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ARQUEOLOGÍA LOS TUXTLAS - MÉXICO

 

 

4to Congreso Virtual de Antropología y Arqueología

Ponente: Alan F. Carrasco Dávila

Temática: Cultura, Identidad y Patrimonio.

 

Resumen

Al describir la Arqueología mexicana, es fundamental citar la desarrollada en el oriental Estado de Veracruz, no se puede pasar inadvertido la belleza de montañas y arboledas, flores y el típico caserío, la brillantez de la luz tropical y la fertilidad producto de la abundancia de aguas, en el valle-cráter donde remotos olmecas forjaron la cultura madre de México, nos referimos a la región de "Los Tuxtlas", tierra donde los olmecas dejaron de herencia para las siguientes generaciones las majestuosas y misteriosas cabezas olmecas, únicas en la historia de las civilizaciones precolombinas, mismas que siguen asombrando e intrigando a la humanidad. La ponencia se desarrolla de la siguiente manera, primeramente se da una Introducción sobre la región de Los Tuxtlas, posteriormente se toca el tema de la Arqueología veracruzana, siguiendo la cronología de las investigaciones sobre los olmecas, concluyendo con información sobre la cultura madre Mesoamericana.

 

 

Palabras Clave : Los Tuxtlas, Olmecas, Mesoamérica, Arqueología, Centros ceremoniales, Veracruz.

 

Introducción.

 

A lo largo de la historia, la humanidad ha pensado que la belleza posee un mensaje encauzador hacia la verdad y el bien, integrándose así los tres valores supremos que deben inspirar el pensamiento y la conducta del hombre. Acaso no existe en México región más bella que Los Tuxtlas, allá en el sur del tan hermoso Estado de Veracruz. Por ello los turistas la llaman "La Suiza Veracruzana", ponderando en tal forma la sucesión de poéticas acuarelas en que se suceden los arrobadores paisajes de esta maravillosa comarca, encantador mosaico de montañas, lomeríos, bosques, caseríos, cultivos, ríos, lagos y cascadas, en tanto serpentea la cómoda carretera no lejos del mar y bajo el sol tropical.

 

Fue en tan magnifica belleza donde surgió con los olmecas, en siglos precristianos, la "cultura madre de Mesoamérica", claustro e inspiración de los posteriores florecimientos prehispánicos alcanzados en lo que habría de ser el anchuroso suelo de la Nueva España, ya dentro de la unidad política. En cambio, pienso que con anterioridad existió un trasfondo de unidad cultural y espiritual reconocible en un mismo arquetipo para todos: Quetzalcoatl, aún no bien comprendido debido a que en la actualidad vivimos dentro de un contexto muy distinto, desde el cual queremos someter, analizar y valorar a pueblos distantes, que tal vez alcanzaron más alta evolución espiritual que los contemporáneos; según puede apreciarse en los interesantes vestigios hasta ahora encontrados a condición de que puedan ser entendidos en su profundo, simbólico y esotérico mensaje.

Los remotos forjadores de grandes culturas siempre han buscado las más favorables condiciones ambientales para alcanzar el presentido desenvolvimiento de sus posibilidades. Porque si la Naturaleza o Natura - conjunto de enlazadas y armoniosas manifestaciones que nacen de sí mismas - logra expresarse en buenas y bellas condiciones, es obvio que dentro de ellas logre el hombre hacer nacer la cultura como una respuesta a aquellas, a base de cultivar su vida y pensamiento, creando y recreándose continuamente en crecientes metas de aliento y realización.

 

Nuestra primera y genuina cultura, pues, nació en Los Tuxtlas, verdadera mesopotamia o región bañada por dos grandes ríos - el Papaloapan y el Coatzacoalcos - entre la montaña y el mar y bajo la acción de un sol tropical, por ello germinador de exuberante vegetación, variada fauna y fecundo ingenio.

 

Los aztecas llamaron olmecas, en náhuatl, a sus predecesores, milenios antes. A tal antigüedad han sido clasificados como enigmáticos, por su desconocido origen y aún incomprendidas manifestaciones.

Las grandes posibilidades de desarrollo integral y armonioso de esta privilegiada comarca del Estado de Veracruz y de todo México, surgen y se reiteran con avasalladora evidencia en tanto más estudio, observo y reflexiono sobre el porvenir de México a la luz de las características que lo distinguen. Y a pesar de tantas dificultades como presenta la tormentosa etapa que vivimos, una gran fe alienta en mi, con la esperanza de que alcancemos a realizar la misión que nos corresponde en la creación de una nueva cultura, universal y espiritual, capaz de hacer nacer un nuevo tipo de hombre, y con el construir un nuevo mundo.

