Ibid.

18. MIRES, Fernando, Ibid.

19. BAHA'U'lláh, Renovación de la civilización, Ed. Asamblea Espiritual de los Bahais de Argentina, Buenos Aires, 1983.

20. FRANK, Manfred, El Dios venidero, Ediciones del Serbal, Barcelona, 1994.

21. "Los científicos que comenzaron por sentir que 'su' ciencia había sido 'traicionada' en la campaña de defoliación en Vietnam, o que 'su' comunidad científica era un mito hueco, empezaron a hacer preguntas tales como: ¿de quién es la ciencia?, ¿quién la paga?, ¿quién la decide?, ¿quién se beneficia con ella?."

ROSE, Hilary y ROSE, Steven, La radicalización de la Ciencia, Ed. Nueva Imagen, México, 1976.

22. CREUS, Javier, La revolución de las telecomunicaciones, una oportunidad para el cambio de valores , Conferencia Lanzamiento del Proyecto WAM, Acción Mundial para el Milenio, Barcelona, 1996.


Buscar en esta seccion :