 

 

Arqueología.

 

La mayoría de los especialistas consideran que el origen de la cultura olmeca se encuentra en la costa del Golfo de México. Pero no se debe olvidar la tesis de Sahún de que fue por la desembocadura del Río Pánuco por donde penetró a nuestro país el complejo cultural que tiene por símbolo máximo a Quetzalcóatl, visible ya en los más antiguos vestigios huaxtecos.

 

En el estado de Veracruz existen más de seiscientas zonas arqueológicas, algunas de ellas tan importantes como Teayo, Tajin, Quiahuixtlan, Zempoala, Huatusco, Palmillas, Cotaxtla, San Lorenzo, Tres Zapotes, Cerro de las Mesas y Hueyapan, de las cuales las cuatro últimas se localizan dentro del ex Cantón de Los Tuxtlas, todo él correspondiente a la milenaria, misteriosa e interesantísima cultura olmeca, considerada madre de todas las de Mesoamérica.

 

Etimológicamente Arqueología significa estudio de lo antiguo. Se trata de una ciencia de reciente creación en cuanto a sus métodos y rigor científico. El interés en ella ha crecido notoriamente en México en los últimos 50 años, debido a la gran cantidad y variedad de vestigios que nos legara el México antiguo, a pesar de lo cual aún nos separa ahora, de él, un abismo de incomprensión en cuanto al significado de su remoto y extraordinario simbolismo, todavía inaccesible a pesar de miles de esfuerzos.

El territorio veracruzano - rico en todo y también en Arqueología - comenzó a llamar la atención, en este sentido, de los intelectuales, a partir de los años inmediatamente posteriores a la Conquista, con fray Andrés de Olmos, evangelizador de la Huaxteca y autor de vocabularios sobre la lengua totonaca y la hablada entre los huaxtecos, y de otras obras quien estimuló las prolongadas investigaciones de fray Bernardino de Sahún, el más pródigo, acucioso y penetrante de los estudiosos, sobre el pasado indígena mexicano, acerca del cual nos dejó monumental realización en varios volúmenes. Nacido en el puerto de Veracruz, el sacerdote jesuita Francisco Xavier Clavijero, prosiguió en el Siglo XVIII esta tarea, escribiendo en italiano clásico - desterrado en Bolonia - su aplaudida "Historia antigua de México", traducida a varios idiomas. En 1868 el también veracruzano don José María Melgar escribió interesante artículo acerca de la cabeza olmeca descubierta en Hueyapan, en el Cantón de Los Tuxtlas, cuyo estudio transcribió adelante. Continuando a saltos con las referencias de este tipo se menciona que hacia 1891 el Gobernador don Teodoro A. Dehesa, mecenas de la cultura, coleccionista de ídolos y cuyo nombre lleva el Código Dehesa, patrocinó la primera exploración científica realizada sobre Zempoala y el Tajin, encabezada por el gran investigador - asimismo porteño - don Francisco del Paso y Troncoso, un profesional ya en la materia, cuya tumba se localiza en Florencia, donde sus restos aguardan el justiciero retorno a la Patria que tanto amó y sirvió, para reinhumarlos en la Rotonda de los Hombres Ilustres. La revolución - iniciada en Acayucan en 1906 - fomentó el estudio de todo lo mexicano por su intenso sentido nacionalista y popular, cuando don Adolfo Ruiz Cortines gobernó al Estado creó el Departamento de Antropología, transformado ahora en museo, dependiente de la Universidad Veracruzana. Desde entonces se multiplicaron los investigadores en estas ramas y en folklore regional, publicándose numerosos trabajos al respecto, todos los cuales pueden   consultarse en la Exposición Cultural de la Editorial Citlaltépetl, donde existe un lote especial dedicado a los estudios realizados por la comisión del Papaloapan, fundada por el Lic. Miguel Alemán en su gestión presidencial dentro de cuya jurisdicción está ubicada el ex Cantón de Los Tuxtlas.

 

Los olmecas habitaron fundamentalmente entre el Río Papaloapan y algo más al sur del Coatzacoalcos, que desaguan en el Golfo de México, estructurando ambas esa bellísima y rica mesopotamia que tanto favoreció el florecimiento de su alta cultura, cuyo origen constituye, al igual que la de Teotihuacan, Monte Albán o de los mayas, un enigma hasta ahora pendiente de dilucidar.

 

Existen versiones de que tanto los huaxtecos como los totonacas llegaron a las costas del Golfo procedentes del mar, a través de la desembocadura del Río Pánuco. La analogía de los símbolos fundamentales en los contextos de estas culturas y de la olmeca y la maya, dentro de una región con unidad geográfica, esto hace pensar que se puede tratar de una sola cultura desenvuelta a diversos niveles y áreas, por diferentes grupos etnográficos. Esto se robustece por pertenecer a las lenguas protomaya. De ser así, según los datos que hasta ahora nos proporcionan las excavaciones arqueológicas y las correspondientes publicaciones de especialistas, es posible considerar a los olmecas como creadores - o acaso como el puente marítimo - de nuestra remota génesis cultural.

 

En una ponencia de carácter general como esta no puedo entrar en detalles, aquí sólo se anota como texto de algunas ilustraciones la analogía que encuentro entre piezas labradas en piedra con las posturas o asanas de la Hatha Yoga, aún muy desconocida en su teoría por nosotros. Pero seguramente con el tiempo esto se comprenderá mejor.   A continuación se ofrece una breve relación de las investigaciones en torno a la civilización olmeca, que ya han producido abundante bibliografía.

 

 

Cronología de las investigaciones sobre los olmecas.

 

1454 A.C. - Mediante el método del carbono radiactivo se ha podido determinar esta fecha como la más remota en los vestigios olmecas encontrados en el sur de Veracruz y norte de Tabasco. Por su elaborada simbología, destreza artística y fecha pueden considerarse como pertenecientes a una de las primeras y altas culturas, que se comparte con la huaxteca, por las piezas descubiertas en la etapa Pánuco I, de parecida antigüedad.

 

Especialistas en esta materia condicionan el máximo desarrollo alcanzado por los olmecas entre 800 y 200 años A.C., distinguiéndose dentro de tal etapa Tres Zapotes por el consumado arte de sus piezas labradas en piedra. Posteriormente sufre influencias de Teotihuacan y Tajin y se origina su decadencia entre 200 A.C. y 800 D.C.

 

De este foco costeño la cultura olmeca - calificada por Alfonso Caso como cultura madre de Mesoamérica - se difunde en el vecino territorio del Totonacapan, en la Mixteca, en el Altiplano, Guerrero, Chiapas y quizá tardíamente en los mayas.

 

31 A.C. - La estela C de Tres Zapotes presenta esta fecha, considerada como la más antigua encontrada hasta hoy, según las investigaciones de Stirling.

 

162 D.C. - La llamada estatuilla de Tuxtla indicada esta fecha en un glifo.

 

1869 - Don José María Melgar describe una colosal cabeza olmeca encontrada en la Hacienda de Hueyapan, a cuyo sitio posteriormente se da el nombre de Tres Zapotes a 15 kilómetros de Santiago Tuxtla.

 

1887 - El historiador Alfredo Chavero se refiere al vestigio anterior y a un hallazgo, habido en la misma región, sobre una gigantesca hacha de granito, cuya parte superior es una cabeza humana parecida a la encontrada en Hueyapan.

 

1900 - En el Cantón de Los Tuxtlas se encontró pequeña estatua de nefrita - que es una variedad de la jadeíta - de carácter antropológico con pico de pato y alas, o sea la representación simbólica de un hombre pájaro. Tal pieza ostenta una inscripción gráfica en barras y puntos - que era su sistema numérico - la que una vez descifrada arrojó la fecha correspondiente al año 162 D.C., o sea la más antigua registrada hasta entonces.

 

1907 - W. H. Holmes publica un artículo refiriéndose a la pieza anterior, existente ya en tal año en el Museo Nacional de Washington.

 

1926 - Bajo el título Tribes and Temples son publicadas las investigaciones realizadas por la Universidad de Tulane, en la misma zona tuxtleca.

Este año Blom y La Farge encuentran una segunda cabeza olmeca en Piedra Labrada Veracruz, un busto de mujer, y en la cumbre del Volcán de San Martín un ídolo antropomórfico con boca atigrada. Posteriormente localizan una pirámide en La Venta, Tabasco.

   

El bien delineado contorno de esta pieza evidencia al hombre- tigre en hierática posición.

1929 - Saville usó por primera vez el término olmeca - habitante del país del hule - para referirse a las piezas que, localizadas en Veracruz y Tabasco, presentaban características no atribuibles a otros pueblos.

1932 - Vaillant opinó que los olmecas mencionados en las crónicas coincidían en su distribución geográfica con los objetos arqueológicos de tal estilo.

 

1934 - Doña Eulalia Guzmán descubrió en el Estado de Morelos el sitio de Chalcatzingo, donde existen relieves esculpidos en roca.

 

1938 - Mattew W. Stirling, director del Bureau of American Ethnology, realizó diversas exploraciones en Tres Zapotes. Al año siguiente encontró   varias piezas y entre ellas una estela que contiene la referencia cifrada el año 31 A.C., comprobada después por el método del carbono 14, que se convirtió en la más antigua de México, lo que indica que ya para entonces existía en el sur de Veracruz una cultura muy evolucionada y de características propias.

 

1940 - Stirling localizó en La Venta cuatro cabezas colosales y numerosas piezas, y además un altar. También exploró en Tres Zapotes, encontrando abundante cerámica similar a la de Tlatilco.

 

1941 - El mismo investigador encontró más vestigios en Cerro de las Mesas, incluso 782 piezas de jade. Al año siguiente en La Venta - acompañado por Drucker -   descubrió una cámara con columnas basálticas y un sarcófago, conteniendo ambos piezas de jade.

 

1942 - El pintor Miguel Covarrubias se encargó de las exploraciones en Tlatilco, próximo a la Ciudad de México y calificó como olmecas muchas piezas ahí encontradas. Al poco tiempo los arqueólogos se reunieron en Tuxtla Gutiérrez, publicándose los resultados de tal asamblea en Mayas y olmecas.

 

1943 - Stirling y Wedell encontraron en La Venta un patio rodeado de columnas. Dos años después en San Lorenzo Tenoxtitlan cerca de Río Chiquito, localizó orea cabeza colosal, y en 1946 cinco más arrojadas a una barranca. En Potrero Nuevo, a poca distancia, descubrieron algunos monumentos.

 

195 - Braidwood asienta que el complejo olmeca constituye una civilización.

 

1953 - Eduardo Contreras y Drucker, investigaron cientos de kilómetros de costa entre los ríos Coatzacoalcos y Grijalva, precisando ochenta sitios arqueológicos, pero se consideró que Cerro de las Mesas debía excluirse de la cultura olmeca.

 

1955 - El arqueólogo veracruzano Alfonso Medellín Zenil descubrió en Laguna de los Cerros, de Tres Zapotes, noventa y cinco monolitos, a los que consideró del horizonte clásico.

 

1960 - Heirer afirma que fueron los olmecas quienes crearon el sistema calendárico, y acaso los inventores del cero, puesto que en su numeración se valieron de puntos y barras.

 

1947 - Al establecer el Presidente Miguel Alemán la Comisión del Papaloapan (Ciudad Alemán, Veracruz), y al iniciarse las grandes obras de planificación de toda la Cuenca, crecieron las investigaciones entorno a los olmecas y los consiguientes descubrimientos y publicaciones. A poco el gran historiador británico Arnold J. Toynbee manifestaba que en tal región vislumbraba el amanecer de una nueva cultura, en cuya opinión coincido, pero considerando a la misma con un carácter universalista y cósmico, precisamente como los olmecas concebían el desarrollo del hombre, según el naciente símbolo de Quetzalcoatl o serpiente emplumada, semejante en su contenido al hombre pájaro o ser que se eleva, como puede entenderse en la voz náhuatl de Totogatl - el pueblecillo de donde procedieron los primitivos habitantes de Santiago Tuxtla, que etimológicamente significa lugar de pájaros, y por extensión simbólica lugar de hombres dioses.

 

1959 - Piña Chau se refiere a los tres perritos encontrados en Tres Zapotes - al parecer juguetes - los cuales comprueban el conocimiento de la rueda.

 

1963 - Col anotó que las variedades de maíz usados en el Altiplano fueron difundidas en el sur de Veracruz, donde por primera vez "la agricultura aldeana se convirtió en un modo de vida."

 

1964 - Don Alfonso Caso opinó que las exploraciones realizadas no han revelado aún una ciudad que fuera gran centro político y religioso, o sea una gran metrópoli. Sin embargo, La Venta se mantuvo en uso constante durante 400 años, lo cual confirma necesaria estabilidad, a pesar de localizarse en una isla con nivel muy bajo, cerca del mar y por ello inundable con frecuencia, lo que pudo haberse seleccionado como sitio aislado y a propósito para fines místicos, ya que ahí se han encontrado varios altares.

 

Debo añadir que en La Venta se descubrió un relieve en piedra sobre un hombre que en el tocado lleva el símbolo del jaguar, rodeado por una serpiente emplumada. Tal figura debe representar a Quetzalcoatl (serpiente - quetzal - o ave de plumas resplandecientes) cuyo máximo simbolismo mesoamericano ya existía con anterioridad a la era cristiana según tan interesante hallazgo. Tal afirmación se robustece con las piezas encontradas en la huaxteca, en los Horizontes Pánuco I y Pánuco II, correspondiente a etapas precristianas.

 

Además también se encontraron máscaras con boca en forma de pato y en lenguas bífidas de serpiente. Probablemente tal símbolo complementa la idea de Quetzalcoatl, en el sentido de que el hombre es susceptible de transformarse, por obra de una mentalidad (cabeza colosal) poderosa y sutil, en ave de plumas preciosas, por obra de la iluminación.

 

 

 

 

Como explotadores del árbol del hule - cuyo nombre en náhuatl, hollín, habría de condicionar la designación de ulmecas u olmecas - debieron practicar este interesante rito solar (juego de pelota), que no juego, deporte o diversión, con tal artefacto plástico y saltador como un pájaro, por cuyo motivo el hule puede ser tomado como símbolo de movimiento, y así tendríamos aquí el antecedente de Nahui-Ollin o cuatro movimientos   o cuatro reinos de la Naturaleza: mineral, vegetal, animal y humano, que constituyen la secuencia de los procesos evolutivos universales (o leyendas de los cuatro soles o grandes etapas) encaminadas a manifestar en quinto movimiento o quinto sol, es decir, el súper hombre, el nuevo hombre u hombre cósmico que comprende y sirve al Plan que es el Universo.

 

1964 - Piña Chan y Luis Covarrubias indican que los olmecas practicaban el juego de pelota - aún sin las canchas después requerimente superior, llamada espíritu. Por supuesto que todo esto requiere de amplias, profundas y cuidadosas explicaciones, por tratarse de un tema casi desconocido ahora, aunque bien diseñado en la antigüedad, como lo confirman las similitudes que al respecto consignan los Libros Sagrados de todas las más altas religiones del mundo.

 

Los Olmecas


La gran cultura Olmeca fué la primera en formarse en territorio mesoamericano, se ubicó en la región costera del golfo de México, aproximadamente en el 1800 cuando nace la que hoy es considerada como la  "Cultura Madre" del México antiguo, cuyos orígenes y aspectos peculiares constituyen hoy en día un enigma. El término náhuatl "olmeca" significa como hemos visto anteriormente "habitantes de olman" es decir "habitantes del país del hule", aún no se sabe cómo se llamaban ellos mismos. Según los testimonios arqueológicos permite suponer que la cultura olmeca sentó los cimientos de las grandes civilizaciones que se sucedieron en Mesoamérica hasta la época de la conquista, como los zapotecas, mayas y aztecas.

 

Durante los últimos siglos de segundo milenio A.C . los fértiles territorios que correspondían a los actuales estados de Veracruz y Tabasco estaban habitados por una densa población que vivía  agrupada en numerosos poblados agrícolas. A partir del 1200 a.C.  aproximadamente empezaron a verificarse una serie de transformaciones que pueden considerarse el embrión de una auténtica civilización, que duraría unos 800 años

En el centro de muchos poblados se erigieron algunas plataformas en tierra de estructura piramidal, cuya función era la de edificios de templos, lo cual constituye las primeras obras arquitectónicas Mesoamérica. A estos conjuntos de plataformas escalonadas se les ha llamado "centros ceremoniales". Los más importantes centros ceremoniales descubiertos son San Lorenzo, la venta, tres Zapotes y laguna de cerros en México. Se cree que San Lorenzo fue el primero florecer alrededor del 1200 a.C. y sufrió una violenta destrucción a la cual siguió el nacimiento de la venta en Tabasco (800 al 400 a.C.), este último fué el principal centro olmeca, una autentica ciudad que poseía las características que serían comunes en los centros urbanos de las ciudades posteriores. La arquitectura de la Venta consiste en plataformas de distintos tamaños, alineados de norte a sur sobre un eje, que en conjunto conforman espacios públicos; es considerada la más grande e importante del área cultural olmeca. Aquí se erigió la más antigua pirámide mesoamericana de 34 metros de altura, cuya forma cónica ha sido interpretada por algunos estudiosos como la reproducción de un volcán.

No se sabe el número de sitios olmecas que existieron pero si que fueron numerosos y que se asentaron en colinas de baja altura o planicies cerca de ríos y lagos, ya que debido a que sus construcciones fueron básicamente de tierra poco o nada queda, pues solo se erigieron algunas construcciones de piedra ya que al no haber suficientes cantidades de ese material debían de importarlo.

Esta civilización también debió ser la primera en utilizar la escultura pues además de ser expertos talladores de jade, dejaron en estos lugares monumentos monolíticos como altares y estelas decoradas en bajorrelieve y el más sorprendente hallazgo de este periodo: una serie de cabezas colosales de piedra, de varias toneladas de peso, hasta el momento se han descubierto 17 cabezas gigantes de hasta de tres metros de altura aproximadamente.

 Los curiosos rasgos somáticos que caracterizaron a estos gigantescos rostros coronados por una especie de casco, con ojos almendrados, labios hinchados replegados hacia abajo y gran nariz achatada, similares a los pueblos negroides, han llevado a plantear muchos interrogantes a los arqueólogos sobre el origen étnico que aún siguen sin respuesta. Se han encontrado también de dimensiones más pequeñas diversos recipientes cerámicos, figurillas de terracota de rostros infantiles llamados "Baby Face", pero sobre todo elegantes joyas y figurillas humanas y  zoomorfas de jade tallado, serpentina y obsidiana. Que no sólo se han encontrado en nuestras regiones sino también en Belice Guatemala y Honduras, lo que constituye una vasta expansión cultural y comercial olmeca que iniciará en 900 a.C.

Se cree que durante el segundo milenio a.C. surgió y se afirmó una "élite" gobernante, una casta de dirigentes sacerdotes que, por primera vez en la historia de Mesoamérica se expresaron a través de monumentos duraderos y las prerrogativas políticas y religiosas que asumían. Esto queda evidenciado en los ajuares funerarios: probablemente los gobernantes-sacerdotes querían aparecer a los ojos del pueblo como encarnaciones terrenales de las divinidades y los habitantes debían entregar parte de su cosecha y ofrendas a sus soberanos.

Los olmecas practicaban el culto chamánico, aparece el concepto de "nahualismo", según el cual a través de ritos particulares, el brujo-chamán podría transformarse en animal, en particular en jaguar, mediante el uso de drogas alucinantes-hongos y tabaco- y estos acompañados por sacrificios humanos y auto sacrificios.

Los olmecas adquirieron también conocimientos astronómicos, estudios de planetas y ciclos del calendario, entre otras contribuciones el ritual del juego de pelota, se creé también que la escritura, la más antigua descripción de tres Zapotes, Veracruz, gravada en una estela, refleja una fecha correspondiente al 31 a.C.. El problema del uso de la escritura sigue siendo aún hoy controvertido, algunos atribuyen la invención a los zapotecas y es posible que se adoptara una forma de escritura mediante glifos en la época olmeca tardía. Un ejemplo es la inscripción aún no descifrada que se encuentra en la estatuilla de los Tuxtlas y otro un tanto controvertido en la estela de Mojarra. Se supone que los olmecas hablaban una lengua raíz mixe-zoque.

La economía de los olmecas estaba basada en la agricultura, el principal cultivo fué el maíz, además del fríjol, calabaza, cacao, etc. Además que estos formaban parte de su dieta y se incluían la carne de pescado, tortugas, venados y perros domesticados.

La cultura olmeca se extinguió, superada o sorbida por otros pueblos, como los zapotecas en Oaxaca y la naciente civilización maya.

 

 

 

 

Bibliografía.

 

Pasquel Leonardo.

"Santiago Tuxtla". Editorial Citlaltépetl, México D.F., 1975.

 

Aguirre Beltrán Gonzalo.

"Antiguos Pobladores del Papaloapan". El Dictamen, Veracruz (México) 1946.

 

Jaussoro Raymundo.

"El Cantón de Los Tuxtlas". En Revista Jarocha. México. 1960.

 

Medel y Alvarado León.

"Historia de San Andrés Tuxtla". 2 volúmenes. Colección Suma Veracruzana. Editorial Citlaltépetl. México. 1963.

 

Medina Juan de.

Relación de la Villa de Tuxtla. 1580.

 

 

 

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